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Alerta

Arrojar monedas en las Cataratas sigue contaminando el río Iguazú pese a la crecida del agua

Aseguran que el problema ambiental persiste, reclaman monitoreo científico permanente y piden reforzar las campañas para desalentar esta práctica entre los visitantes.

El extraordinario aumento del caudal de las Cataratas del Iguazú volvió a concentrar la atención pública sobre uno de los principales atractivos naturales de la Argentina. Sin embargo, detrás de la imagen imponente que deja la crecida, especialistas alertan que persiste un problema ambiental menos visible: la contaminación generada por la acumulación de monedas arrojadas durante décadas por los turistas al río Iguazú.

La advertencia fue realizada por el Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires (CPQ), que recordó que meses atrás fueron retirados cerca de 400 kilogramos de monedas del lecho del río. Para la entidad, ese hallazgo evidencia la magnitud de un pasivo ambiental que continúa afectando a uno de los ecosistemas de mayor valor ecológico del país.

El Consejo Profesional de Química advirtió que la reciente crecida de las Cataratas del Iguazú no elimina la contaminación provocada por las cientos de kilogramos de monedas acumuladas en el lecho del río durante décadas

En un comunicado difundido este jueves, el organismo sostuvo que “la crecida actual puede ocultar visualmente esta problemática, pero no la elimina”, ya que los procesos de corrosión continúan desarrollándose y favorecen la liberación gradual de compuestos metálicos provenientes de aleaciones de cobre, níquel, zinc y acero presentes en las monedas.

Además, el CPQ advirtió que “el verdadero desafío ambiental no consiste únicamente en reaccionar cuando un fenómeno natural produce un fuerte impacto visual, sino también en atender aquellas fuentes de contaminación que permanecen activas aun cuando no resulten evidentes para la sociedad”.

Cómo afectan las monedas al ecosistema del río Iguazú

Desde el Consejo explicaron que una práctica que muchas personas consideran simbólica o inofensiva puede convertirse, con el paso del tiempo, en un problema ambiental de gran escala debido al efecto acumulativo de los metales que permanecen en el agua.

El presidente del Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Colángelo, señaló que la química ambiental permite dimensionar el verdadero alcance de este fenómeno.

“Muchas veces se considera que arrojar una moneda al agua es un gesto inofensivo. Sin embargo, cuando ese comportamiento se repite millones de veces a lo largo de décadas, el resultado es una acumulación de metales que requiere intervenciones complejas para su remoción y cuyos efectos ambientales deben ser evaluados científicamente. La química nos permite comprender que el impacto acumulativo de pequeñas acciones puede transformarse en un problema ambiental significativo”, afirmó.

Reclaman monitoreo ambiental y campañas para evitar que arrojen monedas

Desde la entidad remarcaron que la acumulación de grandes cantidades de metales dentro de un área natural protegida “constituye un pasivo ambiental que requiere monitoreo permanente, evaluación científica y estrategias concretas para impedir que continúe incrementándose”.

La entidad reclamó monitoreo científico permanente y campañas de concientización para desalentar esta práctica y proteger uno de los ecosistemas más valiosos del país

En ese sentido, consideraron que la reciente crecida de las Cataratas no debe desviar la atención sobre un problema que permanece activo bajo el agua y cuyos efectos pueden extenderse en el tiempo si no se implementan medidas preventivas.

Finalmente, el Consejo Profesional de Química convocó a las autoridades ambientales nacionales y provinciales, junto con la administración del Parque Nacional Iguazú, a desarrollar acciones conjuntas de monitoreo, prevención y educación ambiental para desalentar el arrojo de monedas y contribuir a la preservación de uno de los ecosistemas más emblemáticos de la Argentina.

Fecha de publicación: 05/08, 6:15 am