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Informe

La mejora del aire evitó 323.000 muertes, pero crecen los riesgos climáticos

El informe Lancet Countdown 2026 advierte que el calor extremo, las sequías y la falta de financiación para la adaptación agravan los efectos del cambio climático sobre la salud.

Tres chimeneas industriales emiten espesas columnas de humo denso hacia un cielo atardecido con tonos rojizos y anaranjados, ilustrando la contaminación atmosférica y las emisiones industriales.

La mejora de la calidad del aire evitó unas 323.000 muertes anuales en al menos 77 países, pero los riesgos climáticos para la salud como el riesgo de infartos y enfermedades cardiovasculares siguen en aumento.

Así lo determinó el informe Lancet Countdown 2026 advierte que, mientras la reducción de la contaminación atmosférica aporta beneficios concretos, el calor extremo, las sequías y la falta de financiación para la adaptación agravan los efectos del cambio climático sobre la población.

El informe fue elaborado por 146 investigadores de más de 100 instituciones de más de 30 países, bajo la dirección del University College de Londres y en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS). A través de 54 indicadores, analiza los efectos del cambio climático sobre la salud y los resultados de las políticas para enfrentarlo.

La transición energética avanza, pero los combustibles fósiles siguen dominando

La inversión mundial en energías limpias creció un 7,2% en 2025 y alcanzó un récord de 2,1 billones de dólares, un 82% más que la destinada a combustibles fósiles. Sin embargo, estos últimos siguen suministrando más del 80% de la energía mundial y la contaminación atmosférica que generan continúa causando unas 2,73 millones de muertes anuales, según las estimaciones del informe.

La brecha entre los avances y los daños sanitarios también aparece en los indicadores relacionados con las temperaturas extremas. En 2023, el calor estuvo relacionado con unas 710.000 muertes en todo el mundo. Además, las muertes anuales asociadas al calor aumentaron casi un 36% en el período posterior al Acuerdo de París respecto de la década anterior.

Un termómetro metálico vertical en primer plano, con marcas visibles de temperatura en grados Celsius que superan los 30 y 40 °C, y una columna de líquido azul que marca una temperatura elevada. Al fondo, se ve un sol brillante en un cielo despejado o ligeramente nublado, simbolizando un día caluroso o una ola de calor.
La mejora de la calidad del aire evitó unas 323.000 muertes anuales en al menos 77 países, pero los riesgos climáticos para la salud como el riesgo de infartos y enfermedades cardiovasculares siguen en aumento. Crédito: AFP

Las consecuencias también se extienden a la actividad económica. En 2025, las sequías extremas afectaron al 51,8% de la superficie terrestre mundial durante al menos un mes. Ese mismo año, la exposición al calor provocó la pérdida de 573.000 millones de horas potenciales de trabajo y pérdidas de ingresos estimadas en 1,07 billones de dólares a escala global.

Qué avances hay en la adaptación de los sistemas de salud

El informe identifica algunos progresos en la preparación de los servicios sanitarios frente a los riesgos climáticos. Un total de 56 Estados miembros de la OMS cuenta con un plan nacional para adaptar sus sistemas de salud al cambio climático, frente a 14 en 2015.

Además, 75 de los 145 países que respondieron a la consulta afirmaron disponer de al menos un sistema de alerta sanitaria temprana basado en información climática. Estas herramientas permiten anticipar amenazas como las olas de calor y otros fenómenos meteorológicos extremos, y activar medidas de prevención para reducir sus consecuencias sobre la población.

“Se han logrado avances reales en energías limpias, preparación de los sistemas sanitarios y regulación para la protección de la salud, y todos ellos ya están aportando beneficios a las comunidades locales”, afirmó Marina Romanello, directora ejecutiva de Lancet Countdown en el informe. Sin embargo, advirtió que el progreso ha sido demasiado lento y limitado, y que no está llegando a quienes más lo necesitan.

La financiación climática, otro desafío para proteger la salud

La falta de recursos es uno de los obstáculos para ampliar las medidas de adaptación. De los 79 países en desarrollo analizados, 48 estimaron que necesitan en conjunto unos 3.300 millones de dólares anuales para financiar acciones de adaptación sanitaria. Sin embargo, en 2024 recibieron alrededor de 1.100 millones de dólares, aproximadamente un tercio de esa necesidad estimada.

Ante este escenario, los investigadores reclaman acelerar la reducción de emisiones, fortalecer los sistemas de alerta temprana y ampliar la financiación destinada a la adaptación. También proponen priorizar las subvenciones para que los países puedan proteger a sus poblaciones sin aumentar su endeudamiento.

Los autores advierten que muchos de los riesgos y daños climáticos para la salud crecieron más rápidamente en la década posterior a la adopción del Acuerdo de París que en la anterior. Por eso, piden situar la salud en el centro de las decisiones climáticas y reconocer formalmente la crisis climática como una emergencia sanitaria mundial.

El informe concluye que reducir la dependencia de los combustibles fósiles no solo es una medida para limitar el calentamiento global: también constituye una oportunidad inmediata para disminuir la contaminación, prevenir enfermedades y evitar muertes. El desafío es acelerar esa transición y garantizar que sus beneficios alcancen a las poblaciones más expuestas.

Fecha de publicación: 28/10, 3:48 pm