Los puentes de Glencore en Calingasta: infraestructura para la comunidad o una apuesta estratégica para acelerar la minería
Aunque fueron presentados como una obra para mejorar la conectividad y la seguridad vial, su ubicación en una de las zonas mineras más importantes de San Juan reaviva el debate sobre quiénes serán los principales beneficiarios de la infraestructura.
Glencore Pachón inauguró oficialmente dos puentes vehiculares en el departamento sanjuanino de Calingasta, una obra que la compañía presenta como un aporte al desarrollo regional, pero que también podría convertirse en una pieza clave para el avance de uno de los proyectos mineros más ambiciosos del país.
Las estructuras fueron construidas sobre los ríos Los Patos y Colorado, en plena cordillera sanjuanina, con una inversión cercana a los US$15 millones. Según la empresa, permitirán garantizar un tránsito seguro durante todo el año para actividades económicas, productivas y turísticas. Sin embargo, la obra también mejora significativamente la logística en un corredor estratégico para el proyecto cuprífero El Pachón, controlado por la multinacional minera.

La inauguración contó con la presencia del gobernador Marcelo Orrego y de altos funcionarios provinciales, quienes destacaron la importancia de la infraestructura para el desarrollo económico de San Juan.
Durante el acto, el mandatario provincial afirmó que la obra “tiene que ver con un trabajo estratégico para la reconfiguración de lo que desarrolla la provincia”.
También sostuvo que “lo más importante es que un puente tiene que ver con unir, relacionar y vincular la cultura, el turismo, la producción. Los sanjuaninos tenemos una extraordinaria matriz productiva y tenemos que estar preparados para la oportunidad de los nuevos tiempos; en esa matriz la minería cumple un rol fundamental porque tiene que ver con el 80% de las exportaciones sanjuaninas”.
Infraestructura minera en San Juan: una inversión que favorece el desarrollo de El Pachón
Aunque los puentes pueden representar una mejora para los habitantes de Calingasta y para sectores como el turismo o la producción agropecuaria, resulta difícil desvincular la obra de las necesidades logísticas de un proyecto minero que requiere cada vez mayor capacidad de transporte en una zona de difícil acceso.
Las estructuras fueron diseñadas para soportar cargas de hasta 75 toneladas por mano y permitir circulación permanente incluso en condiciones climáticas adversas. Se trata de especificaciones que no sólo benefician el tránsito cotidiano de los pobladores, sino también el eventual movimiento de maquinaria pesada, insumos y producción minera.
En ese contexto, la obra aparece como una inversión que fortalece la infraestructura necesaria para el desarrollo futuro de El Pachón, uno de los mayores yacimientos de cobre sin explotar de Argentina.
Juan Donicelli, country manager de Glencore, destacó el acompañamiento del gobierno provincial y aseguró que se trata de “una apuesta concreta al desarrollo, la integración y el futuro de esta región. Este puente representa el compromiso de Glencore con el crecimiento sanjuanino de largo plazo. Esta obra no sólo brinda seguridad vial, sino también beneficios concretos para responder a las necesidades actuales y futuras de la región”.
Sin embargo, detrás del discurso sobre el desarrollo regional también aparece una realidad económica evidente: una mejor conectividad reduce costos logísticos y mejora la competitividad de los grandes proyectos extractivos que operan en la cordillera.

El debate por las obras financiadas por mineras y quién captura sus beneficios
La inauguración vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente en las provincias mineras: cuando una empresa financia infraestructura estratégica, ¿el principal beneficiario es la comunidad o el propio negocio extractivo?
Desde Glencore destacan la generación de empleo local durante la construcción. Según la compañía, en el pico de la obra trabajaron 120 personas, de las cuales el 90% eran habitantes de Calingasta. También subrayan que los puentes podrán ser utilizados por productores, turistas y vecinos durante todo el año.
Sin embargo, las obras mejoran las condiciones para las comunidades, pero al mismo tiempo incrementan el valor y la rentabilidad de los proyectos mineros que las impulsan.
La visita posterior a la nueva testigoteca de El Pachón refuerza esa lectura. La instalación, construida con una inversión superior a los US$2,5 millones, almacenará muestras geológicas obtenidas durante décadas de exploración y constituye una herramienta clave para los estudios de factibilidad y la planificación futura del yacimiento.
En definitiva, los nuevos puentes pueden representar una mejora concreta para Calingasta. Pero también forman parte de una infraestructura estratégica que fortalece la posición de Glencore en una región donde el cobre promete convertirse en uno de los negocios más rentables de las próximas décadas. La pregunta que queda abierta es si los beneficios económicos de esa expansión minera se distribuirán de manera equilibrada entre las comunidades locales o si terminarán concentrándose, una vez más, en las grandes compañías extractivas.















