Los niños sufren hasta tres veces más estrés térmico por el impacto ambiental

Cambio climático: casi 1.000 millones de niños viven en países "de muy alto riesgo". (Crédito: ONU)

Los niños están expuestos a una cantidad significativamente mayor de días de calor extremo atribuibles al cambio climático que las generaciones mayores.

Así lo determina un estudio publicado en Science Advances, que encontró que, con los niveles actuales de calentamiento global, entre 2,8 y 3 veces más niños de entre 0 y 9 años experimentan al menos 20 días adicionales de estrés térmico al año en comparación con las personas de 60 a 69 años.

El estudio muestra que los países de menores latitudes concentran las mayores exposiciones al estrés térmico por calor y las poblaciones infantiles más numerosas. La figura compara los días de estrés térmico atribuibles al calentamiento actual, la proporción de niños de 0 a 9 años y su distribución según las distintas franjas de latitud. ( Imagen: revista Science Advances)

La investigación, liderada por Rosa Pietroiusti, Erich Fischer, Wim Thiery y un equipo internacional de científicos, cruzó datos demográficos con modelos climáticos para analizar cómo el calentamiento provocado por las actividades humanas afecta de manera diferente a las distintas generaciones. En promedio, un niño enfrenta entre 9 y 10 días más de calor extremo atribuible al cambio climático cada año que una persona de entre 60 y 69 años.

Por qué los niños están más expuestos

Para medir el estrés térmico, los investigadores utilizaron el índice de temperatura de globo y bulbo húmedo (WBGT), que permite evaluar el efecto combinado del calor y la humedad. Cuando la humedad es elevada, el cuerpo pierde capacidad para evaporar el sudor y, por lo tanto, para regular su temperatura.

La infancia presenta además una vulnerabilidad particular frente a estas condiciones. Los niños tienen una menor capacidad de sudoración y una mayor relación entre superficie corporal y masa, mientras que su comportamiento también puede incrementar la exposición: pasan más tiempo al aire libre y dependen de los adultos para garantizar su hidratación y protección.

Las consecuencias pueden alcanzar distintos aspectos de la salud y el desarrollo. El calor extremo puede agravar enfermedades respiratorias como el asma, afectar el rendimiento escolar y deteriorar la salud mental. En los países de ingresos bajos y medios, además, las altas temperaturas pueden combinarse con problemas de acceso al agua potable, malnutrición y una mayor incidencia de enfermedades infecciosas.

Una desigualdad que se profundiza con el calentamiento

Los investigadores también analizaron escenarios futuros de calentamiento global. Incluso con aumentos de la temperatura media mundial de 1,5 °C y 2 °C, la brecha de exposición entre generaciones se mantiene y alcanza a una proporción cada vez mayor de la población.

Los investigadores también analizaron escenarios futuros de calentamiento global. (Crédito: Web)

El resultado pone de manifiesto una dimensión de la crisis climática que trasciende las diferencias entre países: la desigualdad también se produce entre generaciones.

Los niños actuales vivirán durante décadas con las consecuencias de un calentamiento provocado, en gran medida, por las emisiones acumuladas antes de que nacieran. Por eso, los autores plantean que la exposición diferencial al calor extremo constituye una forma de injusticia climática e intergeneracional.

El estudio advierte así que limitar el calentamiento global no solo implica reducir los riesgos ambientales futuros, sino también disminuir una carga que ya recae de manera desproporcionada sobre quienes son más jóvenes.

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