Los plásticos de un solo uso ya tienen una alternativa creada por científicas de la UBA
Desarrollaron un bioplástico elaborado con almidón de mandioca y extractos de yerba mate que se degrada por completo en apenas cinco semanas y busca reemplazar los envases plásticos convencionales.
La contaminación por plásticos continúa siendo uno de los principales desafíos ambientales a nivel mundial. Cada año se producen alrededor de 400 millones de toneladas de este material, pero apenas el 10% logra reciclarse, mientras el resto termina acumulándose en rellenos sanitarios, ríos, mares o ecosistemas naturales.
En ese contexto, un equipo de investigadoras de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) desarrolló un bioplástico biodegradable destinado al envasado de alimentos que busca ofrecer una alternativa a los envases tradicionales.

El nuevo material está elaborado a partir de almidón de mandioca y extractos de yerba mate, dos materias primas de origen nacional, y tiene la capacidad de degradarse completamente en apenas cinco semanas, reduciendo significativamente su permanencia en el ambiente.
Cómo es el bioplástico de mandioca y yerba mate desarrollado por la UBA
Para fabricar este material, las científicas combinan fécula de mandioca con plastificantes de origen natural. Posteriormente, la mezcla es procesada mediante una máquina extrusora, que genera cordones termoplásticos.
En una segunda etapa, esos cordones son moldeados con una prensa hidráulica termoformadora hasta obtener films biodegradables aptos para utilizarse como envoltorios de alimentos.
El desarrollo apunta a sustituir progresivamente los plásticos convencionales de un solo uso, uno de los principales focos de contaminación ambiental debido a su lenta degradación y a las bajas tasas de reciclaje que se registran a nivel global.
A diferencia de los plásticos derivados del petróleo, este nuevo material fue diseñado para degradarse en un período aproximado de cinco semanas, disminuyendo la acumulación de residuos y el impacto ambiental asociado a los envases descartables.
Qué impacto puede tener este desarrollo para el ambiente y las economías regionales

Además de su potencial para reducir la generación de residuos plásticos, el proyecto incorpora una dimensión productiva. Al utilizar materias primas como la mandioca y la yerba mate, ambas ampliamente producidas en el norte argentino, el desarrollo podría contribuir a fortalecer las cadenas agroindustriales nacionales.
Según destacaron las investigadoras, la utilización de insumos de origen local permite disminuir la dependencia de materiales importados y generar mayor valor agregado dentro del país. Esto abre la posibilidad de industrializar estas materias primas en las regiones donde se producen, especialmente en provincias como Misiones y Corrientes.
El proyecto también representa una oportunidad para impulsar la innovación tecnológica con base científica nacional. La transformación de productos agrícolas tradicionales en materiales biodegradables de alto valor agregado podría ampliar sus aplicaciones industriales y abrir nuevas posibilidades de exportación.
En un escenario donde crece la búsqueda de alternativas sostenibles para reducir la contaminación por plásticos, el desarrollo de la UBA se presenta como un ejemplo de cómo la investigación científica puede contribuir tanto a la protección del ambiente como al desarrollo productivo de las economías regionales.















