Un microsatélite argentino viajará a la Luna en la misión tripulada Artemis II
Desarrollado por científicos argentinos, el CubeSat ATENEA será lanzado desde Cabo Cañaveral y probará tecnologías clave en una órbita inédita para el país.
Un microsatélite argentino viajará en la misión tripulada Artemis II de la NASA. Desarrollado con participación clave de la UNLP, la UBA y la CONAE, el CubeSat argentino será lanzado desde Cabo Cañaveral y probará tecnologías críticas en una órbita inédita para el país.

En un contexto de fuerte tensión para el sistema científico y universitario con el Gobierno de Javier Milei, el lanzamiento del microsatélite argentino ATENEA, previsto a partir del viernes 6 de febrero y con posibilidad de extenderse hasta fines de abril de 2026, genera gran expectativa en la comunidad científica nacional. El CubeSat formará parte de Artemis II, la misión tripulada de la NASA que volverá a orbitar la Luna después de más de 50 años, y despegará desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral, Estados Unidos.
Cómo es el microsatélite argentino
ATENEA es un microsatélite CubeSat clase 12U, de aproximadamente 30 x 20 x 20 centímetros, diseñado para validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales. Entre sus principales objetivos se encuentran la medición de radiación en órbitas altas, la recopilación de datos de GNSS para el diseño de futuras misiones y la validación de enlaces de comunicación de largo alcance.
“Para nosotros es un orgullo que la Universidad Nacional de La Plata forme parte de este hito, que ATENEA pueda volar al espacio junto a los cuatro astronautas”, expresó Marcos Actis, decano de la Facultad de Ingeniería de la UNLP y director del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) en un comunicado de prensa. “Esta misión significará el retorno de tripulaciones que orbiten la Luna, como lo hizo Apolo 8 en 1968”, agregó.
Un hito tecnológico con participación universitaria
El proyecto involucra a un amplio entramado institucional. Además de la Facultad de Ingeniería de la UNLP, participaron la CONAE, la Universidad Nacional de San Martín, la Facultad de Ingeniería de la UBA, el Instituto Argentino de Radioastronomía, la CNEA y la empresa VENG S.A.
Desde la Facultad de Ingeniería de la UBA, su decano Alejandro Martínez subrayó en diálogo con Radio Con Vos la magnitud del logro: “Es un proyecto de altísimo impacto para el país, primero porque solo cuatro países pudieron subir una carga útil a un viaje tripulado por humanos. Eso implica una criticidad muy alta de lo que se envía al espacio”.
Martínez explicó que ATENEA operará en una órbita inédita para la Argentina: “Va a ser lanzado a unos 70.000 kilómetros de la Tierra, es decir, al doble de la altura de los satélites de telecomunicaciones que normalmente operan a 36.000 kilómetros”.
Qué medirá ATENEA en el espacio profundo
El decano de la UBA detalló que la misión permitirá probar tecnologías clave en condiciones extremas. “Se van a evaluar componentes electrónicos, medir radiación —uno de los factores centrales del ambiente espacial—, probar el sistema GPS más allá de los 20.000 kilómetros y validar las comunicaciones a larga distancia, que a esa altitud representan un gran desafío”, explicó.

En el desarrollo del satélite, los equipos del CTA estuvieron a cargo de la ingeniería de sistemas, la estructura, el control térmico y la fabricación de piezas, mientras que el grupo SENyT desarrolló subsistemas electrónicos críticos, como la computadora de a bordo, el sistema de comunicaciones y el receptor GNSS.
Durante 2025, ingenieros y estudiantes realizaron tareas de integración en salas limpias de la UNLP, y luego trasladaron el CubeSat al Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba. Posteriormente, el satélite fue entregado en Estados Unidos y conectado a la cápsula Orión.
Un logro científico en un contexto adverso
Martínez remarcó que el avance se da en un escenario complejo para el sistema científico argentino. “Es una buena noticia que se da en un momento donde la ciencia y la tecnología del país no parecen estar pasando por su mejor momento”, señaló.

Según explicó, gran parte del proyecto se sostuvo con recursos propios de las universidades: “Este es el fruto de décadas de inversión de la Argentina en el sector espacial, pero hoy muchos de estos desarrollos se sostienen con enorme esfuerzo institucional y vocación de docentes, investigadores y estudiantes”.
En ese sentido, advirtió sobre los límites de ese esquema: “La vocación no puede ser la única política científica. Probablemente no podamos seguir teniendo estos logros si se mantiene esta trayectoria de deterioro presupuestario, especialmente en salarios”.
Tecnología estratégica y mirada a futuro
ATENEA es una misión de demostración tecnológica desarrollada en el marco del programa SARE de la CONAE, enfocado en la producción ágil y de bajo costo de satélites pequeños. El CubeSat argentino volará junto a otros tres microsatélites internacionales y será desplegado antes del acercamiento lunar.
“Estos proyectos muestran que el sistema científico argentino tiene capacidad, talento y conocimiento para jugar en las grandes ligas del espacio. El desafío es poder sostenerlos en el tiempo”, concluyó Martínez.















