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Alerta

Preocupación por el alto nivel de arsénico en el agua en 15 municipios de Buenos Aires y no hay respuestas sobre los controles

El Consejo de Química de la PBA elevó el pedido de información a los municipios con niveles críticos, aseguran que todavía no obtuvieron respuesta.

Mano con guante azul toma una muestra de agua junto a sedimentos oscuros y residuos acumulados en la orilla

En la provincia de Buenos Aires al menos 15 municipios se encuentran en alerta por la presencia de niveles elevados de arsénico en el agua. Desde diciembre del año pasado, Argentina cuenta con una herramienta científica actualizada para seguir los niveles de arsénico en agua de las distintas regiones del país, gracias al mapa de arsénico que elaboró el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). 

A partir de esos datos, a comienzos de octubre, el Consejo Profesional de Química solicitó a todos los municipios bonaerenses con valores críticos, un informe detallado sobre los controles de arsénico en el agua, junto a los resultados de los análisis y las medidas preventivas implementadas. El mail llegó a cada uno de los municipios con niveles críticos: Almirante Brown, Azul, Cañuelas, Chivilcoy, Escobar, Ezeiza, General Rodriguez, Guaminí, Mercedes, San Miguel del Monte, Nueve de Julio, Partido de la Costa, Roque Pérez, San Vicente y Villarino.

Las localidades mencionadas figuran con nivel de alerta amarillo (entre 10 y 50 partes por mil millones o µg/L), lo que indica precaución por valores de arsénico por encima de la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del límite del Código Alimentario Argentino (0,01 mg/L).

Un especialista toma muestras de agua en la orilla de un cuerpo de agua para analizar su calidad y detectar posibles contaminantes
Al menos 15 municipios bonaerenses están en alerta por niveles elevados de arsénico en el agua

Carlos Colangelo, Licenciado en Química y presidente del Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires (CPQ), en diálogo con Economía Sustentable explica que “a más de seis meses de los resultados obtenidos a través del mapa del arsénico del ITBA, nos pareció un tiempo prudencial para conocer qué actitud se tomó desde los municipios más críticos frente a esta problemática. Por eso, pedimos de manera formal el detalle sobre las acciones preventivas se realizaron hasta la fecha”. También cuenta que consultaron por la variabilidad temporal a lo largo del tiempo de los registros tomados por el ITBA y sobre las medidas preventivas emitidas (si es que existieron) para las comunidades en riesgo. Al cierre de esta nota, Colangelo asegura que “todavía no hubo respuesta”.

¿Cuál es el objetivo del pedido de informes? “Trabajar en equipo con los municipios de acuerdo a las necesidades de mediciones químicas que cada uno precise. Porque un agua con altos valores de arsénico es una problemática de salud pública y debería ser abordado de manera urgente”, dice y enseguida resalta: “Esperamos una respuesta para visibilizar el problema y poder alertar a las comunidades más afectadas”.

¿Qué información y controles sobre el arsénico se exigió a los municipios?

Controles sobre el agua a través de la periodicidad y el alcance de los controles de arsénico por monitoreo, los valores más recientes obtenidos en los últimos análisis de laboratorio, el relevamiento sobre las fuentes de abastecimiento de agua a través de la identificación de pozos u otros sistemas donde se detectaron concentraciones elevadas. También solicitaron las medidas preventivas y correctivas para cuidar a las comunidades, y para eso pidieron conocer los tratamientos aplicados, las acciones realizadas y las soluciones previstas, junto a qué programas de vigilancia existen actualmente y sobre las recomendaciones emitidas. 

¿Cuáles son los límites de arsénico en agua permitidos en Argentina?

El Código Alimentario Argentino establece un valor máximo general de arsénico de 0,01 miligramos por litro (mg/L), equivalente a 10 microgramos por litro (µg/L) para el agua potable.

La normativa contempla una excepción para determinadas regiones con suelos de alto contenido natural de arsénico. Bajo condiciones específicas, la autoridad sanitaria puede admitir concentraciones de hasta 0,05 mg/L, equivalentes a 50 µg/L. El marco regulatorio se encuentra en el artículo 982 del Código Alimentario Argentino, actualizado mediante la Resolución Conjunta 33/2023, publicada en el Boletín Oficial.

Frasco con una muestra de agua turbia y sedimentos, utilizada para ilustrar la contaminación por arsénico en el agua
La exposición prolongada al arsénico puede provocar graves problemas de salud y aumenta el riesgo de cáncer

“Cuando se consume agua con niveles de arsénico que superan el código reglamentario existen riesgos muy graves para la salud humana”, se suma a dialogar con este medio Damián Verzeñassi, médico y director del Instituto de Salud Socioambiental (InSSA) de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario.

En el país existe una problemática sanitaria endémica conocida como Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACER). Se trata de una enfermedad causada por beber agua subterránea con altos niveles de arsénico de forma prolongada. En la actualidad afecta a unos 4 millones de personas en Argentina, de acuerdo al último relevamiento realizado por el Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), provocando daños graves en piel, en los órganos internos y aumentando el riesgo de cáncer. Entre las regiones más afectadas se encuentra Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Chaco, Santiago del Estero y San Luis.

Cuando el daño ya alcanzó al cuerpo se presenta a través de determinados síntomas: “La enfermedad se hace visible a través de lesiones en la piel que, en algunos casos, pueden provocar carcinomas futuros. Y a diferencia de otro tipo de cáncer de piel, estas ocurren en lugares sin exposición al sol o al aire libre”, explica Verzeñassi. “También pueden aparecer problemas digestivos y trastornos en el sistema nervioso: entre los síntomas más habituales está la pérdida de sensibilidad en las extremidades”, concluye.

Para Verzeñassi está claro que hay que actuar antes de que los daños sean irreversibles, y al mismo tiempo, hacer prevención pública para que las comunidades afectadas sufran las menores consecuencias posibles en su salud. 

“Sin agua no se puede vivir, eso ya lo sabemos. Y también sabemos que garantizar una buena calidad de agua es una responsabilidad de Estado. Solo falta que la política pública ponga a la salud de la población en el centro”, analiza el especialista.

Se puede consultar la ubicación de los distritos afectados en el Mapa de arsénico en agua de la provincia de Buenos Aires.

Fecha de publicación: 27/10, 6:44 am