La contaminación por microplásticos no solo implica la presencia de pequeñas partículas de plástico en el océano. Un estudio realizado por investigadores de Japón encontró que estos fragmentos también pueden transportar y acumular sustancias químicas provenientes de los propios plásticos o del ambiente que los rodea.
El equipo, liderado por Go Suzuki, del Instituto Nacional de Estudios Ambientales de Japón, analizó microplásticos flotantes y residuos plásticos de mayor tamaño recolectados en zonas costeras, mar abierto, ríos y fondos marinos de distintas regiones del país.
Los investigadores identificaron una amplia variedad de sustancias, entre ellas antioxidantes, plastificantes, estabilizadores contra la radiación ultravioleta y retardantes de llama. Entre los compuestos que despertaron mayor preocupación se encuentran sustancias relacionadas con Irgafos 168, el plastificante DEHP y el retardante de llama HBCD.
Qué ocurre cuando el plástico se fragmenta
Los plásticos expuestos durante años a la radiación solar, las olas y otros factores ambientales pueden degradarse y convertirse en partículas de menos de 5 milímetros, conocidas como microplásticos.
La investigación mostró que ese proceso no necesariamente reduce la presencia de sustancias químicas. Por el contrario, al fragmentarse, el plástico aumenta su superficie en relación con su masa, lo que puede modificar la forma en que los compuestos se liberan o se acumulan en las partículas.
El DEHP, un plastificante utilizado principalmente en productos de PVC flexible, apareció tanto en microplásticos como en residuos de mayor tamaño. En algunas muestras, las concentraciones superaron los 1.000 microgramos por gramo.
Los investigadores también detectaron HBCD en concentraciones de entre 110 y 590 microgramos por gramo en microplásticos recolectados en distintas zonas marítimas. Se trata de un retardante de llama persistente y bioacumulable que está regulado internacionalmente como contaminante orgánico persistente.
Los microplásticos pueden convertirse en vehículos de sustancias químicas
El estudio señala que los compuestos pueden seguir diferentes caminos en el ambiente. Algunos pueden liberarse desde el interior del plástico, mientras que otros pueden adherirse a las partículas desde el agua, los sedimentos o la materia orgánica que las rodea.
En el caso del HBCD, los resultados sugieren que puede permanecer asociado a los fragmentos plásticos mientras estos se desplazan por el ambiente marino, convirtiéndolos potencialmente en una fuente secundaria de exposición.
Los autores remarcan que todavía es necesario investigar cuánto de estas sustancias puede ser incorporado por los organismos y si esa exposición genera efectos ecológicos.
Los resultados, publicados en la revista Environmental Science & Technology, plantean además que las políticas para reducir la contaminación plástica deberían contemplar no solo la cantidad de plástico que llega al ambiente, sino también qué sustancias químicas contiene y qué ocurre con ellas después de que esos materiales se fragmentan.