PUBLICIDAD
¿Movilidad sustentable?

Tesla Cybertruck, eléctrico pero no 100% ecológico: cuál la verdadera huella ambiental de la camioneta creada por Elon Musk

La polémica por la camioneta eléctrica del diputado Manuel Quintar reabrió el debate sobre el costo ambiental y social de la extracción de litio, un insumo clave para la transición energética.

A mediados del mes de mayo la llegada de un diputado nacional al Congreso a bordo de un vehículo eléctrico despertó cuestionamientos y sospechas desde algunos sectores de la oposición. Manuel Quintar, diputado por La Libertad Avanza, Jujuy, ingresó al estacionamiento utilizando un modelo de camioneta de la marca Tesla, un Cybertruck que se promociona como una nueva generación de vehículos “verdes” porque no emiten gases contaminantes.

Manuel Quintar, diputado por La Libertad Avanza, Jujuy, ingresó al estacionamiento utilizando un modelo de camioneta de la marca Tesla.

La polémica giró en torno a un posible enriquecimiento ilícito —su costo está valuado, entre USD $65.000 y $100.000 y llega a USD $250.000 con el costo de importación a la Argentina—. Si bien el diputado aseguró que la había adquirido con fondos propios de su actividad privada, aunque no está declarada en su última declaración jurada, y el hecho no tuvo mayores repercusiones en la ciudad, comunidades y asambleas hablan de un daño ambiental irreversible que vehículos eléctricos como este producen en sus territorios, de donde se extraen sus componentes.

Según la página oficial de la compañía del polémico empresario Elon Musk, este modelo de diseño futurista es una pick-up con exoesqueleto de acero inoxidable. La vida útil del vehículo es de 15 a 20 años, dependiendo del desgaste de sus componentes. Pesa cerca de 3 toneladas, su capacidad de remolque es de 4990 kg y la autonomía estimada llega a 523 km hasta la siguiente carga.

La batería estructural del Cybertruck utiliza las celdas de formato 4680 con química NMC —Níquel, Manganeso y Cobalto—, y tiene una capacidad oficial de 123 kWh (kilovatio-hora). Requiere aproximadamente de 15 kilos de litio puro, lo que equivale a unos 78 kilos de Carbonato de Litio (LCE) grado batería, que es el litio ya procesado. Para realizar este procesamiento, se utilizan piletas de evaporación, que requieren entre 1 y 2 millones de litros de salmuera por cada tonelada de carbonato de litio producido. En su etapa final se suman unos 40 mil litros de agua dulce por cada tonelada de carbonato de litio. Mientras que la extracción directa (EDL) requiere entre 50.000 y más de 100.000 litros de agua dulce por tonelada de litio producido.

Si se utilizara un “extensor de autonomía” (una batería extra que agrega 50 kWh), hay que sumarle unos 6 kg de litio puro adicionales (32 kg de LCE). La huella de carbono que implica la fabricación, la logística de importación y el uso diario condicionado por la matriz energética argentina —según el medio Tesmanian— el Cybertruck logra compensar su huella de fabricación aproximadamente a los 4 o 5 años de uso (o cerca de los 70.000 kilómetros recorridos).

Tesla promociona la reducción de su huella de carbono a través del aumento de su eficiencia energética y el ahorro energético de sus fábricas en edificios inteligentes. Pero no hay mención de lo que sucede en los territorios.

Tesla promociona la reducción de su huella de carbono a través del aumento de su eficiencia energética.

Leonardo Valente es experto en electromovilidad. Economista y tecnólogo, en 2015 su apellido se hizo conocido por el desarrollo de un prototipo de vehículo híbrido, a partir de uno tradicional. El bahiense que fue becado para estudiar en la NASA, en un curso de la Singularity University de Silicon Valley, cuenta que el proyecto avanzó y se hicieron dos prototipos en el país, un vehículo del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires con piezas genéricas de origen chino y un segundo vehículo, una Kangoo local con motores de diseño nacional pero hubo problemas de continuidad, pero faltaron recursos humanos y tecnológicos para seguir adelante, componentes necesarios para construirlo.

Valente y su equipo no abandonaron ese proyecto. Con respecto a la camioneta Cybertruck, considera que responde al mercado en donde fue diseñada y para el que se fabricó: el de Estados Unidos.

— Es una obscenidad la camioneta. Desde lo estético es brutal porque el proceso con el que se hace usa un acero inoxidable que no puede doblarse como un auto. Entonces, esas formas prismáticas no son para provocar, sino porque ese tipo de acero no puede fabricarse con otro formato. Y es una competencia de mega camionetas del mercado americano, como la F-150 o las Silverado o, bueno, las Tundra de Toyota. Entonces, en ese mercado es más normal, no es un bicho raro.

Con respecto al consumo de litio, Valente opina que no consume mucho más que otro vehículo, es un uso de una vez.

—Lo que sí te puedo asegurar es que incluso en la Cybertruck la huella ecológica de un vehículo eléctrico es menor a la de un vehículo a combustión. Lo que se llama el N to N o Cradle to Cradle (los desechos como materia prima) es menor a lo que va a generar, insisto, una F-150 por tener un vehículo comparable, sobre todo si consideramos que baterías como las del Tesla pueden ser reusadas después de que no funcionan más en el vehículo, pero hoy la vida útil de las baterías y la duración y lo que vemos en hechos fácticos nos dicen que las baterías, o sobreviven al auto, o están haciendo que autos que normalmente los consideramos para un uso de hasta 150 o 200.000 km por culpa del motor.

El promedio de vida útil de un auto no solo no disminuye, sino que aumenta notablemente gracias a la electrificación. Ese es un mito que hay que erradicar. El desarrollador habla de una teoría que se llama “del budín de limón”, en donde los demás ingredientes tienen una proporción mayor, pero lo que le da nombre es el limón.

—Esto es lo mismo que pasa con el litio. El litio hoy en una batería ocupa el 7, 8% de la cantidad de componentes y del valor. Se llaman baterías de litio porque si no, no podrían funcionar y porque el litio es el metal más liviano en la tabla periódica de los elementos.

Considera que es posible la extracción de litio de manera sostenible.

—Nosotros con esa excusa lo que estamos haciendo es perder el tiempo de aprovechar ese recurso que puede generar externalidades positivas para esas comunidades que después no van a tener una oportunidad en el resto de su historia porque además el mundo se va a ir del litio. Hoy ya emergen las tecnologías de baterías basadas en sodio que son mucho más económicas y se extraen del agua del mar..

El litio hoy en una batería ocupa el 7, 8% de la cantidad de componentes y del valor.

El especialista en movilidad eléctrica opina que el problema social de la batería de litio no era el litio, sino el cobalto que se extrae del Congo, a veces con situaciones de trabajo esclavo o infantil, pero que las baterías actuales de los autos que llegan a la Argentina son de litio y hierro y no se fabrican en el país porque no conviene.

—Hay que aprovechar mientras dure esta oportunidad y mientras tenga valor, hay que lograr que que esa externalidad sea positiva para el desarrollo de esa comunidad, que se haga un centro educativo que se conecte por Ethernet y que los chicos puedan programar software, hacer otras actividades de valor agregado, aprovechando que en algún momento hubo un recurso extractivo valioso. Entonces, a veces en en nombre del medio ambiente y la sostenibilidad tomamos decisiones que no son ni medioambientales ni sostenibles.

Contrastes sociales

El 12 de de mayo pasado, dos días antes del escándalo del Tesla Cybertruck, familias de Antofagasta de la Sierra, Catamarca, cortaron la ruta Provincial 43 durante cuatro días por falta de fondos para el comedor escolar, que tenía destinados $900 por persona cubrir desayuno, almuerzo y merienda de 144 estudiantes de la Escuela Primaria N°494.

El pueblo es conocido por su cercanía a El Salar del Hombre Muerto, en donde se congregan proyectos de extracción de litio desde 1997, que ya demostraron su impacto ambiental en varios kilómetros de la vega del río Trapiche, que quedó seca después de la utilización de su agua. Ahora las miradas se centran en el río Los Patos, que podría correr la misma suerte, y en la salinización del agua dulce, como consecuencia del extractivismo, que afectaría a las comunidades locales.

El pueblo es conocido por su cercanía a El Salar del Hombre Muerto, en donde se congregan proyectos de extracción de litio desde 1997.

En Antofagasta de la Sierra el costo de vida es elevado, de eso sabe Marcia Guitián, que es hija del cacique Román Guitián, de la Comunidad “Atacameños del Altiplano”, y testigo del conflicto social.

—A través de esto lograron que la partida llegue a 4000 pesos por alumno, el nombramiento de profesores de algunas materias que no tenían y un periodo lectivo presencial hasta el 29 de mayo, para que vuelvan en agosto recién, porque hasta fines de junio no era favorable para nadie. Acá es frío, corre mucho viento, el viento te quema la piel. Son cosas que el gobierno provincial no estuvo resolviendo y se logró con la protesta. El Ministerio de Desarrollo Social, trajo donaciones también para las escuelas.

La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) es una organización argentina independiente, que desde 1985 trabaja en la protección del ambiente y la defensa de los derechos humanos. Una de sus integrantes, Vanina Corral, es abogada y hace cinco años acompaña a las comunidades y estudia los impactos de la minería del litio.

—Es importante decirte que la promoción de los vehículos eléctricos como una alternativa totalmente sustentable oculta una compleja realidad de impactos ambientales y sociales en los territorios donde se extraen los minerales que luego se utilizan para las baterías de los vehículos eléctricos.

La abogada explica que la cadena de producción del litio que se encuentra en los salares depende de una megaminería de agua que pone en riesgo ecosistemas frágiles, como los humedales altoandinos de la región. También, a los modos de vida de las comunidades locales. Destaca que el proceso de extracción importa el consumo de grandes volúmenes de agua.

La cadena de producción del litio que se encuentra en los salares depende de una megaminería de agua que pone en riesgo ecosistemas frágiles.

—Al mismo tiempo esta actividad está amenazando actividades ancestrales de las comunidades que vienen llegando desde hace tiempos inmemoriales, como la ganadería, la agricultura. Más recientemente el turismo, la cosecha artesanal de la sal, todas actividades productivas que sirven a las comunidades para su sustento económico y el de sus modos de vida local.

La instalación de proyectos en los territorios que habitan las comunidades sufren impactos en lo social, porque según plantea la abogada, las empresas intervienen en los territorios usando estrategias que generan relaciones de pobreza simétricas, “que dividen a las comunidades y provocan un daño social porque, por ejemplo se genera entre ellas divisiones, se rompen acuerdos comunitarios y todo lo que lo que eso significa”, además de que la empresa brinda información muy técnica a la comunidad que es difícil de entender. Por lo tanto, se vulneran los derechos de las comunidades al no cumplirse los procesos de consulta y no respetarse los derechos de acceso a la información, como lo establecen estándares internacionales como el convenio 169 y de la OIT y el Acuerdo de Escazú.

La instalación de proyectos en los territorios que habitan las comunidades sufren impactos en lo social.

Desde FARN, Vanina Corral habla de los pasivos ambientales una vez finalizada la explotación y los costos de vivir en ecosistemas degradados que difícilmente van a recuperar su equilibrio. También, de que la falta de agua en esos territorios no solo degrada su ecosistema, hace imposible la vida de las comunidades, que se ven obligadas a migrar.

—Lo que nosotros vemos de nuestra experiencia de visitar los territorios de cómo es la dinámica de intervención, de la falta de procesos de consulta y participación efectivos, que son obligación de las autoridades provinciales llevar con con las comunidades. Hoy por hoy no se están haciendo de forma adecuada y es una demanda de las comunidades, que nosotros también acompañamos en las estrategias legales que apoyamos con ellos como la demanda que tiene la Corte Suprema Justicia de Nación.

FARN acompaña a comunidades indígenas en la defensa de sus territorios y en la protección de los humedales altoandinos que son ecosistemas clave para la biodiversidad. Sobre todo a quienes habitan en la Cuenca de Salinas Grandes y Laguna de Guayatayoc, una cuenca compartida entre las provincias de Salta y Jujuy. También en Catamarca.

—Lo que notan es una preocupación fuerte de las comunidades sobre qué va a pasar con el agua dulce de la que dependemos, de la que depende su vida y su subsistencia, que va a pasar con la disponibilidad y la calidad del agua dulce en una cuenca donde ya operan varios proyectos o donde, bueno, se proyecta una fuerte expansión minera.

Aunque la mayor cantidad se extrae en El Triángulo del Litio (Argentina, Chile y Bolivia), la demanda es en su mayoría de China, en donde se concentra el procesamiento y la fabricación de celdas para batería de litio, demanda que se intensificó en los últimos años. Mientras que en 2025, la demanda a nivel global fue de 1.200.000 a 1.300.000 tn de carbonato de litio (LCE), según proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE / IEA) y otros organismos internacionales, en 2030 será de casi el doble, “para cumplir metas climáticas”.

Tanto es así, que la abogada de FARN cuenta que a nivel local en las provincias comenzaron a flexibilizar sus marcos normativos para generar condiciones que faciliten el ingreso de proyectos mineros. En 2023 en la provincia de Jujuy se aprobó la reforma a un decreto — 7751—que debilita las evaluaciones de impacto ambiental.

—Es regresivo en materia ambiental y derechos humanos y bueno, está hecho a medida de de facilitar estas condiciones para para que ingresen proyectos, ingresen inversiones en las provincias, pero bueno, relegando todo el aspecto de garantizar la protección del ambiente y los derechos de las comunidades. En definitiva acá estamos discutiendo no solo qué se extrae, sino también cómo, dónde, para qué y bajo qué condiciones y todas esas preguntas tienen que estar dadas y nos las tenemos que hacer desde la sociedad porque es nuestro ambiente y el ambiente que va a quedar para las futuras generaciones.

Fecha de publicación: 12/06, 2:51 pm