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Movilización masiva

Petrolera ligada a Porsche enfrenta rebelión vecinal en Colón por megaproyecto que amenaza con un desastre ambiental

Vecinos de Colón y Paysandú rechazan la instalación de una planta de combustibles sintéticos impulsada por HIF Global y advierten sobre riesgos para el río Uruguay, la biodiversidad, la salud y el turismo regional.

Los ecos del conflicto con Uruguay por la instalación de la papelera Botnia – actualmente denominada UPM Fray Bentos- vuelven a escucharse en la ciudad de Colón. Pero a diferencia de aquellas circunstancias que enfrentaron a dos pueblos, en esta oportunidad, el rechazo a la instalación de una planta de metanol en Paysandú por parte de la empresa HIF Global unifica el reclamo de las organizaciones sociales de ambos lados del Río Uruguay.

La ciudad de Colón se encuentra a 3600 metros de su par uruguaya de Paysandú. En el medio, el río, y los intentos de una empresa de capitales chilenos, norteamericanos y japoneses de instalar una planta que se vende como de “hidrógeno verde” pero que de verde posee poco. El proyecto incluye residuos de industria pesada, almacenamiento de sustancias químicas, plantas energéticas asociadas y uso intensivo del agua.

Vecinos y organizaciones ambientales de Argentina y Uruguay se unieron para rechazar una planta de combustibles sintéticos impulsada por HIF Global frente a Colón, al considerar que podría generar contaminación, afectar el turismo y comprometer la salud de miles de personas

La comunidad de Colón empezó a levantarse de a poco. Movilizaciones masivas con la consigna “no es hidrógeno verde es una refinería”, o caravanas de autos y actividades a la veda del río para hacer ruido. “Enviamos notas a la Cancillería, las autoridades provinciales también se vieron forzadas a involucrarse. Tal es así que se está poniendo en duda la localización de esta planta”, narró Mariana Moricz, integrante de la Multisectorial Somos Ambiente, en diálogo con Economía Sustentable.

Críticas a dos bandas

Los dueños de Highly Innovative Fuels Global (HIF) son la empresa de capitales chilenos Andes Mining Energy (AME), con cerca del 80% de las acciones; seguido por el fondo de inversiones EIG, la marca de autos de alta gama Porsche, Idemitsu, Jogmec (Japan Organization for Metals and Energy Security), Mol y Baker Hughes.

La planta que quiere instalarse en Paysandú producirá hidrógeno “verde” mediante un proceso de electrólisis -en el que se divide el agua (H2O) en hidrógeno y oxígeno-. El agua será tomada del río Uruguay y el proceso será alimentado con energía proveniente de un parque eólico (Elena Wind Park) y otro solar (Lucía Solar Park) de uso exclusivo, construidos por la empresa a pocos kilómetros del río. Ese hidrógeno se combinará después con dióxido de carbono -por quema de residuos forestales y agrícolas- para obtener combustibles sintéticos líquidos.

Fue el mismo proceso productivo de la empresa el que encendió las alertas de los vecinos y organizaciones sociales de la ciudad de Colón. “El proceso de producción de dióxido de carbono que se generará por medio de la quema de madera es realmente preocupante”, sostiene Moricz, quien agregó: “Ellos dicen que ese dióxido de carbono saldrá en un 5% de los gases emitidos por la otra planta que poseen en Paysandú y el restante 95% de lo que necesitan provendrá de la quema de productos forestales. Acá hay un nexo con la industria forestal local y la celulosa (UPM y Montes del Plata). Sabemos que el proyecto demandará el movimiento de aproximadamente 100 camiones diarios con biomasa (restos forestales para quemar)”.

Cuando surgió el conflicto por las pasteras en Fray Bentos, el escenario parecía diferente; los medios de comunicación habían instalado la idea de una rivalidad entre los pueblos de ambos lados del río. El mensaje era que desde Argentina se entorpecía una actividad productiva que generaría puestos de trabajo del lado uruguayo. Con el tiempo, eso que se prometía no fue más que espejitos de colores.

El proyecto, respaldado por inversores entre los que figura Porsche, enfrenta crecientes cuestionamientos por la falta de información ambiental, el uso intensivo de agua del río Uruguay y los riesgos asociados a la producción de metanol y otros combustibles

“Ya sabemos que, aunque hablen de ‘hidrógeno verde’, es una refinería de producción de combustible sintético, de metanol y amoníaco, todo para exportar a Europa. También sabemos que le vamos a regalar toda el agua del río que ellos necesiten para esa producción. Y que de la inversión que ostentan de más seis mil millones de dólares no va a quedar absolutamente un peso en el Uruguay”, sostuvo Leonardo Balassi, militante del movimiento Paysandú por un Uruguay Soberano, de acuerdo a lo publicado por la Agencia de Noticias Tierra Viva.

Oídos no tan sordos

La protesta de los vecinos de los vecinos de Colón llegó a los oídos de uno de los socios de la empresa HIF Global. Puntualmente Porsche tuvo que responder a una nota enviada por el intendente de Colón, Luis Walser.

La respuesta fue sencilla; pero en un mundo donde no se suele dar la cara, podría ser relevante. De acuerdo a la información provista por la municipalidad de Colón, la empresa manifestó haber tomado nota de las inquietudes expresadas por el Presidente Municipal respecto del desarrollo del proyecto, “especialmente en lo referido a la transparencia de la iniciativa, la ubicación de la planta, los estándares ambientales y la calidad de vida de la comunidad local”.

La nota fue firmada por Gregor Koerdt y el Dr. Ulrich Thiem, directores generales de Porsche Investments Management S.A., quienes indicaron que los planteos formulados por el intendente habían sido notificados a los propios directivos de HIF Global LLC.

A estos movimientos se los denomina “diplomacia ambiental”. Para Moricz, debería ser mucho más que la expresión de buenos deseos. A partir de estos diálogos se empezó a hablar de una posible re localización de la planta en Paysandú. Pero tal movida podría ser solo una respuesta de maquillaje.

“Las autoridades de ambos lados del río hablan de posible contaminación visual. Nosotros rechazamos esa definición porque la afectación es sobre el aire, sobre la biodiversidad, sobre las aguas del río, sobre la salud. También impacta en el desarrollo económico preexistente, en una región que hace décadas está abocada a la producción de alimentos y al turismo. Las cuestiones ambientales no reconocen fronteras. Así que cualquier estudio de impacto ambiental en Uruguay debería contemplar las playas de Colón. Y la relocalización de la planta debería ser en un lugar que no afecte al río. Estamos a 3600 metros de la planta”, concluyó Moricz.

Preguntas y riesgos

La fundación CAUCE realizó un pedido de información ante el Comité de Apoyo a la Aplicación y el Cumplimiento del Acuerdo de Escazú de Uruguay para conocer los estudios de impacto ambiental y sociales realizados de aquel lado del río. La respuesta fue silenciosa, según expresaron en diálogo con Economía Sustentable.

“La ausencia de respuesta por parte del Estado uruguayo obstaculiza el ejercicio efectivo del derecho de acceso a la información ambiental y limita las posibilidades de participación ciudadana. Tenemos que seguir impulsando las herramientas jurídicas e institucionales necesarias para garantizar el acceso a la información pública ambiental y la plena vigencia de los derechos reconocidos por el Acuerdo de Escazú”, agregaron.

Los riesgos, de concretarse un proyecto de estas características, son concretos:

  • Habrá una producción de 876.000 toneladas al año de Metanol del que se extraerán gasolina, kerosene de aviación, gas, y lubricantes. HIF Global posee una refinería experimental en Magallanes, Chile, donde producen 3,9 toneladas /día de metanol verde, en donde la población más cercana es Punta Arenas a 30 kilómetros (146.000 habitantes). La proyectada a instalarse frente a Colón se encuentra a tan solo 3600 metros de distancia de la planta.
  • No se evaluó la existencia de comunidades transfronterizas (Colón – San José – Liebig – población dispersa en los ejidos – población en Colonias cercanas) con una cantidad aproximada de 55.000 habitantes en un radio aproximado de 10.000 metros, que podrían estar expuestas a contingencias negativas de instalarse la Refinería de Combustibles, o Industria de Elaboración de Combustibles Sintéticos
  • Está prevista la construcción de 4 “antorchas” de 80 metros con una llama de 7,5 metros, para la quema constante (día y noche) de combustibles “no clasificados” o de descarte de la industria, sobre lo cual no hay información de la composición de los gases resultantes.

Este escenario de incertidumbre informativa llevó a las organizaciones sociales de Colón a formularse algunas preguntas claves: ¿Cómo será afectado el valor del suelo y el de las propiedades? ¿Continuará la demanda turística? ¿Cómo afectará a la identidad ribereña, a la construcción de sentidos simbólicos respecto al desarrollo cultural? ¿Cómo impactará en la generación de empleo? ¿Influirá en la producción avícola?

“Sobre este último en particular, no hay experiencias de una planta de las características señaladas en cercanías de ámbitos de producción de alimentos que cumplen normas internacionales de calidad. Además, en los aspectos paisajísticos, se pasará de ´Turismo, Industria sin Chimeneas´ a ‘Turismo, con Chimeneas’”, se preguntaron desde la Multisectorial Somos Ambiente.

Fecha de publicación: 16/06, 7:38 am