PUBLICIDAD
Conflicto

El pueblo de Misiones que vive todos los días con miedo por la amenaza de una enorme represa

Organizaciones socioambientales advierten que distintos sectores buscan reactivar el proyecto Corpus Christi, pese a que un plebiscito vinculante realizado en 1996 rechazó su construcción.

El 14 de abril de 1996, el 88% de los habitantes de Misiones votaron en un plebiscito vinculante por el “no” a la construcción de una central hidroeléctrica en Corpus Christi. El sitio elegido se encontraba cerca del pueblo, en el departamento de San Ignacio, en la selva de Paraná. Justo en una zona estrecha y con gran caudal, se iba a iniciar un proyecto similar al de la represa Yacyretá, inaugurada oficialmente en 1994.

Al igual que en el complejo hidroeléctrico binacional (EBY), el tratado nacía de un acuerdo entre Argentina y Paraguay, con el objetivo de aprovechar la energía hidráulica en la región. Pero la oposición al proyecto desembocó en una Ley Provincial 3.294 —ahora LEY XI – Nº 5—, que no sólo ratifica el plebiscito que prohíbe la construcción de represas sobre el tramo del río Paraná que corresponde a la provincia sino que deja cualquier proyecto similar en manos de la población, cualquiera fuera su emplazamiento.

Construcción con impacto en la biodiversidad

Desde la cuenta oficial de la Mesa Provincial No a las Represas, se actualiza la información en la lucha por los ríos libres. Desde ese sector, el referente socioambiental, Eduardo Luján, recuerda que en la década del 90 se hablaba de tres posibilidades, una era Corpus Christi, la otra estaba en la isla Pindoí y había una tercera posibilidad a desarrollarse un poco unos kilómetros más arriba.

—En aquel momento hubo una gran resistencia de la ciudadanía, fundamentalmente teniendo en cuenta los graves efectos tanto ambientales, sociales, como en salud que había generado Yacyretá. Se sumaría también a los efectos de lo que ya venía generando Itaipú, que es la represa que está aguas arriba de Iguazú, del lado brasilero.

La ciudadanía rechaza la construcción de la represa de Corpus Christi.

El impacto en los ecosistemas de las más de treinta represas que construyó Brasil entre los ríos Iguazú, Uruguay, Paraná y sus afluentes, es enorme, aseguran quienes se oponen a la construcción de una represa en su propio territorio. Entre sus consecuencias destacan que se genera una irreparable pérdida de la biodiversidad, emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), como el gas metano, y alteración de ciclos de sedimento.

Quiénes quieren construir la represa hidroeléctrica

Luján dice que algunos ex diputados y actuales diputados del oficialismo, de la Libertad Avanza, intentan promover un debate sobre la construcción de Corpus Christi.

—Nosotros tenemos todos los argumentos de que está prohibido. La ley surge con el respaldo de la Constitución, tiene rango constitucional porque la reforma del año 94 justamente establece una serie de elementos jurídicos que hacen que esa ley únicamente considerándola con carácter inconstitucional podría llegar a ser derogada.

El 10 de mayo, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció un acuerdo con Taiwán. Yguazú Digital está más cerca de su concreción y ya avanzó en un memorándum de entendimiento para un “Centro Soberano de Computación de Inteligencia Artificial”. Ese tipo de instalaciones, al igual que las generadoras de bitcoin necesitan grandes cantidades de energía. Por esa razón, explica Luján, no sería en provecho de la población.

En 2010 cuando se empezó a hablar también de un nuevo proyecto, que era Garabí Panambí, se conformó la Mesa Provincial No a las Represas.

—Más allá del histórico interés de empresas constructoras, de los sectores vinculados con este tipo de megaobra que con la aparición del RIGI, el super RIGI y todos estos beneficios para las grandes corporaciones están generando de que haya miradas de algunos inversionistas pretendiendo avanzar sobre disposiciones, leyes avaladas por la ciudadanía.

En 2010 cuando se empezó a hablar también de un nuevo proyecto, que era Garabí Panambí, se conformó la Mesa Provincial No a las Represas, que está integrada por más de 40 organizaciones ambientalistas, sociales, religiosas, distintos cleros de la provincia, evangélicos, católicos, obispados. Desde los inicios contaron con el acompañamiento del obispo Joaquín Piña, de la diócesis de Iguazú. Lo continúan sus seguidores, el sindicatos, como CTA, movimientos campesinos, la Asociación de Plantadores de Yerba Mate de la provincia APAM, el Movimiento Agrario Misionero el MAM, y más.

—Lo que hemos hecho en los últimos tiempos es reordenarnos porque Garabí Panambí fue parado por un fallo de una justicia brasileña, que prohibió avanzar con esa obra porque afectaba un parque nacional de Brasil frente a los Saltos del Moconá, que es patrimonio de las Naciones Unidas. Desde ese momento hasta ahora hemos mantenido siempre alguna actividad mínima más preventiva que otra cosa. En los últimos meses, hemos comenzado a accionar nuevamente porque avanzan sobre la posibilidad de discutir Corpus.

En un artículo reciente del medio Mongabay señalan que actualmente el proyecto se encuentra en fase de prefactibilidad, significa que “está en análisis para que las autoridades evalúen si la idea es viable antes de invertir. El objetivo es generar hasta 3500 megavatios (MW) de potencia”.

A 30 años de aquel plebiscito por el NO, realizaron algunas acciones en la ciudad de Posadas con mucho movimiento y adhesiones. El pedido de audiencia ante el gobernador, realizado un mes atrás, no tuvo respuesta aun. El 31 de julio los integrantes de la Mesa Principal No las Represas se reunirán en Aristóbulo del Valle, donde delinearán qué acciones llevarán adelante ante la falta de respuesta a su pedido de audiencia por parte del gobernador.

—La misma ley, la 11 número 5 del Digesto Misionero establece en su articulado que le indican y le instruyen al gobernador, o a la máxima autoridad provincial, la necesidad de que sean ellos los que adviertan que está prohibido a quienes intentan avanzar sobre algún tipo de estas megaobras.

El referente de la Mesa Provincial, remarca la necesidad de advertir a las autoridades paraguayas que no deberían avanzar. Pero la Comisión Mixta Argentino Paraguaya del Río Paraná (COMIP) que tiene la función de administrar y mejorar el uso del río ha ejercido presión desde el lado de Paraguay. Su director, Guardo Enrique dijo que el proyecto nunca fue abandonado.

Eduardo Luján enumera los problemas ambientales existentes: el desmonte, la pérdida de masa boscosa, el avance del monocultivo de pino, la pérdida de biodiversidad, los niveles de contaminación, y un cambio climático acelerado por todo lo anterior.

—La proliferación grandísima que ha habido en la provincia de vectores que transmiten fiebre amarilla, paludismo, dengue. En lo social la pérdida de fuente de trabajo, genera la erradicación de sus lugares de origen a miles de personas y la situación se viene agravando en términos generales.

30 años de resistencia en Misiones

El acompañamiento del voto popular se ha manifestado a lo largo de 30 años de diferentes maneras, con actividades culturales, bicicleteadas y movilizaciones. El objetivo es mantener el tema en agenda, y reafirmar el “no” en contra de las represas en Misiones.

Una de las hijas de la resistencia es Jazmin Furlán, que vive en la localidad de Cerro Corá, Misiones en el municipio de Candelaria. En realidad —aclara—, técnicamente viven en una localidad llamada Villa Venecia, cerca del pueblo de Cerro Corá. En medio de la selva paranaense, la adolescente cuenta que no tienen mayores problemas con el acceso al agua, cada chacra tiene su propia vertiente, pero sí en el pueblo en donde se hacen muchas perforaciones por ese mismo aspecto.

Jazmin Furlán, que vive en la localidad de Cerro Corá, Misiones en el municipio de Candelaria.

—No tenemos mayores problemáticas con agrotóxicos, ya que no hay monocultivos en este territorio, tales como soja o maíz, porque no es rentable producir en terrenos como los de Misiones. Los mayores problemas socioambientales que tenemos acá en esta localidad, son las titulaciones de los terrenos que muchos pequeños campesinos no pueden acceder porque no hay una disposición legal. Entonces, la mayoría de estos terrenos no están a nombre de los campesinos que los habitan y los defienden.

El padre de Jazmín vivió la histórica votación. Ella desde pequeña conoció el riesgo que implicaba una represa hidroeléctrica cerca de su hogar. Autodidacta desde los 13 años, por elección propia, trabaja como docente de niños pequeños en reservas naturales. Les habla sobre microbiología, biodiversidad nativa, la importancia de la selva misionera, o qué es una reserva natural y cuál es la importancia de defenderla. También trabaja en la construcción de huertas comunitarias sostenibles y comparte saberes con niños y adolescentes en colegios secundarios.

A los 16 años se define como “campesina y comunicadora”. Cuenta que en su chacra cultivan maíz y que hicieron un cuadro de milpas sostenibles con semillas de maíz nativo criollo de una comunidad mbya cercana. Jazmín explica que lo hicieron con trabajo comunitario de chacras locales y con biofertilizantes de su biofábrica. No solo estudia y difunde información en las redes, también habla sobre todo lo que podría peligrar de avanzar el proyecto.

En la chacra de Jazmín cultivan maíz e hicieron un cuadro de milpas sostenibles con semillas de maíz nativo criollo.

—Las autoridades a cargo del proyecto dicen públicamente que estaría evitando la emisión de 8 millones de toneladas de carbono, ese dato es completamente irreal y los números están por fuera de cualquier estudio que se haya realizado al respecto, aún no se hizo siquiera la evaluación de impacto ambiental que por ley en Argentina se tiene que hacer antes o el plebiscito de cualquier proyecto que tenga un impacto en el ambiente.

Otra cuestión relevante que menciona Jazmín, es el hecho de que la construcción de la represa hidroeléctrica tomaría varias décadas, al igual que los estudios.

Para construir Yacyretá se estimaron unos diez años. En 1983 se inició la construcción de las obras civiles, en 1994 comenzó a generar energía y recién en 2011 se terminó la obra definitiva. En Corpus Christi se habla de siete años y medio, sin siquiera haber realizado estudios al respecto.

—Entonces, cualquier falla técnica que estos megaproyectos siempre tienen, o cualquier mínima complicación, no la van a pagar los inversores del proyecto, las empresas estadounidenses y taiwanesas. Las estarían pagando el pueblo misionero y los futuros consumidores de esa energía. Pero no hay nadie que esté ahora mismo informando públicamente al pueblo misionero respecto a qué está pasando en verdad con este megaproyecto.

Fecha de publicación: 28/07, 9:28 am