El lado menos conocido de los huevos ecológicos salió a la luz en un nuevo estudio
Una investigación publicada en Royal Society Open Science encontró que reemplazar por completo la producción de huevos en jaulas por sistemas camperos y ecológicos podría aumentar un 60% las emisiones de gases de efecto invernadero y casi duplicar el uso de suelo.
Durante años, los huevos camperos y ecológicos se consolidaron como la alternativa preferida para quienes buscan consumir alimentos con un menor impacto ambiental y mejores condiciones para los animales. Sin embargo, una nueva investigación pone en duda que esa asociación sea siempre correcta.
El estudio, publicado en la revista científica Royal Society Open Science, analizó distintos escenarios para la producción de huevos en el Reino Unido y concluyó que una transición total hacia sistemas sin jaula implicaría un aumento significativo de las emisiones de gases de efecto invernadero, un mayor uso de suelo y una mortalidad más alta de las aves, siempre que se mantenga constante el volumen de producción.

Los investigadores compararon sistemas de producción en jaulas, gallineros, camperos y ecológicos utilizando datos nacionales y evaluaron cómo cambiarían distintos indicadores ambientales y productivos si todo el país adoptara un único modelo.
Según los resultados, producir exclusivamente huevos camperos y ecológicos elevaría las emisiones en aproximadamente un 60% y casi duplicaría la superficie de tierra necesaria para abastecer la misma demanda de huevos.
La autora Harriet Bartlett, investigadora principal asociada de la Smith School of Enterprise and the Environment de la Universidad de Oxford, explicó que el trabajo muestra la necesidad de analizar el problema desde una perspectiva más amplia y no concentrarse únicamente en una variable.
Por qué los huevos camperos y ecológicos pueden generar un mayor impacto ambiental
El principal motivo detrás de estos resultados es la menor eficiencia productiva de los sistemas sin jaula.
De acuerdo con el estudio, las gallinas criadas en sistemas camperos y ecológicos requieren una mayor cantidad de alimento para producir la misma cantidad de huevos y presentan menores niveles de productividad. Además, los cultivos destinados a producir alimento ecológico también ofrecen menores rendimientos, lo que incrementa la demanda de tierra y otros recursos.
Los autores señalan que los sistemas en jaula muestran un mejor aprovechamiento del alimento balanceado y permiten obtener la misma producción utilizando menos recursos, reduciendo así las emisiones asociadas.
El trabajo también recuerda que el sistema alimentario mundial representa cerca del 26% de las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la actividad humana, además de contribuir significativamente a la eutrofización del agua y la acidificación de los suelos, por lo que pequeñas diferencias de eficiencia pueden traducirse en impactos ambientales importantes cuando se analizan a gran escala.
Bienestar animal y sostenibilidad no siempre van de la mano
Los investigadores aclaran que los resultados no deben interpretarse como una defensa del regreso a las jaulas tradicionales.
El autor principal, Oliver Martinic, sostuvo que el impulso para abandonar este tipo de sistemas responde a preocupaciones legítimas sobre el bienestar de los animales de producción, aunque advirtió que esas decisiones también pueden generar consecuencias ambientales no previstas cuando se analizan a escala nacional.
En la misma línea, Harriet Bartlett remarcó que las preocupaciones sobre el bienestar de las gallinas enjauladas siguen siendo válidas y que el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre el bienestar animal, la sostenibilidad ambiental y la producción de alimentos.
Los autores también observaron que los escenarios con producción completamente campera y ecológica presentaban una mortalidad más elevada, aunque aclararon que este indicador representa solo una de las dimensiones del bienestar animal y no resume por sí solo la calidad de vida de las aves.

Finalmente, los investigadores reconocen que los datos utilizados corresponden al período 2009-2010 y no incorporan los avances tecnológicos más recientes. Sin embargo, sostienen que continúa siendo la base de datos más completa y consistente disponible para comparar todos los sistemas de producción bajo una misma metodología.
La principal conclusión del trabajo es que ningún modelo ofrece hoy el mejor resultado en todos los indicadores. Mientras algunos sistemas mejoran las condiciones de bienestar animal, otros reducen la presión sobre el ambiente, por lo que avanzar hacia una producción más sustentable requerirá combinar ambos objetivos en lugar de priorizar uno por sobre el otro.















