La expansión de los medicamentos para perder peso basados en GLP-1 está comenzando a modificar no sólo los hábitos de consumo, sino también las estrategias de la industria alimentaria. Frente a la posibilidad de que millones de personas reduzcan su ingesta de alimentos, Nestlé busca convertir el fenómeno “peligroso” en una oportunidad comercial y desarrollar productos específicamente dirigidos a quienes utilizan estos tratamientos.
El mercado está dominado por medicamentos como Ozempic y Wegovy, de Novo Nordisk, y Mounjaro y Zepbound, de Eli Lilly. Su capacidad para reducir el apetito genera preocupación entre las grandes compañías de alimentos, especialmente por el posible impacto sobre la demanda de productos envasados, aperitivos y bebidas.
Sin embargo, la dimensión del mercado también abre una oportunidad. Según datos de Boston Consulting Group, alrededor de 16 millones de estadounidenses utilizan actualmente medicamentos de este tipo, una cifra que podría crecer de manera considerable hacia finales de la década.
En ese escenario, Nestlé apunta a desarrollar un nuevo segmento de alimentos funcionales pensado para responder a las necesidades nutricionales de las personas que atraviesan tratamientos con GLP-1.
Inteligencia artificial para combatir la pérdida de masa muscular
Uno de los principales desafíos asociados al rápido descenso de peso es la pérdida de masa muscular. A esto pueden sumarse una reducción de la grasa facial, conocida popularmente como “cara de Ozempic”, y alteraciones relacionadas con la firmeza de la piel, el cabello y las uñas.
Para desarrollar productos destinados a estos consumidores, los científicos de Nestlé utilizan herramientas de inteligencia artificial capaces de analizar grandes volúmenes de investigaciones clínicas. El objetivo es identificar combinaciones de micronutrientes y proteínas que permitan formular alimentos con una alta densidad nutricional.
La compañía también incorporó proteína de colágeno a productos de marcas como Vital Proteins, mientras que registró patentes vinculadas con ingredientes destinados a reducir el aumento del hambre que puede producirse cuando una persona interrumpe el tratamiento.
El director de tecnología de Nestlé, Stefan Palzer, considera que la combinación entre ciencia nutricional e inteligencia artificial puede darle a la compañía una posición privilegiada para responder a las nuevas necesidades de quienes utilizan estos medicamentos.
La apuesta tecnológica no se limita a los pacientes que utilizan GLP-1. La empresa también desarrolló herramientas para acelerar la creación y reformulación de alimentos.
Una de ellas es Food Genie, una plataforma que permite a los especialistas anticipar el rendimiento de nuevas recetas a partir de una base de datos de aproximadamente 120.000 formulaciones.
Nestlé también utiliza modelos de simulación de consumidores para estimar cómo podría reaccionar el mercado frente a nuevos productos y posibles declaraciones de propiedades saludables antes de que lleguen a las góndolas.
A esto se suma el monitoreo de redes sociales, que permite identificar si el interés de los consumidores sobre determinados temas representa una tendencia sostenida o simplemente un fenómeno pasajero.
Los nuevos alimentos para quienes toman Ozempic
La estrategia ya comenzó a materializarse en distintos mercados. En Estados Unidos, Nestlé lanzó Boost Advanced Nutrition Shake, un batido que contiene 35 gramos de proteína y está pensado para ayudar a preservar la masa muscular durante el proceso de pérdida de peso.
En Asia y Australia, en tanto, la compañía presentó Milo PRO High Protein, una versión de su tradicional bebida de malta con un mayor contenido de proteínas.
La transformación también alcanza a otras áreas de la industria alimentaria. Empresas vinculadas con categorías como los helados comenzaron a adaptar sus productos mediante porciones más pequeñas, listas de ingredientes simplificadas y mayores niveles de proteínas.
El objetivo es responder a un consumidor que podría estar dispuesto a comer menos, pero que al mismo tiempo necesita obtener una mayor cantidad de nutrientes en cada porción.
La estrategia, sin embargo, genera dudas entre especialistas en nutrición. Algunos cuestionan que sea necesario recurrir a alimentos procesados específicamente diseñados para usuarios de medicamentos GLP-1 cuando una alimentación basada en alimentos frescos y variados puede aportar los nutrientes necesarios.
El debate plantea así una nueva disputa para la industria alimentaria: si el auge de los medicamentos para bajar de peso representa una amenaza para el consumo tradicional o, por el contrario, una oportunidad para crear una nueva generación de alimentos funcionales.
Mientras Nestlé apuesta por la inteligencia artificial y la investigación nutricional para ocupar ese espacio, los especialistas advierten que las soluciones más sofisticadas y costosas no necesariamente ofrecen beneficios superiores a los que puede proporcionar una alimentación convencional y equilibrada.
Ozempic también genera dudas por sus efectos y su uso en Argentina
El éxito de Ozempic y otros medicamentos basados en semaglutida convirtió a estos tratamientos en un fenómeno global y también en un negocio millonario. En 2025, Novo Nordisk facturó US$34.600 millones con Ozempic, Wegovy y Rybelsus, mientras que Argentina forma parte de los llamados mercados emergentes.
Aunque la semaglutida fue desarrollada para tratar la diabetes tipo 2 y también demostró beneficios cardiovasculares y renales, su popularización para bajar de peso abrió un debate sobre sus efectos secundarios y el uso indiscriminado. Médicos, nutricionistas y pacientes advierten sobre molestias gastrointestinales, cansancio y otros efectos que requieren seguimiento profesional.
El testimonio de una paciente con diabetes tipo 2 muestra esa complejidad. Tras comenzar el tratamiento bajo prescripción médica, logró mejorar rápidamente sus niveles de glucemia y resistencia a la insulina, aunque también experimentó cansancio, somnolencia y gastritis. “Te bloquea el apetito, tenés sensación de saciedad a los tres bocados”, relató.
La paciente también señaló que debió mantener un seguimiento médico por antecedentes de depresión y ante posibles efectos sobre su salud mental. “La depresión es un tema importante en mi caso, porque estoy diagnosticada con ‘depresión mayor’, no obstante al informarme mi médico que era un efecto colateral, me tranquilizó mucho y lo tolero. También me explicó que tenía que supervisar mucho la depresión porque, por ejemplo, no se prescribe a personas con intentos de suicidio”, comentó.
El avance de estos medicamentos plantea así una discusión que excede la pérdida de peso: mientras la industria alimentaria busca adaptarse al crecimiento de los tratamientos GLP-1, especialistas y pacientes remarcan la importancia de evitar que sean presentados como una solución rápida y de garantizar siempre su uso bajo supervisión médica.