Pluspetrol prepara una nueva expansión de su actividad en Vaca Muerta con una meta que marca la escala que tomó el desarrollo hidrocarburífero de la formación: alcanzar una producción de 100.000 barriles de petróleo por día hacia fines de 2028 o comienzos de 2029.
El objetivo fue planteado por Julián Escuder, Country Manager de Pluspetrol Argentina, durante el encuentro “Shale in Argentina: Unleashing Vaca Muerta to the World”, realizado en Houston. La estrategia estará concentrada principalmente en los desarrollos de Bajo del Choique–La Invernada y La Calera, dos de los principales activos de la compañía en la Cuenca Neuquina.
El crecimiento previsto llega después de la adquisición de activos que pertenecían a ExxonMobil, una operación que amplió considerablemente la presencia de Pluspetrol en Vaca Muerta. En el caso de Bajo del Choique–La Invernada, la compañía llevó la producción desde unos 5.600 barriles diarios a alrededor de 50.000, según los datos difundidos por la propia empresa. Pluspetrol proyecta continuar aumentando ese volumen hasta alcanzar los 70.000 barriles diarios en 2027.
Pero detrás de las cifras de producción aparece otra dimensión del proyecto: la escala de la infraestructura necesaria para sostener ese crecimiento y la presión que una expansión de estas características puede generar sobre el territorio y los recursos naturales.
El impacto ambiental detrás de la expansión de Pluspetrol
La dimensión del proyecto vuelve inevitable la discusión sobre sus consecuencias ambientales. Más de 600 nuevos pozos, cuatro plantas y décadas de actividad implican una transformación de gran escala sobre una región que ya concentra buena parte del desarrollo hidrocarburífero argentino.
La compañía plantea un esquema de crecimiento progresivo, con instalaciones que se incorporarán a medida que avance la perforación. El objetivo es evitar que la infraestructura se convierta en un límite para el aumento de la producción y permitir que la capacidad de procesamiento acompañe el ritmo de extracción.
Para Pluspetrol, Bajo del Choique–La Invernada constituye uno de los activos centrales de su estrategia en Vaca Muerta. En su informe de sostenibilidad, la empresa estableció como objetivo alcanzar un plateau de 100.000 barriles diarios a partir de 2030.
El desafío, sin embargo, no pasa únicamente por alcanzar una cifra récord de producción. La expansión también plantea interrogantes sobre el uso de recursos, la infraestructura necesaria, la generación de residuos y efluentes, las emisiones y la presión acumulativa que una actividad de esta magnitud puede ejercer sobre el territorio.
La discusión adquiere todavía mayor relevancia por la extensión temporal del proyecto. No se trata de una intervención acotada: el plan presentado contempla 25 años de desarrollo, con cientos de pozos y nuevas instalaciones distribuidas en el área.
Mientras la industria petrolera presenta a Vaca Muerta como uno de los principales motores de crecimiento y generación de divisas del país, el avance de los proyectos obliga a poner en discusión qué costos ambientales tendrá esa expansión y cómo serán controlados.
El desafío será determinar si el crecimiento de la producción puede avanzar al mismo ritmo que las garantías ambientales necesarias para una actividad que promete transformar durante décadas el territorio de Vaca Muerta.
Pluspetrol proyecta 100.000 barriles diarios en Vaca Muerta
El desarrollo de Bajo del Choique–La Invernada contempla una inversión estimada en US$12.000 millones y fue presentado para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La magnitud del proyecto excede ampliamente la construcción de nuevas instalaciones petroleras. El plan contempla la perforación de más de 600 pozos, cuatro plantas de procesamiento y la construcción de ductos e infraestructura de evacuación, con un horizonte de desarrollo de 25 años.
La primera etapa estará enfocada en la zona sur del área y prevé dos plantas que permitirán alcanzar una producción de 50.000 barriles diarios de petróleo y 6 millones de metros cúbicos de gas por día. En una segunda instancia, el desarrollo avanzará hacia el norte para duplicar la producción hasta los 100.000 barriles diarios y alcanzar los 12 millones de metros cúbicos de gas diarios en el punto máximo del proyecto.
El crecimiento de Pluspetrol también se apoya en La Calera, otro de sus principales activos en Vaca Muerta. Allí la compañía ya cuenta con 116 pozos perforados y proyecta ampliar su capacidad hasta 17 millones de metros cúbicos diarios de gas y 40.000 barriles diarios de condensado hacia 2028.
Así, la expansión no se limita a un único yacimiento. La estrategia combina nuevos pozos, plantas, ductos y mayor capacidad de procesamiento para acompañar el crecimiento de la extracción.