PUBLICIDAD
Alarma

Detectan microplásticos en saquitos de té, yerba y café: la advertencia de un estudio argentino

Científicos de la Universidad Nacional de General Sarmiento hallaron microplásticos en saquitos de grandes marcas comerciales del país. Cuáles son.

Plano picado de una taza de vidrio transparente llena de té infusionado, donde se observa en la parte superior un saquito de té flotando sumergido cerca de la superficie.

Cuando un saquito se sumerge en agua caliente, la infusión que se forma en la taza tiene mucho más que té, yerba o café. Desde 2019, distintos estudios prueban que muchos de los saquitos liberan partículas de plástico al alcanzar altas temperaturas, para prepararse la infusión.

Ahora, un equipo argentino empezó a medir qué pasa con los que se venden en el país y está comprobando el alcance.

Qué encontró el estudio científico sobre microplásticos

El trabajo está dirigido por Dr. Javier Montserrat. Prof. Titular del Área de Química de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Investigador del CONICET y director del Grupo de Química de Contaminantes Orgánicos. Nació de un encargo: una empresa de yerba mate y mate cocido quería demostrar que sus saquitos no contenían polímeros de adición como el polietileno o el polipropileno.

Fotografía minimalista en tono de silueta sobre fondo blanco brillante que muestra una taza de cerámica oscura a la izquierda y una bolsa de té llena de hebras suspendida a la derecha por su hilo, reflejándose ambas en una superficie pulida.
Fotografía minimalista en tono de silueta sobre fondo blanco brillante que muestra una taza de cerámica oscura a la izquierda y una bolsa de té llena de hebras suspendida a la derecha por su hilo, reflejándose ambas en una superficie pulida. Crédito: Pixabay

“Nosotros hicimos esas mediciones en los saquitos de Cósmico y en otras cuatro marcas de saquitos de yerba mate (marcas principales). En estas últimas encontramos polietileno y vimos que se generaban microfibras de este material al preparar la infusión”, cuenta Montserrat.

A partir de ese resultado, y de forma independiente de la empresa, el grupo empezó a medir saquitos de yerba, té y café. En yerba mate, todas las marcas comerciales grandes del país analizadas tenían microplásticos, salvo la del encargo. En té, ocurrió lo mismo con las principales marcas nacionales, con excepción de “algunas marcas pequeñas de la Patagonia”. “En los saquitos de café también encontramos microplásticos”, agrega el investigador.

Sobre la magnitud, Montserrat precisa: “Lo que nosotros pudimos medir es que se producen entre 300 y 500 microfibras de plástico (provenientes de los saquitos que contenían polietileno) con tamaños mayoritariamente entre 100 y 500 micrones”. Esas cantidades son por saquito, en un experimento de simulación de preparación de una infusión a 90° C durante 3 minutos.

“Esto no quiere decir que no haya microfibras más pequeñas, que podrían atravesar las membranas celulares”, aclara el director de la investigación. “Para la determinación del tipo de polímero de las fibras usamos la técnica ATR-FT-IR. Esto nos permite determinar fibras de hasta 50 micrones aproximadamente. Para las inferiores a ese tamaño no pudimos determinar el tipo de plástico (polietileno, polipropileno, etc)”.

“Esta es una investigación en curso, por eso no están publicados todavía los resultados”, aclara. El informe del encargo es propiedad de la empresa y el equipo no puede difundirlo. Sobre nombrar marcas, dice que “todavía estamos decidiendo cómo comunicar esta información”.

Intentaron contactar a los fabricantes, al SENASA y al INAL, sin respuesta. Sí mencionó aquellas marcas que resultaron airosas: en sus saquitos de yerba mate, “Cósmico no tenía microplásticos de PE (polietileno). En té: Wally’s tea Patagonia, Akbar (importado), Lipton (importado) no tenían microplásticos de PE.” El grupo trabaja, además, en una certificación de alimentos con microplásticos controlados que pretende ofrecer a la industria.

Estudios globales sobre microplásticos en saquitos de té

El fenómeno de desprendimiento de plástico de los saquitos al prepararse infusiones genera incomodidad en el público y debate en la comunidad científica hace rato. Al exponerse a las altas temperaturas del agua, se acelera el proceso y las partículas pasan a la bebida. El antecedente más citado es un estudio de la Universidad McGill, publicado en Environmental Science & Technology: al sumergir saquitos plásticos a temperatura de infusión, estimó la liberación de unos 11.600 millones de microplásticos y 3.100 millones de nanoplásticos por taza. La cifra fue cuestionada, pero de todas formas, una revisión encontró valores de entre unas 5.800 y 20.400 partículas por saquito.

Esa revisión, publicada en 2026 en Current Research in Food Science, reunió 19 estudios con mediciones directas y concluye que los saquitos con componentes plásticos, como el polipropileno no tejido o el nailon, liberan grandes cantidades de partículas en agua a unos 95 °C, y que la liberación depende del material, la temperatura, el tiempo y la agitación.

saquito de té. Crédito: Pixabay
El fenómeno de desprendimiento de plástico de los saquitos al prepararse infusiones genera incomodidad en el público y debate en la comunidad científica hace rato. Crédito: Pixabay

Además de las implicancias ambientales, la evidencia de cómo afectan estos plásticos a la salud todavía es indirecta. Un equipo de la Universitat Autònoma de Barcelona observó en 2024 que partículas liberadas por saquitos de nailon, polipropileno y celulosa fueron incorporadas por células intestinales humanas, sobre todo las productoras de moco, y algunas llegaron al núcleo. Pero son experimentos de laboratorio: muestran que las partículas pueden entrar en las células, no qué grado de daño producen en alguien que toma té o mate cocido todos los días. El mismo grupo mostró antes que incluso los saquitos de ácido poliláctico (PLA), un bioplástico, liberan nanoplásticos: alrededor de un millón por saquito.

Un vacío regulatorio de los microplásticos en alimentos

“No hay ninguna legislación mundial que establezca niveles máximos para microplásticos en alimentos”, señala Montserrat. Europa avanzó por el lado del envase: su reglamento de envases exige que los saquitos de té y café sean 100% compostables en condiciones industriales. Bajo el nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), la UE ha clasificado formalmente a los saquitos de té y monodosis de café como envases que deberán fabricarse con materiales de origen biológico (como el papel filtro tradicional sin aglutinantes plásticos o bioplásticos compostables certificados como el ácido poliláctico o PLA). De todas formas, estos últimos también merecen estudios en más profundidad.

Montserrat explica que los saquitos que analizaron de la marca Cósmico no desprenden microfibras de PE “porque no lo tienen en la estructura del saquito. Sí desprenden cuando se prepara la infusión una mezcla de microfibras de celulosa y ácido poliláctico. Este último se usa como sellador”.

En la Argentina, el Código Alimentario regula los materiales en contacto con alimentos mediante listas positivas de sustancias, resinas y polímeros autorizados (Resolución 297/1999). “No hay regulación al respecto en Argentina. Tal vez se podría decir que estamos un poco “atrasados” respecto de otras regulaciones sobre plásticos en alimentos como las europeas”, dice Montserrat.

Algunas de las marcas de té más consumidas en Argentina, según la investigación de este medio sobre saquitos de té con microplásticos, son Taragüí, Green Hills y La Virginia. Las siguen La morenita, con fuerte presencia en café en saquitos, Crysf y Cachamai.

Fecha de publicación: 07/10, 2:09 pm