El Niño pone en alerta al negocio eléctrico y expone a las principales generadoras
Las crecidas aportan más agua para producir electricidad, pero también elevan los riesgos sobre represas y redes de alta tensión.
El aumento de los caudales asociado al escenario de El Niño ya comenzó a modificar la operación de Yacyretá y puso bajo seguimiento a una parte relevante del sistema eléctrico argentino.
El 12 de octubre pasado, la central hidroeléctrica abrió las compuertas del vertedero principal para atenuar los efectos del incremento de las descargas provenientes de las centrales ubicadas aguas arriba y de las precipitaciones registradas en gran parte de la cuenca.

Cuando comenzaron las maniobras, el caudal afluente se ubicaba alrededor de 28.000 metros cúbicos por segundo y una semana después, el escenario continuaba bajo vigilancia porque las estimaciones de Yacyretá mencionan una afluencia en torno de 35.000 m³/s y valores futuros de entre 34.000 y 33.000 m³/s para los días siguientes.
La magnitud del cambio aparece también en la comparación histórica ya que la Entidad Binacional informó que los caudales afluentes se mantienen por encima de los valores promedio desde septiembre cuando fueron 37% superiores y ahora están 88% por encima del promedio en lo transcurrido de octubre, tomando como referencia la serie 1971-2025.
El organismo advirtió además que la evolución de los indicadores vinculados con El Niño permite prever, con una probabilidad alta, episodios hidrológicos asociados a aguas altas durante el trimestre octubre-diciembre.
Pero la situación no involucra únicamente a Yacyretá al punto que CAMMESA organizó el 30 de septiembre pasado una jornada denominada “Riesgos Climáticos Ante El Niño Intenso” para analizar específicamente las proyecciones climáticas y su impacto sobre las cuencas hidroeléctricas, la generación y el transporte eléctrico.
En ese encuentro, la sociedad que administra el mercado eléctrico argentino puso el foco sobre las cuencas del Plata y del Comahue, con participación de Yacyretá, Salto Grande y la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas.
También dedicó otro capítulo a la confiabilidad de la infraestructura de transporte de Transener, entre los temas analizados, además de incluir la disponibilidad de recursos energéticos, la vulnerabilidad de la infraestructura eléctrica frente a eventos extremos y la gestión de emergencias por fenómenos climáticos adversos.
El mapa alcanza así a Yacyretá y Salto Grande; a Edison Inversiones, BML Inversora y Central Puerto, que desde enero operan los principales complejos hidroeléctricos del Comahue; y a Transener, responsable de una parte central de la red argentina de transporte eléctrico en alta tensión.
Para una central hidroeléctrica, un incremento de los aportes hídricos puede ampliar la cantidad de agua disponible para producir electricidad, lo cual no significa automáticamente mayor generación ya que ese resultado depende del nivel de los embalses, las condiciones operativas de cada aprovechamiento, la capacidad de las turbinas y las necesidades del sistema eléctrico.
Los expertos explican que cuando existe capacidad para aprovechar el recurso adicional, una mayor generación hidráulica puede desplazar parte del despacho térmico y aseguran que si efectivamente reemplaza generación alimentada con gas natural o combustibles líquidos, también puede disminuir las emisiones directas asociadas a esa generación desplazada.
Pero advierten sobre la existencia de un límite físico al sostener que una central sólo puede utilizar para producir electricidad el volumen de agua que admiten sus turbinas dentro de sus parámetros de operación.
Cuando los caudales superan esa capacidad, parte del excedente debe ser administrado mediante vertederos y el manejo del embalse, proceso que actualmente se observa en Yacyretá.
La central dispone de 20 turbinas Kaplan y 3.200 MW de potencia instalada; su caudal máximo turbinable ronda los 16.600 m³/s, mientras los vertederos del Brazo Principal y Añá Cuá poseen capacidad conjunta para descargar aproximadamente 95.000 m³/s.
Con una afluencia estimada en torno de 35.000 m³/s para estos días, el volumen que llega al aprovechamiento supera ampliamente el máximo que puede atravesar simultáneamente sus turbinas.
La administración del agua incorpora entonces otras variables como las cotas del embalse, las erogaciones necesarias aguas abajo y la seguridad de las instalaciones.
A partir de ese contexto, se sostiene que el episodio que atraviesa Yacyretá comenzó con precipitaciones muy superiores a las previstas en la cuenca alta.

La Entidad Binacional informó que las lluvias registradas sobre la cuenca del río Iguazú llegaron a superar cinco veces las cantidades pronosticadas y que, como consecuencia, el aporte del Iguazú pasó de aproximadamente 1.500 a 9.000 m³/s.
A eso se sumaron alrededor de 19.000 m³/s provenientes de Itaipú, hasta alcanzar aproximadamente 28.000 m³/s a la altura de Yacyretá el 12 de octubre pasado.
Frente a ese escenario, la central comenzó a operar las compuertas de su vertedero principal pero sus autoridades aclararon que las inundaciones no pueden atribuirse a la apertura de las compuertas y aseguraron que la operación busca atenuar los efectos del incremento natural del caudal que llega desde aguas arriba.
La distinción marca también dónde aparece el componente ambiental del negocio hidroeléctrico si se tiene en cuenta que durante períodos de aguas altas, la operación debe compatibilizar la producción eléctrica con la administración de los volúmenes que ingresan al embalse y deben continuar aguas abajo.
Cómo afecta El Niño a la seguridad de la represa Salto Grande
Pero el escenario no solamente afecta a Yacyretá sino que también se traslada a Salto Grande, que constituye el otro gran aprovechamiento hidroeléctrico de la Cuenca del Plata incluido por CAMMESA dentro de su análisis del escenario de El Niño intenso.
Construida sobre el río Uruguay, la central binacional dispone de 14 unidades hidrogeneradoras de 135 MW cada una, con una potencia instalada total de 1.890 MW.
La disponibilidad de agua determina una parte central de su capacidad de generación, pero los grandes caudales también obligan a gestionar la seguridad del aprovechamiento y las condiciones aguas abajo.
Durante este 2026, Salto Grande reforzó su Plan de Acción Durante Emergencias mediante un nuevo sistema de aviso sonoro para las poblaciones cercanas a la represa frente a una eventual emergencia extrema.
La medida forma parte de los instrumentos de seguridad de presa y de los mecanismos previstos para comunicar contingencias a las comunidades potencialmente involucradas.
Ambos casos muestran cómo el escenario climático agrega una variable sobre la que las generadoras hidroeléctricas tienen capacidad de administración pero no de control y que se vincula con el volumen de precipitaciones y los aportes que finalmente reciben sus embalses.
Quiénes son las empresas que operan las represas del Comahue
La situación encuentra además a los principales complejos hidroeléctricos del Comahue bajo nuevos operadores privados a partir de que el gobierno del presidente Javier Milei decidió licitar sus operaciones.
En diciembre de 2025 se firmaron los contratos de transferencia de acciones y concesión correspondientes a Alicurá, El Chocón, Piedra del Águila y Cerros Colorados, en un proceso que aseguró ingresos por u$s706,9 millones y que llevó a las adjudicatarias a tomar posesión el 9 de enero pasado.
En el caso de Edison Inversiones asumió la operación de Alicurá y Cerros Colorados; BML Inversora, la de El Chocón; y Central Puerto, Piedra del Águila.
El mecanismo involucró la venta del 100% del capital accionario de las sociedades concesionarias y la continuidad de los contratos para operar los aprovechamientos.
Con respecto a los recursos hídricos, permanecen sometidos al régimen correspondiente y las compañías deben operar dentro de las condiciones de cada concesión.
La Resolución 75/2026 de la Secretaría de Energía, que corresponde a los cuatro complejos reúnen 4.379,8 MW de potencia instalada: Alicurá posee 1.050 MW; El Chocón, 1.417,8 MW; Cerros Colorados, 472 MW; y Piedra del Águila, 1.440 MW.
Central Puerto incorporó así Piedra del Águila a un parque de generación que ya combinaba activos térmicos, hidroeléctricos y renovables; Edison Inversiones pasó a operar dos complejos del sistema del Comahue, mientras BML Inversora quedó al frente de El Chocón.
Para los tres operadores, la temporada 2026/27 será la primera bajo condiciones de El Niño desde que asumieron esas concesiones.
De hecho, CAMMESA incluyó expresamente a la cuenca del Comahue dentro de su análisis de riesgos climáticos y señaló entre los temas de seguimiento las proyecciones de precipitaciones y aportes hídricos, el impacto sobre la disponibilidad de recursos energéticos y la confiabilidad de las instalaciones.
Qué riesgos plantea El Niño para la red de transporte de Transener
El otro negocio identificado expresamente por CAMMESA es el transporte de electricidad a través de Transener que administra más de 12.600 kilómetros de líneas de 500 kV, con una red que se extiende aproximadamente 3.700 kilómetros entre Jujuy y Santa Cruz y constituye una parte estratégica del Sistema Argentino de Interconexión.
La empresa también atravesó este año un cambio en su estructura de control ya que el Gobierno adjudicó en mayo pasado a Genneia y Edison Transmisión el 100% de la participación estatal en CITELEC, sociedad que controla Transener, luego de una oferta de aproximadamente u$s356 millones.
La operación consistió en la salida de la estatal ENARSA, que tenía el 50% de CITELEC que a su vez posee, a su vez, el 52,65% del capital de Transener.
Para la transportista, el riesgo asociado a El Niño es diferente del que enfrentan las generadoras hidroeléctricas, por lo que en su informe CAMMESA incorporó específicamente a Transener a la que señaló como uno de los ejes la “vulnerabilidad de la infraestructura eléctrica frente a eventos extremos de baja predictibilidad y alto impacto”, junto con la gestión de emergencias frente a riesgos operativos asociados a fenómenos climáticos adversos.
Cómo impacta la crecida de los ríos en el despacho de energía térmica
Sin embargo, el efecto potencial de El Niño tampoco termina en las empresas que explotan las centrales hidroeléctricas.
Según el informe de CAMMESA, una mayor disponibilidad de generación hidráulica puede modificar el despacho del sistema eléctrico y reducir la utilización de determinadas centrales térmicas.
Por eso el estudio concluye con que el efecto concreto dependerá de la demanda, la disponibilidad de las distintas tecnologías, las restricciones de transporte y la programación de CAMMESA.
El trabajo advierte que todavía no puede determinarse cuánto gas natural o combustibles líquidos podría dejar de utilizar el sistema ni qué reducción de emisiones produciría eventualmente un mayor aporte hidroeléctrico durante este episodio.
Lo que CAMMESA sí identificó entre los temas centrales de su análisis es el impacto de las condiciones climáticas sobre la disponibilidad de los recursos energéticos y la confiabilidad de las instalaciones, tanto en generación como en transporte.
Para Yacyretá, Salto Grande, Central Puerto, Edison Inversiones y BML Inversora, la evolución del fenómeno tendrá entonces dos variables centrales: cuánta agua llegará efectivamente a sus sistemas y qué proporción podrá utilizarse para producir electricidad dentro de los parámetros de cada aprovechamiento.
Según el trabajo oficial, Yacyretá es hasta ahora el caso donde el cambio hidrológico puede medirse con datos diarios, tal como lo reveló un alerta publicado el pasado 19 de octubre que estimó una afluencia de aproximadamente 35.000 m³/s, con una tendencia gradual descendente hacia valores de entre 34.000 y 33.000 m³/s durante los días siguientes.
Los caudales, sin embargo, permanecen por encima del nivel de alerta y aguas abajo, la Entidad Binacional informó que Ayolas permanece por encima del nivel de inundabilidad e Ituzaingó, por encima del nivel de evacuación.
El escenario puede volver a modificarse desde el miércoles 21 de octubre si se tiene en cuenta que Yacyretá anticipó nuevas precipitaciones sobre la cuenca del río Iguazú, aguas arriba de Itaipú y sobre la cuenca de aporte directo al embalse.
Los centros especializados considerados por la entidad proyectan acumulados de entre 50 y 90 milímetros, con máximos locales que pueden ubicarse en torno de 230 milímetros en el escenario más lluvioso.
Esas precipitaciones llegarían mientras los caudales afluentes registrados durante octubre permanecen 88% por encima de sus valores promedio.















