PUBLICIDAD
Cómo funciona

La Ciudad lanza un nuevo Sello Verde para comercios, oficinas y hoteles

El Gobierno porteño busca reconocer y acompañar a las organizaciones públicas y privadas que impulsan una gestión ambiental sostenible trabajando sobre cinco ejes. Los detalles.

La Ciudad lanza un sistema para analizar el compromiso ecológico de los establecimientos

Se reconoce y acompaña a las organizaciones públicas y privadas que impulsan una gestión ambiental sostenible, trabajando sobre cinco ejes como son el agua; la energía; los residuos; los insumos y la gestión Integral.

Se trata de una norma que crea formalmente el «Sistema de Certificación de Sostenibilidad Ambiental», como marco diseñado para reconocer y potenciar el compromiso ecológico de los establecimientos públicos y privados de la Ciudad.

La Ciudad lanza un nuevo Sello Verde para comercios, oficinas y hoteles

Una herramienta clave para validar el compromiso ambiental de locales comerciales, oficinas y organismos públicos que utilizan las grandes ciudades es el llamado sistema de certificación de sostenibilidad.

La norma se encuentra frecuentemente alineada con otras reglas como la Ley de Emprendimiento Sostenible o medidas de eficiencia energética que permiten a los gobiernos de turno diseñar los parámetros para construir una “Ciudad Verde”.

En este contexto, marcado por una profunda crisis climática, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires viene implementando este tipo de mecanismos para que tanto el sector público como el privado puedan medir y acreditar su impacto ambiental.

Estas certificaciones no son solo un «sello» decorativo, sino que marcan el resultado de auditorías que garantizan una gestión responsable de los recursos.

El proceso suele basarse en varios pilares fundamentales que determinan el desempeño ambiental:

  1. Gestión de Residuos: Separación en origen (reciclables, orgánicos y basura), presencia de cestos diferenciados y convenios con cooperativas de recicladores urbanos.
  2. Eficiencia Energética: Uso de iluminación LED, climatización inteligente y, en casos avanzados, la incorporación de energías renovables (paneles solares).
  3. Consumo Responsable de Agua: Instalación de dispositivos de ahorro en griferías y sistemas de reutilización de aguas grises.
  4. Compras Verdes: Priorización de proveedores locales y productos con menor huella de carbono o empaques biodegradables.

Diferencias entre sector público y privado

Dependiendo de la jurisdicción específica dentro de la Ciudad, existen sellos como el de «Local Sostenible» que funcionan mediante un sistema de niveles como son el inicial, el avanzado y el de excelencia.

El primero se basa en el cumplimiento normativo básico y separación de residuos; el segundo en la implementación de políticas de reducción de plásticos de un solo uso, mientras que el tercero marca auditorías de huella de carbono y planes de mitigación activos.

Dependiendo de la jurisdicción específica dentro de la Ciudad, existen sellos como el de «Local Sostenible» que funcionan mediante un sistema de niveles como son el inicial, el avanzado y el de excelencia.

Pero, más allá del cuidado del planeta, los establecimientos que se certifican obtienen ventajas tangibles como reducción de costos a partir de un menor consumo de luz y agua que se traduce directamente en facturas más bajas.

También se benefician por la elección de los consumidores actuales, (especialmente las generaciones jóvenes), que eligen lugares que demuestran valores éticos.

Además, algunos bancos ofrecen tasas preferenciales para proyectos de reconversión sustentable.

Para profundizar este sistema el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha dado un paso decisivo en su política climática con la reciente publicación de la Resolución N° 2/SSAMB/2026.

Se trata de una norma que crea formalmente el «Sistema de Certificación de Sostenibilidad Ambiental», como marco diseñado para reconocer y potenciar el compromiso ecológico de los establecimientos públicos y privados de la Ciudad.

El mecanismo reconoce y acompaña a las organizaciones que impulsan una gestión ambiental sostenible, trabajando sobre cinco ejes: Agua, Energía, Residuos, Insumos y Gestión Integral.

Transición circular en la Ciudad

El corazón de la Resolución que fue publicada en el Boletín Oficial el 6 de febrero pasado, tiene como fin armonizar el crecimiento económico con la protección ambiental.

Es decir, no busca solo fiscalizar, sino acompañar a las organizaciones en su transición hacia la economía circular.

Al adherirse al sistema, los establecimientos pueden elegir varios caminos como el Sello Verde, que es la certificación oficial que distingue el grado de sostenibilidad alcanzado.

Otra opción son los reportes ambientales a modo de acreditación de informes que miden el desempeño y la mejora continua.

También pueden optar por proyectos de sostenibilidad, mediante el desarrollo de planes específicos para reducir la huella ambiental o mejorar la eficiencia.

En el caso del Sello Verde, a partir de esta nueva resolución deja de ser un distintivo genérico para convertirse en una escala progresiva de compromiso.

En este punto, los establecimientos serán calificados en cuatro niveles según su puntaje:

  • Compromiso: Cumplimiento de la normativa básica y diagnóstico inicial.
  • Bronce: Implementación de medidas de eficiencia energética y gestión de residuos.
  • Plata: Reducción comprobable de consumos y metas de economía circular.
  • Oro: Excelencia en el uso de recursos, trazabilidad total y liderazgo ambiental.

Compras sustentables

La resolución también establece parámetros objetivos para otorgar los distintivos, agrupados en ejes como el de gestión del agua, a partir de la reducción del consumo, optimización técnica y sistemas de recuperación (como recolección de agua de lluvia).

Otro punto analizado es el de la eficiencia energética, a partir del uso racional y de iluminación de bajo consumo y transición a energías limpias.

La economía circular, ¿puede contribuir a unir producción y consumo con objetivos medioambientales?
La resolución también establece parámetros objetivos para otorgar los distintivos, agrupados en ejes como el de gestión del agua, a partir de la reducción del consumo, optimización técnica y sistemas de recuperación.

La gestión de residuos también forma parte de este procedimiento pero no solo en la separación, sino en la reducción en origen y el vínculo con la Red de Economía Circular de la Ciudad.

De manera adicional se incluye un procedimiento para compras sustentables en base a criterios para elegir proveedores que también tengan certificación o bajos niveles de impacto.

Detalles del proceso de admisión

De acuerdo a voceros del gobierno que lidera Jorge Macri, el sistema está diseñado para ser ágil y desburocratizado, apoyándose en la digitalización.

El paso a paso

  • La solicitud se realiza mediante la plataforma TAD (Trámites a Distancia) completando el Anexo II de la resolución.
  • Luego, el establecimiento presenta un relevamiento de su estado actual y puede tener el asesoramiento de la Dirección General de Desarrollo Sostenible y Economía Circular para la elaboración de metas.
  • Una vez verificados los indicadores de valoración ambiental (Anexo X), se entrega el distintivo correspondiente.

La resolución faculta a la autoridad de aplicación para dictar normas aclaratorias, lo que significa que los criterios técnicos podrían especificarse aún más según el rubro (gastronomía, oficinas, hoteles) en los próximos meses.

También obliga a los establecimientos a realizar primero un autodiagnóstico a través de las plataformas digitales de organismos públicos.

Por ejemplo, para los rubros de gastronomía y hotelería, la Ciudad ha estructurado requisitos técnicos que van más allá de la normativa general, enfocándose en el impacto operativo crítico de estos sectores (uso intensivo de energía, generación de residuos orgánicos y gestión de agua).

Medidas específicas

Para los restaurantes y locales de comida, la certificación se centra en la economía circular y la trazabilidad de insumos:

  • Gestión de Aceites Vegetales Usados (AVU): Es obligatorio contar con un sistema de recolección certificado para evitar que los aceites lleguen a la red cloacal. Se debe presentar el certificado de disposición final emitido por transportistas autorizados.
  • Reducción de Plásticos: Prohibición total de sorbetes y vasos plásticos de un solo uso en áreas de servicio. Para el delivery, se exige el uso de empaques compostables o con certificación FSC (manejo forestal responsable).
  • Eficiencia en Cocina: Instalación obligatoria de filtros de alta eficiencia en sistemas de extracción (para reducir emisiones de olores y partículas) y uso de equipos de refrigeración con gases no contaminantes.
  • Identidad y Proximidad (Sello CocinAR): Se otorga puntaje adicional por el uso de «productos de kilómetro cero» (locales) y la inclusión de platos basados en la identidad cultural regional en el menú.

En hotelería, el estándar técnico es más riguroso debido a la permanencia de los huéspedes y la complejidad de la infraestructura.

Gestión de Aguas (Sistemas de Ahorro):

  • Instalación de aireadores en el 100% de los grifos.
  • Sistemas de doble descarga en inodoros.
  • Protocolo visible de «Lavado Voluntario de Toallas» para reducir el uso de lavandería industrial.

Monitoreo Energético:

  • Implementación de tarjetas de corte de energía en habitaciones para evitar que luces o aires acondicionados queden encendidos en ausencia del huésped.
  • Uso de cerramientos con doble vidriado hermético (DVH) para optimización térmica.
  • Gestión de Residuos Especiales: Los hoteles deben separar residuos peligrosos (pilas, baterías, tóners) de forma diferenciada y contar con un sector de acopio específico antes de su retiro por empresas especializadas.
  • Capacitación del Staff: Al menos el 70% del personal debe haber completado el curso oficial de «Gestión Sustentable de Servicios Turísticos».

El Anexo a analizar

Pero más allá de los detalles técnicos para estos dos importantes sectores económicos de la Ciudad de Buenos Aires, el Anexo X de la Resolución es, en la práctica, la «regla de medir».

Este documento establece una matriz de puntos que determina qué tan cerca (o lejos) está un establecimiento de obtener el Sello Verde en sus distintos niveles.

En el anexo se desglosan los indicadores técnicos para que los establecimientos puedan evaluar la situación actual:

  • Una es la Matriz de Indicadores de Valoración Ambiental, con un sistema de puntaje que se divide en cuatro dimensiones críticas.
  • Cada una tiene requisitos «Obligatorios» (para certificar) y «Optativos» (para subir de nivel).

En este sentido, la gestión de residuos (Peso relativo: 40%), es el eje más fuerte debido a la Ley de Basura Cero.

En el caso de la separación en origen (Obligatorio), detalla la existencia de cestos diferenciados (Verde/Negro) en todas las áreas, no solo en la cocina o recepción.

Además, el establecimiento debe tener un espacio exclusivo, techado y señalizado para los reciclables hasta su retiro.

Asignación de puntos

También se asignan puntos extra si el local posee compostera propia o convenio de recolección de orgánicos, y se los obliga a eliminar los plásticos o sustituir la vajilla descartable y reducir el film alveolar en embalajes.

En el caso de la eficiencia energética (Peso relativo: 25%), se mide el porcentaje de luminarias LED sobre el total (el 100% es el estándar para nivel Oro); los equipos con etiquetado de eficiencia energética Clase A o superior.

También la presencia de cortinas de aire en accesos, burletes y vidrios dobles para evitar fugas de calor/frío y la instalación de paneles fotovoltaicos o termotanques solares (Suma el puntaje máximo de este eje).

El uso responsable del agua (Peso relativo: 20%), mide el uso de griferías con sensor o temporizador en baños públicos; la instalación de aireadores en todas las canillas (disminuyen el consumo hasta un 50% sin perder presión).

Se obliga además a un mantenimiento preventivo a partir de un registro de revisión de fugas en mochilas de inodoro y cañerías semestralmente.

La Gobernanza y Compras Sustentables (Peso relativo: 15%), analiza el registro de que el personal recibió formación en buenas prácticas ambientales en el último año.

Además, prioriza la compra a empresas que formen parte de la Red de Economía Circular de la Ciudad y se estudia la cartelería interna y externa que informe al usuario/cliente sobre las medidas de sostenibilidad tomadas.

La resolución aclara que no basta con la Declaración Jurada. El proceso incluye:

  • Evidencia Fotográfica: Subida al sistema TAD.
  • Facturas y Certificados: Comprobantes de compra de insumos sustentables o certificados de disposición de aceites/RAEES.
  • Inspección In Situ: Los técnicos de la Subsecretaría de Ambiente realizan una visita técnica para validar que lo declarado coincide con la operación diaria.

Fecha de publicación: 23/02, 1:05 pm