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Conflicto ambiental

Denuncian impacto sobre la reserva y uso privado de tierras públicas por el helipuerto de Núñez

El nuevo helipuerto porteño encierra una serie de irregularidades. Qué denuncian los vecinos y por qué cuestionan la construcción en terrenos públicos para fines privados.

Un cuerpo de agua con leves olas ocupa la mitad inferior de la imagen. En el centro, un muelle de hormigón alberga un helicóptero posado junto a un pequeño grupo de personas en silueta. A la derecha, un segundo helicóptero más pequeño sobrevuela a baja altura cerca del borde del muelle.

Aunque no se confirmó oficialmente, el helipuerto ya es una realidad en CABA, junto con sus oficinas comerciales, hangares, playones y el correspondiente depósito de combustible. Todo esto ocupa un predio de más de 12.500 metros cuadrados, en la colectora de la avenida Cantilo al 3215. Así lo comprobaron vecinos y socios de los clubes de la zona a través de imágenes satelitales.

En tanto, la legisladora por CABA, Bárbara Rossen, presentó el pedido de informes debido a que la Legislatura no fue informada al respecto. En su cuenta de Instagram, Rossen posteó “Construir un helipuerto con presupuesto público en el mejor paisaje de la Ciudad es un exceso. Pedimos informes urgentes para defender el libre acceso al río”.

Fabio Márquez, licenciado en Diseño del Paisaje e integrante del grupo Parque Arroyo Medrano se enteró “de casualidad” de la audiencia pública porteña. Se anotó, participó y vió cómo “Quienes hicieron la evaluación mostraban renders de algo que ya estaba operativo. Toda una falsificación de la realidad con algo que transgrede un montón de normas”, contó en su columna del programa radial Bicivilizados.

Cómo se financió el nuevo helipuerto de CABA

Según trascendió, el nuevo helipuerto reemplaza a Baires Madero, que funcionaba en la ex Ciudad Deportiva de La Boca y que dejó de existir porque, en su lugar, se empezará a construir Ramblas del Plata, una especie de barrio cerrado náutico que el Gobierno autorizó al grupo IRSA (y que genera una polémica aparte).

El helipuerto se utilizaría para emergencias del SAME y de la Policía, lo que justificó que fuera financiado con fondos públicos. Sin embargo, a pesar de anunciarse con este propósito, lo cierto es que la Ciudad lo cedió en concesión a una empresa para que lo gestione de modo privado. El beneficiado fue Grupo Módena que realiza transporte Offshore y VIP y que se promociona como la principal operadora de helicópteros en Argentina.

Un helicoptero sobrevolando la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

La empresa es propiedad de Cristiano Ratazzi, un hombre de negocios amigo de Mauricio Macri, quien no es la primera vez que logra operar sus helicópteros en zonas naturales protegidas de la Ciudad. Economía Sustentable contactó a Módena para conocer más detalles, pero al cierre de esta nota no obtuvo respuesta.

“Como se tienen que ir de ahí, la Ciudad les da el permiso de ocupar la ribera en un terreno que es público y que ya está intrusado por el Centro Naval desde hace 20 años -hay un juicio con la UBA, que es la propietaria del terreno-”, explica Márquez en dialógo con Economía Sustentable. Para colmo, en una sucesión de irregularidades, el club que está en infracción recibe 10.000 dólares mensuales porque “le alquila a la obra pública que hizo la Ciudad”.

Pasando en limpio, se habilitaron terrenos sobre la ribera del Río de la Plata, que por ley deberían ser de circulación pública y de libre acceso -según establece la constitución porteña desde 1.996- para montar playones y oficinas. Para lograrlo “desmontaron todo un espacio vegetado. Árboles de décadas, todos talados”, denuncia Márquez.

En definitiva, la forma en que se impulsó este proyecto deja en evidencia un modelo de ciudad que parece dar la espalda al Río de la Plata cuando se trata de garantizar su acceso para el conjunto de los porteños, pero que encuentra rápidamente los mecanismos necesarios cuando el objetivo es habilitar negocios privados.

Por qué hay peligro de contaminación en la Reserva Ecológica

El helipuerto funciona a apenas 400 metros de la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria-Costanera Norte, un área natural protegida. Por lo tanto, también trae consecuencias para el ambiente y la biodiversidad de la zona. “¿El impacto sonoro es compatible con la vida de la fauna que la habita? ¿Qué medidas de mitigación están previstas?”, se pregunta la legisladora Rossen en Instagram. “Nada de esto cierra por eso presentamos un pedido de informe”.

Un hombre parado en la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria-Costanera Norte mirando el mapa del lugar
El helipuerto funciona a apenas 400 metros de la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria-Costanera Norte. Crédito: GCBA

En la misma línea, Márquez señala que no sólo generará contaminación sonora, sino “del aire y visual, porque el movimiento impacta todo este corredor biológico” y que incluso afectará a las personas que usan esa bahía para navegar en veleros. A esto se suma la preocupación extra de que “al estar al lado del Río de la Plata, otro de los riesgos es que una sudestada lo puede inundar, con el riesgo de que ahí hay un depósito de combustible”, alerta.

Otra propuesta para usar la ribera en CABA

Enfrente de donde se emplazó el helipuerto, un grupo de vecinos propone crear el Parque Arroyo Medrano, que sería un nuevo espacio verde público en el tramo final del arroyo para unir ese sector con el Parque de los Niños y la Reserva Ecológica Ciudad Universitaria-Costanera Norte.

un helicoptero sobrevolando las calles de CABA
El nuevo helipuerto de Núñez: denuncian impacto sobre la reserva y cuestionan el uso del espacio público.

La idea, elaborada a partir de una propuesta de Márquez y del ambientalista Antolín Magallanes, fue presentada por la legisladora Delfina Velázquez. Sus impulsores aseguran que el proyecto permitiría recuperar tierras públicas actualmente inaccesibles y ampliar la superficie de espacios verdes sobre la ribera porteña.

Una gran propuesta que permitiría volver a disfrutar de la ribera del Río, ésa que se le ha quitado a los porteños, y regenerar la flora y fauna nativa. De paso, haría que la Ciudad se acerque al estándar internacional ideal de espacios verdes por habitante en zonas urbanas, que es de entre 10 y 15 metros cuadrados y que hoy llega 6,7 m2, según la Dirección de Estadísticas, y usando cálculos que, muchos denuncian, son engañosos.

Fecha de publicación: 15/09, 8:16 am