Expertos en nutrición infantil piden actualizar el etiquetado frontal para que sea más preciso
Apuntan a que los consumidores puedan recibir información nutricional más clara y visible. Los cuatro cambios principales.
Especialistas en nutrición infantil respaldaron la necesidad de actualizar el modelo de etiquetado frontal de alimentos vigente en la Argentina y sostuvieron que el debate sobre el futuro de la Ley de Promoción de la Alimentación Saludable representa una “oportunidad” para perfeccionar el sistema con una regulación “más precisa, más equitativa y armonizada” con las experiencias internacionales.
Desde PROFENI (Profesionales Expertos en Nutrición Infantil) señalaron que el etiquetado frontal constituye una herramienta valiosa de salud pública, aunque advirtieron que algunos aspectos técnicos de la normativa actual pueden generar mensajes confusos, desalentar la reformulación de alimentos y equiparar productos con perfiles nutricionales diferentes.

En sintonía con los cardiólogos, los especialistas en nutrición infantil remarcaron que el país enfrenta importantes desafíos en materia de alimentación, con déficits de nutrientes como hierro, calcio, vitamina D y fibra, y una prevalencia de sobrepeso y obesidad que alcanza a más de seis de cada diez argentinos.
En ese contexto, consideraron necesario continuar trabajando entre los distintos actores para fortalecer las políticas públicas destinadas a mejorar los hábitos alimentarios de la población.
“La discusión no debería plantearse como una elección entre mantener o eliminar los octógonos. El verdadero desafío consiste en construir un sistema que preserve el derecho de las personas a recibir información nutricional sencilla, pero que al mismo tiempo refleje con mayor precisión las diferencias entre los alimentos”, señaló María Elena Torresani, doctora en Nutrición e integrante de PROFENI en un comunicado de prensa.
Cuestionamientos al etiquetado actual
La Ley 27.642 adoptó el modelo de perfil de nutrientes desarrollado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que utiliza umbrales móviles para determinar cuándo un alimento debe llevar sellos de advertencia por exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas o grasas totales.
Según PROFENI, la experiencia acumulada desde la implementación de la norma permitió identificar aspectos susceptibles de mejora. Entre ellos, sostienen que el sistema puede generar situaciones en las que alimentos con perfiles nutricionales muy diferentes reciban la misma cantidad de octógonos, mientras otros con mayor densidad energética o contenido de nutrientes críticos exhiban menos advertencias.

“El sistema que se utilice debe permitir a las personas distinguir claramente entre alimentos y comprender mejor las diferencias que existen entre ellos”, explicó la doctora Mónica Katz, especialista en Nutrición, expresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición y miembro de PROFENI.
Además, indicaron que los criterios actuales pueden reducir los incentivos para que la industria reformule sus productos. Explicaron que, en algunos casos, aunque una empresa disminuya el contenido de azúcares agregados, sodio o grasas saturadas, el alimento mantiene la misma cantidad de sellos debido al mecanismo utilizado para calcular los umbrales.
Los especialistas también recordaron que la Disposición ANMAT 11362/2024 ya incorporó modificaciones para diferenciar los azúcares naturalmente presentes de aquellos agregados durante la elaboración de los alimentos, lo que consideran un antecedente para seguir perfeccionando la regulación.
Las propuestas para una nueva etapa
Desde PROFENI plantearon avanzar hacia una “segunda generación” del etiquetado frontal basada en cuatro ejes principales:
- Mantener el derecho de los consumidores a recibir información nutricional clara y visible.
- Adoptar criterios técnicos expresados en valores absolutos por cada 100 gramos o 100 mililitros, como ocurre en países como Brasil, Chile y Uruguay.
- Diferenciar con mayor claridad los nutrientes propios de los alimentos de aquellos incorporados durante su elaboración, especialmente en el caso de los azúcares.
- Generar incentivos regulatorios para promover la reformulación progresiva de alimentos mediante metas claras y reconocimiento de las mejoras alcanzadas.
Asimismo, señalaron que el etiquetado frontal solo alcanza a los alimentos envasados, por lo que consideraron necesario desarrollar herramientas que permitan brindar información nutricional sobre productos vendidos a granel o preparados en panaderías, carnicerías, heladerías y restaurantes, por ejemplo mediante códigos QR.
“La evidencia científica demuestra que ningún sistema de etiquetado, por sí solo, modifica los hábitos alimentarios. La alimentación saludable depende también de la educación nutricional, del acceso a alimentos de calidad y del desarrollo de hábitos sostenidos dentro del hogar, en la escuela y en la comunidad”, sostuvo Sergio Britos, director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Nutrición (CEPEA) e integrante de PROFENI.
Y sumó: “El etiquetado debe entenderse como una herramienta dentro de una estrategia mucho más amplia, pero aún así, desarrollar científicamente criterios (fijos) de perfil de nutrientes es una urgente necesidad para perfeccionar la ley que ya tenemos”.















