La expansión de Nordelta vuelve a quedar bajo la lupa ambiental a partir de un dato aportado por investigadores del CONICET y la UBA: las áreas que todavía no fueron desarrolladas dentro del complejo presentan las mejores condiciones de hábitat para los carpinchos y son utilizadas por estos animales con mayor intensidad.
El hallazgo cobra especial relevancia porque, como contamos en Economía Sustentable, Nordelta busca avanzar con las etapas pendientes de su masterplan y proyecta pasar de unos 40.000 habitantes actuales a aproximadamente 84.000. Para continuar con ese proceso, el emprendimiento presentó ante la Municipalidad de Tigre un Estudio de Impacto Ambiental Acumulativo que analiza las transformaciones producidas durante casi tres décadas y las condiciones para futuras intervenciones.
Qué encontró el estudio sobre los carpinchos
El trabajo registrado en la base de producción científica del CONICET analizó la aptitud del hábitat del carpincho dentro de Nordelta y comparó diferentes sectores del desarrollo.
La principal conclusión es que el área que todavía no fue desarrollada constituye el ambiente con mayor aptitud de hábitat y también el utilizado con mayor intensidad por los animales. El estudio señala además la importancia de los sectores con menor perturbación humana.
El resultado adquiere importancia frente a la expansión proyectada porque las tierras que todavía permanecen sin urbanizar no son ambientalmente equivalentes a las áreas ya transformadas.
El propio estudio plantea la necesidad de definir zonas prioritarias para la conservación y establecer medidas capaces de reducir los efectos del aumento de la densidad humana y de nuevas transformaciones sobre la especie.
Un territorio que ya fue profundamente transformado
Nordelta comenzó a comercializarse en 1999 sobre unas 1.800 hectáreas de Tigre y se convirtió en uno de los principales desarrollos urbanos privados de la Argentina.
Durante casi tres décadas, la construcción de barrios, calles, viviendas, lagos y canales modificó de manera significativa el paisaje original. La infraestructura hidráulica permitió desarrollar sectores del territorio que anteriormente formaban parte de los humedales de la zona.
Una investigación publicada en 2025 por Diego Ríos, investigador del CONICET y la UBA, y Regina Ruete, de la UBA, analizó precisamente la relación entre los carpinchos, las obras hidráulicas y la transformación de los humedales de Tigre. Los autores señalaron que esas infraestructuras permitieron la expansión de urbanizaciones cerradas sobre los humedales y, paradójicamente, también generaron condiciones que favorecieron la proliferación de carpinchos.
El carpincho, además, no apareció en Nordelta después de la urbanización como una especie ajena al territorio. Los especialistas del CONICET explicaron que el complejo se encuentra dentro del área de distribución original de la especie y que los Bajíos Ribereños constituyen uno de sus ambientes naturales más aptos.
Los carpinchos, uno de los conflictos ambientales más visibles de Nordelta
La presencia de estos animales se convirtió en uno de los conflictos ambientales más visibles de Nordelta.
Un trabajo de investigadores del CONICET y la UBA analizó la relación entre infraestructura, humedales y carpinchos en el complejo. Según los datos incluidos en esa investigación, durante los relevamientos de 2025 se contabilizaron 803 ejemplares, frente a los 266 registrados en 2021.
El aumento volvió a poner en discusión cómo debe gestionarse la convivencia entre la fauna silvestre y una población urbana en expansión.
Para los investigadores, el problema no puede analizarse únicamente como una cuestión de cantidad de animales. La infraestructura, los cercos, las calles y la fragmentación de los ambientes condicionan los desplazamientos de los carpinchos y pueden interrumpir corredores que históricamente conectaban distintos sectores del humedal.
Por qué las tierras que todavía están libres son importantes
El dato más sensible para el futuro de Nordelta aparece justamente en las áreas que todavía no fueron urbanizadas.
Si esos sectores presentan una mayor aptitud para los carpinchos, nuevas obras podrían reducir o fragmentar ambientes que actualmente funcionan como refugio y zonas de desplazamiento para la especie.
El desafío ambiental, por lo tanto, no se limita a evaluar si una nueva urbanización puede construirse de manera aislada. También implica analizar qué ocurre cuando esa intervención se suma a las transformaciones realizadas durante casi 30 años.
Ese es precisamente uno de los objetivos del Estudio de Impacto Ambiental Acumulativo presentado por Nordelta, que busca evaluar las consecuencias de las intervenciones realizadas sobre el territorio y establecer medidas de manejo para las áreas que todavía no fueron consolidadas.
El plan de Nordelta para reducir el impacto
Frente a este escenario, Nordelta propone una serie de medidas ambientales para las futuras etapas del desarrollo.
Entre ellas figura la creación de una reserva y corredor biológico de aproximadamente 42 hectáreas sobre el arroyo Las Tunas, con el objetivo de conectar distintos sectores del sistema de lagos y canales.
El Plan de Gestión Ambiental también contempla modificaciones en los bordes de las lagunas, retiro de determinados alambrados y boyeros, incorporación de rampas y pasos para animales, recuperación de vegetación palustre y monitoreos de agua, biodiversidad y conectividad.
La propuesta busca recuperar parcialmente determinadas funciones ecológicas en un territorio que ya fue profundamente modificado y reducir los efectos de las nuevas intervenciones.
El debate que se abre con la expansión
El estudio científico no significa que todas las áreas todavía libres deban permanecer sin ningún tipo de intervención, pero sí incorpora un elemento que deberá ser considerado al evaluar el futuro del desarrollo.
La pregunta que queda planteada es cuánto puede seguir expandiéndose una ciudad construida sobre un territorio de humedales sin profundizar la fragmentación de los ambientes que todavía funcionan como refugio para la fauna.
La discusión tendrá una instancia pública este viernes 21 de agosto, cuando se realice en Tigre la audiencia en la que vecinos, organizaciones ambientales y especialistas podrán presentar observaciones sobre el estudio presentado por Nordelta.