Vecinos y vecinas de El Alto y Ancasti, de Valle Viejo y Capital en Catamarca —unas 50 personas en total—, se presentaron ante la Dirección Provincial de Gestión Ambiental Minera (DIPGAM) el 28 de septiembre, con un pedido de impugnación de una charla técnica programada para el 30 porque no cumplía con los plazos ni las formas que requiere la ley General de Ambiente, Ley 25.675, respecto a la participación ciudadana.
La respuesta fue un correo electrónico del Ministerio de Minería que les informó la suspensión del Proceso de Participación Ciudadana: “…se adopta con el objeto de garantizar que toda la información técnica incorporada recientemente sea analizada de manera integral y conforme a los procedimientos elegidos para la evaluación ambiental minera”.
Litio en Ancasti bajo la lupa por las perforaciones y el uso de agua en la exploración
Los denunciantes expresaron que la convocatoria a una escuela de El Alto era secreta y violaba el derecho legal de las comunidades a una información previa y transparente. Las asambleas involucradas plantearon la duda acerca de la realización de las actividades. Es probable que —a pesar de no tener validez—, se haya realizado a puertas cerradas. Circuló información acerca de que la municipalidad estaba recibiendo currículums, y se vio, según el medio El Monterizo: “Movimiento de camiones de la compañía, personal corporativo proveniente de Buenos Aires y un fuerte despliegue de efectivos de Infantería en la localidad”. A pesar de los intentos de comunicación con el intendente, Ariel Ojeda, para aclarar lo sucedido, no hubo respuesta de su parte.
El vecino de El Alto, Walter Ríos, contó que se enteraron de la reunión por casualidad, al ver el expediente en el Ministerio de Minería. La fecha no había sido publicada por lo que resultaba imposible contar con la participación de las personas de las zonas rurales involucradas, por lo que propone mayor acceso, con copias en sitios cercanos. También dio detalles durante una conferencia brindada a los medios en la puerta del Ministerio acerca de los planes de la empresa Litios del Norte S.A. Según el Informe de Impacto Ambiental al que tuvo acceso la asamblea, para esta etapa tiene previsto en la zona sur de la localidad de San Jerónimo y al norte de Vilismán, realizar entre 21 y 30 perforaciones de 150 metros de profundidad en la cumbre, donde nacen los cursos de agua.
Desde la Asamblea de Pueblos Catamarqueños en Resistencia y Autodeterminación (Pucará), en donde confluyen las asambleas de Catamarca, informan que el proyecto además busca avanzar hacia una etapa de exploración mediante perforaciones en la Sierra de Ancasti:
“El propio Informe de Impacto Ambiental contempla perforaciones, plataformas de unos 800 m², apertura de caminos, circulación de maquinaria y utilización de agua. En su resumen ejecutivo estima un consumo para las perforaciones del orden de 30 m³ diarios: unos 30.000 litros de agua por día, aunque el informe no permite determinar con claridad si esta cantidad es para todo el proyecto o por perforación”.
Es importante destacar que se trata de un proyecto de litio en roca y no en salmuera,lo que requiere de perforaciones en etapa de exploración, y explotación a cielo abierto, con graves consecuencias para los ecosistemas. El área de estudio alcanza unas 44.323 hectáreas.
Uno de los integrantes de la Asamblea de Ancasti por la vida, el músico Juan Ignacio Pantaleón —que participó en un encuentro de formación política de la fundación Rosa Luxemburgo el último fin de semana de septiembre—, compartió la situación de su pueblo, Anquincila, con representantes de otras regiones de Argentina. El miembro de Caminos y Montañas, una organización de familias agricultoras, especificó las zonas que están en riesgo debido a este proyecto: “Los departamentos El Alto y Ancasti, y del lado de Santiago del Estero, todos los pueblos que se alimentan de los ríos que nacen en el alto, río Guayamba, río Grande, río Albigasta. El valle de Catamarca sería afectado indirectamente a través del aire”. La ciudad de San Fernando se encuentra a unos 80 km de Ancasti.
En conversación con Economía Sustentable, Pantaleón contó que desde su asamblea Ancasti por la Vida tienen contacto con gente del Valle, de Guayamba y de Frías (Santiago del Estero), en donde se está conformando una asamblea para defenderse ante este proyecto minero. Si bien los proyectos no son nuevos, hace dos años se reactivaron. “Primero presentaron un Informe de Impacto Ambiental (IIA) de un proyecto en el departamento de Ancasti, nos invitaron a la reunión informativa, pero luego la suspendieron por la resistencia en la semana previa. Luego presentaron este proyecto en el Alto el año pasado, el IIA incluía etapa de prospección que son muestras a mano y perforaciones”.
En septiembre de 2025 las personas de las zonas comprometidas que se presentaron a la reunión informativa manifestaron su rechazo al proyecto. “Explicitamos que las áreas donde pretenden explorar son zonas de bosque nativo protegidas por ley como zona roja y amarilla, donde de ninguna forma se permite actividad minera ni ninguna actividad que pueda afectar el suelo y el bosque”, cuenta Pantaleón.
Minería de litio en Ancasti pone el foco en la escasez de agua y el impacto ambiental
El agua cruza en forma transversal la problemática minera. Mientras que el Este catamarqueño tiene antecedentes reiterados de sequía y emergencia hídrica, según la Asamblea Pucará, hay registro de que en 2020 se impulsaba oficialmente la declaración de emergencia hídrica y agropecuaria para El Alto y otros departamentos. También hubo emergencia agropecuaria por sequía en 2022 en el departamento de El Alto, y otra emergencia hídrica en Ancasti.
Si la situación en la sierra ya es crítica, con arroyos y vertientes que se secan, las asambleas están de acuerdo en que sumarle explotación minera y contaminación, significa una sentencia para las poblaciones que dependen de los ríos de la zona. “El agua no alcanza para el consumo de la población y la actividad principal, que es la ganadería. Los ríos son escasos, dependen de la lluvia y no hay forma de abastecer el agua que pretenden, sin secar los ríos y dejar sin agua a la población y los animales. Necesitan 200 mil litros de agua por perforación, que necesitan para 20 perforaciones de 300 metros de profundidad, sólo en esta etapa de exploración”, afirma Pantaleón.
Los vecinos de Ancasti declaran que existe manipulación. Pantaleón explica que al no generarse otras fuentes de empleo, se engaña a la gente con la “mentira” de que la minería traerá trabajo. “A pesar de la oposición total en la charla informativa, y de que el proyecto va directamente contra la Ley de Bosques, el Ministerio permitió la etapa de prospección, por eso es que ahora intentan avanzar con la exploración mediante las perforaciones”. También plantearon que no se estaba cumpliendo el acuerdo de Escazú ya que la mayoría de la gente ni siquiera está enterada o informada debidamente.
Litios del Norte S.A., la empresa detrás del Proyecto Minero El Alto, que explora litio en roca (pegmatitas) en la Sierra de Ancasti, fue constituida en 2016. Hoy es controlada por la australiana Pilbara Minerals y contó con capitales de Integra del empresario argentino José Luis Manzano, explica Romina Pesalaccia, en una crónica de la agencia Tierra Viva que relata su participación en la audiencia pública que se realizó en Vilismán en septiembre de 2025, donde unas 80 personas expresaron su rechazo al proyecto.
La comunicadora enamorada de las sierras de Ancasti además detalla que las primeras exploraciones para iniciar proyectos de minería de litio en el departamento de Ancasti datan de 2017, por parte de la empresa australiana Latin Resources. Fue en la localidad de Santa Gertrudis, y con maquinaria pesada a menos de 200 metros de las viviendas, lo que afectó a los animales, cultivos y casas. Hubo una “falsa audiencia pública”, también en Vilismán, con apenas tres autoridades municipales del departamento. Juan Ignacio Pantaleón recuerda que la gente se quedó sin luz, las casas se rajaron, y los animales se perdieron, escaparon del ruido intenso. “Todo se cubrió de polvo blanco y un ruido ensordecedor. En la sierra hay sitios arqueológicos importantísimos, como explican los profesionales de arqueología. Es zona de bosque nativo, que debe proteger el ministerio de ambiente. Son bosques nativos como ya no quedan casi en el país, donde se resguarda gran biodiversidad de plantas, árboles animales que ya no tienen lugar por el avance de los campos de monocultivo en cada rincón de la tierra”.
“La charla fue suspendida. El proyecto no”, aseguran desde las asambleas y reclaman conocer la evaluación ambiental sobre el impacto en el agua y la intervención de los organismos responsables de la cuenca interjurisdiccional. Mientras que en el Ministerio de Minería se comprometieron a hacer respetar la ley, quienes integran las asambleas se organizan con el objetivo de proteger la biodiversidad única de la región. También promueven la agroecología: sus economías regionales en gran parte dependen de la ganadería y la siembra a pequeña escala. El 3 de octubre hay un encuentro en Guayamba para compartir información sobre los últimos acontecimientos y unir fuerzas contra el extractivismo. Y el 7 de noviembre habrá una feria de semillas en Anquincila, en donde habrá intercambio y venta de la producción de alimentos y artesanías.