Por qué no alcanza solo con tener mamógrafos para detectar a tiempo el cáncer de mama

Una mujer de espaldas, envuelta en una toalla rosa, acomodándose para realizarse un estudio médico en un mamógrafo blanco. Crédito: Shutterstock

En Argentina, el cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer entre las mujeres, con más de 22.000 nuevos casos diagnosticados y alrededor de 6.000 muertes cada año, según datos oficiales.

“Sin embargo, más del 90% de los casos podría curarse si se detecta en estadios tempranos”, alertó Florencia Mezzadra, gerenta de Fundación Instituto Natura, como parte de “Octubre Rosa”, el mes de concientización sobre el cáncer de mama.

En este contexto, Argentina cuenta ahora con el primer Mapa Mamográfico del país, un relevamiento federal realizado por la Asociación Civil Surcos y la Fundación Instituto Natura que analiza la capacidad instalada, el estado tecnológico y los recursos humanos vinculados con la detección del cáncer de mama en 23 de las 24 provincias.

El mapa permite conocer dónde están los mamógrafos, en qué condiciones funcionan y cuáles son las principales dificultades para que la disponibilidad de estos equipos se traduzca en acceso efectivo para las mujeres. Pero, ¿alcanza con esto para prevenir el cáncer de mama?

Qué mostró el Mapa Mamográfico de Argentina

A partir del relevamiento, se identificaron “cerca de 1.500 mamógrafos en el país”. El estudio también permitió determinar su ubicación, condiciones de funcionamiento y capacidad de respuesta.

“En el sector público, el Mapa Mamográfico identificó 404 mamógrafos en 375 establecimientos públicos, de los cuales 328 se encontraban en funcionamiento al momento del relevamiento y 46 estaban fuera de servicio. A esto se suma que una parte de los equipos que se encontraban operativos reportó desperfectos técnicos que limitan su uso”, explicaron desde Fundación Instituto Natura.

Veintitrés de las 24 provincias participaron del relevamiento, con excepción de Córdoba. A su vez, el estudio identificó que 20 provincias adhirieron a las leyes nacionales vinculadas con el cáncer de mama, las leyes 26.606 y 26.872, mientras que 18 cuentan con programas de cáncer de mama creados por ley o decreto.

El informe también destaca diferencias entre las jurisdicciones en cuanto al desarrollo institucional. Buenos Aires, Entre Ríos, Misiones, Neuquén y Santa Fe alcanzan niveles altos en el Índice de jerarquía institucional, “combinando estructuras organizativas sólidas con marcos normativos vigentes”.

Otro de los desafíos identificados es la falta de información consolidada sobre el subsector de obras sociales y privado: el relevamiento identificó allí 1.094 mamógrafos, un universo sobre el cual no existe hoy un registro público que permita conocer su localización, disponibilidad y contribución al tamizaje. “En múltiples regiones del país el sector público sigue siendo el único prestador efectivo. Construir esa información es una oportunidad concreta de articulación, y las organizaciones de la sociedad civil pueden funcionar como puente”, destacaron.

Cómo se hizo el relevamiento

El trabajo de campo se realizó entre agosto y diciembre de 2024, con una etapa de validación durante 2026. Incluyó una encuesta estructurada de 37 variables, validada previamente y aplicada a equipo por equipo en el subsector público.

Además, se realizaron más de 40 entrevistas técnicas con equipos de gestión de las provincias, que permitieron reconstruir los circuitos reales de tamizaje e interpretar los datos en su contexto local.

“Para el subsector privado, que carece de un registro consolidado a nivel nacional, se aplicó una estrategia de triangulación entre bases de prestadores, cartillas de obras sociales y prepagas, registros de cámaras del sector y sitios institucionales, incorporando únicamente aquellos servicios confirmados por al menos dos fuentes convergentes. Los resultados se plasmaron en un informe nacional consolidado y en informes provinciales elaborados para cada provincia, diferenciados según se dirigieran a autoridades o a equipos técnicos”, sumaron.

Presentación del primer mapa de mamógrafos de Argentina. Crédito: Fundación Natura

El relevamiento fue posible “gracias a los recursos generados por la venta voluntaria de los productos Avon con Causa, realizada por las Consultoras de Belleza, cuya ganancia se destina 100% a financiar las acciones de la Fundación Instituto Natura”.

Mezzadra precisó que la iniciativa “se relaciona directamente con la estrategia de la Fundación en Argentina, que busca impulsar transformaciones sistémicas capaces de generar un impacto positivo y sostenido en la vida de las personas”. “En este caso, eso implica no solo concientizar sobre la importancia de la detección temprana, sino también generar evidencia, identificar barreras de acceso y contribuir a que existan mejores condiciones para que más mujeres puedan llegar a tiempo”, dijo.

¿Alcanza con tener este mapa para prevenir el cáncer de mama? Mezzadra sostiene que “contar con información rigurosa y federal permite no solo dimensionar la situación, sino también generar un insumo estratégico para la planificación y la toma de decisiones de política pública”. “Detrás de cada dato hay una posibilidad concreta de mejorar el acceso, fortalecer la detección temprana y contribuir a que más mujeres puedan llegar a tiempo”, agregó.

Qué sucede con los mamógrafos del sector público

El relevamiento identificó 404 mamógrafos en el sector público. De ese total, 328 estaban funcionando al momento del estudio y 46 se encontraban fuera de servicio.

A esto se suma que una parte de los equipos que estaban operativos reportó desperfectos técnicos que limitan su uso. Los datos muestran que, además de la disponibilidad de equipos, existe un desafío asociado al mantenimiento y la continuidad de los servicios, precisaron desde Fundación Instituto Natura.

El relevamiento identificó 404 mamógrafos en el sector público. Crédito: Gobierno de Mendoza

En el caso de al provincia de Córdoba, no fue posible completar el relevamiento de los mamógrafos registrados según el Censo INC 2022, por lo que no se pudo verificar su localización, estado y operatividad.

El mapa también mostró que, si bien el 66% de las instituciones asegura tener sus habilitaciones y controles de calidad al día, “en el 34% restante esos controles no estaban actualizados”. “ Al tratarse de información autodeclarada por las instituciones, este dato no permite determinar por sí mismo el estado de funcionamiento de los equipos, pero sí señala una brecha en los procesos de control y genera incertidumbre sobre el cumplimiento sostenido de los estándares de calidad”, explicó Mezzadra.

El relevamiento identificó además una de las principales brechas en el mantenimiento de los equipos: el pasaje de una “lógica reactiva a una lógica de mantenimiento y control periódico”.

“Hoy, el 46% de las instituciones realiza mantenimiento únicamente cuando el equipo se rompe y un 15% declaró no haber realizado mantenimiento o no haberlo hecho porque no había presentado problemas”, destacó Mezzadra.

“Por eso, el desafío es fortalecer los controles sistemáticos, el mantenimiento preventivo y los esquemas de soporte técnico que permitan sostener la calidad de las imágenes y la seguridad de los estudios. No alcanza con que el equipo esté disponible, también es necesario contar con mecanismos que permitan verificar y sostener su funcionamiento bajo estándares de calidad de manera continua”, dijo la Gerenta de Fundación Instituto Natura.

El desafío de digitalizar las mamografías

Otro de los puntos que relevó el informe es la capacidad de los establecimientos para integrar las imágenes mamográficas a los registros digitales. El relevamiento identificó 157 unidades con infraestructura para hacerlo, aunque su utilización todavía es incipiente.

“Uno de los principales desafíos es la fragmentación de los sistemas: tener una historia clínica informatizada no necesariamente significa que las imágenes puedan incorporarse o compartirse entre establecimientos. Alrededor de 150 unidades declararon que sus sistemas permitirían integrar imágenes, pero muy pocas lo hacen de manera habitual y casi la mitad de los centros relevados informó que sus sistemas no permiten cargar imágenes, por lo que todavía dependen de soportes físicos o sistemas paralelos”, destacó .

Para aprovechar esa capacidad, el informe plantea la necesidad de avanzar hacia una mayor interoperabilidad: que las imágenes puedan integrarse efectivamente a la historia clínica, circular entre los distintos niveles de atención y formar parte de los sistemas de seguimiento.

Esto permitiría facilitar segundas lecturas y consultas a distancia, mejorar la trazabilidad de los estudios y acompañar a las mujeres a lo largo de todo el proceso de atención.

Qué falta para que más mujeres puedan acceder a una mamografía

A partir del relevamiento, desde las entidades señalan que el principal cuello de botella para ampliar el acceso a las mamografías no está únicamente en la cantidad de equipos disponibles, sino también en cómo se organiza y gestiona la oferta.

“No alcanza con que haya mamógrafos, también es necesario que funcionen con regularidad, que haya turnos disponibles, equipos de trabajo suficientes y sistemas que permitan dar continuidad al cuidado”, remarcó Mezzadra.

En ese sentido, sumó que el desafío “es aprovechar mejor la capacidad instalada y fortalecer la articulación entre los distintos niveles de atención para que el acceso sea más oportuno y equitativo”.

El mapa permite identificar dónde están las principales brechas. Antes de su publicación, los resultados fueron compartidos con cada provincia.

“Pero identificar una brecha es apenas el primer paso. El desafío es convertir esa evidencia en acciones concretas y sostenidas para mejorar la gestión de la atención: planificar el mantenimiento, organizar mejor los turnos e integrar los sistemas de información”, detalló.

Y concluyó: “Esperamos que esta evidencia pueda convertirse en una herramienta de trabajo compartida, que ayude a orientar decisiones y contribuya a que más mujeres puedan acceder a tiempo a una mamografía”.

Carla Melicci: Editora de Economía Sustentable. Periodista especializada en sustentabilidad y profesora en la UCA. Trabajó en La Nación, ViaPaís (Clarín), en el Ministerio de Educación de la ciudad de Buenos Aires y colaboró con varios medios nacionales e internacionales.