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Alarma

La ONU alerta que El Niño podría alcanzar una intensidad “sin precedentes” hacia fines de 2026

El organismo anticipa riesgos de sequías, inundaciones y olas de calor, y pidió coordinar medidas preventivas para proteger a las poblaciones más vulnerables.

Fotografía en una conferencia de prensa en las Naciones Unidas. En el panel principal, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, habla frente a un micrófono vistiendo un blazer claro y un pañuelo de colores. Frente a ella se encuentra el cartel de identificación "C. SAULO". A su lado está sentado Tom Fletcher, secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios y coordinador de Ayuda de Emergencia, vistiendo traje oscuro y corbata. De fondo se aprecia el panel azul oficial de la ONU con texto en varios idiomas

El fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes hacia fines de 2026 y provocar impactos climáticos que se extenderían más allá de su pico, según advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM), organismo de Naciones Unidas. Ante este escenario, el organismo pidió “acelerar las medidas de preparación” para evitar que los eventos extremos se conviertan en emergencias humanitarias.

En un comunicado difundido el 21 de octubre, la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que el episodio actual podría superar los registros de monitoreo utilizados durante las últimas cuatro décadas. Según la última actualización climática estacional del organismo, las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico tropical podrían ubicarse hasta 3,8 °C por encima del promedio entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

La ONU alerta que El Niño podría alcanzar una intensidad “sin precedentes” hacia fines de 2026. Crédito: @WMO

El fenómeno podría alterar los patrones habituales de temperatura y precipitaciones en distintas regiones del mundo, con sequías severas en algunas zonas, lluvias intensas e inundaciones en otras y un aumento del calor en amplias áreas del planeta.

“Un fenómeno de El Niño potente no tiene por qué convertirse en una catástrofe humanitaria. Tenemos la ciencia, los pronósticos y los sistemas de alerta temprana para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia”, sostuvo Saulo.

Sin embargo, advirtió que la oportunidad para prepararse no estará abierta indefinidamente y reclamó medidas coordinadas para anticipar los riesgos, organizar las respuestas y proteger a las comunidades más expuestas.

Qué regiones podrían sufrir sequías, inundaciones y más calor

La actualización estacional de la OMM identifica distintos riesgos según la región. En África oriental, hay mayores probabilidades de precipitaciones superiores a lo normal durante la temporada de lluvias de octubre a diciembre, lo que aumenta la preocupación por las inundaciones.

En el sur de África, en cambio, crece el riesgo de condiciones más secas desde noviembre, cuando comienza habitualmente la temporada de lluvias. Esto podría afectar la producción agrícola, la disponibilidad de agua y los medios de vida de la población.

En el sudeste asiático, las temperaturas más elevadas y el déficit de precipitaciones podrían incrementar la exposición al calor y presionar los sistemas agrícolas y el abastecimiento de agua. También aumentaría el riesgo de incendios forestales y episodios de humo.

Mapa global de pronóstico de precipitación de la OMM para el trimestre noviembre 2026 - enero 2027 (issued Oct2026). Utiliza tonos marrones para indicar probabilidades de lluvias por debajo de lo normal (como en el norte de Sudamérica y Centroamérica) y tonos verdes para lluvias por encima de lo normal (en zonas del Pacífico ecuatorial y América del Norte). Incluye escala porcentual en la base.
Mapa de tendencias de precipitación de la Organización Meteorológica Mundial (noviembre 2026 – enero 2027), proyectando un contraste marcado entre regiones húmedas (verde) y secas (marrón). Crédito: @WMO

En América, el organismo prevé mayores precipitaciones en el noroeste de Estados Unidos y en zonas del sur de Sudamérica occidental. Saulo mencionó las imágenes recientes de inundaciones en Chile y en la cuenca del Paraná. También se esperan precipitaciones superiores al promedio en América del Norte y el norte del Caribe.

En contraste, algunas áreas de América Central, el sur del Caribe y la Amazonía podrían enfrentar un mayor riesgo de sequía.

La OMM aclaró que se trata de perspectivas climáticas estacionales y no de predicciones de eventos específicos. Por eso, los pronósticos regionales y nacionales serán fundamentales para determinar dónde y cuándo actuar.

El riesgo para las poblaciones más vulnerables

La preocupación del organismo se centra especialmente en las comunidades que ya enfrentan situaciones de vulnerabilidad. Entre ellas se encuentran las personas refugiadas, las poblaciones desplazadas y quienes viven en zonas de conflicto, donde las viviendas y los servicios de agua, saneamiento y salud ya soportan una fuerte presión.

Para responder a estos riesgos, la OMM trabaja junto con la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) y otros organismos internacionales para convertir los pronósticos climáticos en decisiones concretas.

Saulo anunció un llamado conjunto a impulsar medidas anticipatorias urgentes y coordinadas, con el objetivo de utilizar la información disponible para reducir los daños antes de que ocurran los eventos extremos.

“No podemos detener El Niño. Pero podemos prevenir muchas de sus peores consecuencias humanas”, concluyó la secretaria general de la OMM.

Cómo se prepara Argentina para El Niño

En Argentina, el Gobierno nacional activó un plan para responder a posibles inundaciones por El Niño, que contempla monitoreo meteorológico e hidrológico en ocho provincias y un despliegue escalonado de fuerzas federales. En Santa Fe, ya alertaron que las crecidas de los ríos y las lluvias intensas pueden arrastrar residuos, productos agrícolas y contaminantes hacia las napas subterráneas, con consecuencias para la salud pública.

En tanto, el Gobierno de Córdoba anunció este jueves que “avanza con el Plan Provincial de Mantenimiento y Readecuación de Obras Hídricas, que desde 2024 registra una inversión superior a los $93.000 millones para mejorar el escurrimiento del agua y fortalecer la infraestructura frente a lluvias intensas”.

“Los trabajos abarcan zonas rurales y productivas, localidades y sectores urbanos y periurbanos, con el objetivo de optimizar el drenaje, reducir los riesgos de anegamientos y mejorar la capacidad de respuesta ante eventos climáticos”, precisaron en un comunicado de prensa.

Fecha de publicación: 22/10, 6:54 pm