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Bajo sospecha

La oscura verdad de las leches Vital 3 y Nutrilón 3 de Danone y Bagó: innecesarias y con ingredientes nocivos

Las leches de crecimiento enriquecidas son productos innecesarios, más caros y menos nutritivos que una dieta equilibrada, e incluso perjudiciales para la salud.

Las leches “de crecimiento” o de transición (etapa 3 y 4) son formuladas para niños a partir de los 12 meses hasta los 3 años. Pero que estén diseñadas en función de esa edad no significa que sean apropiadas ni mucho menos mejores para ellos que resultan, simplemente, un excelente perfil de consumidor para la industria de la fórmula. Se comercializan casi como necesarias, pero no hay estudios de calidad que demuestren beneficios similares ni mucho menos superiores a los de una dieta equilibrada.

Nutrilón 3 y Vital 3 (dos de las marcas líderes en el mercado, ambas pertenecientes a Danone – Nutricia Bagó) son bebidas lácteas fortificadas, promocionadas como herramienta para complementar la dieta infantil. Este grupo de leches ya no son fórmula (destinada a sustituir la lactancia materna cuando no es posible o no es deseada) por lo cual ya no existe una regulación específica en cuanto a su composición, y la denominación no implica nada en especial. No son fórmula para lactantes, pero tampoco únicamente leche. Son preparados lácteos ultraprocesados. Una mezcla de proteínas, grasas y glúcidos, muchos de los cuales no proceden de la leche, ni siquiera son de origen animal.


Las leches de crecimiento (etapas 3 y 4), como Nutrilón 3 y Vital 3, son productos ultraprocesados sin evidencia sólida de beneficios sobre una dieta equilibrada y no son recomendados por organismos como la OMS para niños sano

De hecho, la mayoría incluye grasas de baja calidad, como el aceite de palma, o azúcares simples como sacarosa, fructosa, maltodextrina o glucosa, en lugar de lactosa, el azúcar natural de la leche. Todos ingredientes innecesarios y hasta perjudiciales a temprana edad. Las organizaciones de salud autorizadas, como la OMS, coinciden en que no son necesarias ni recomendables en la alimentación de un niño sano: son un ultraprocesado más. El consenso es claro entre las instituciones pediátricas a nivel internacional, incluyendo la EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) y los mayores expertos en alimentación infantil.

Publicitariamente, son imbatibles. Las fórmulas de crecimiento se posicionan como un producto destinado a “niños quisquillosos” o selectivos. Ofrecen tranquilidad a los padres, promocionando un complemento nutricional amplio: hierro, calcio, zinc, vitaminas (A, C, D) y omega-3. Otra forma de publicitar estas bebidas es como “leches de transición”: una opción de paso entre la leche de fórmula infantil (etapa 1 y 2) y la leche de vaca.

Hecha la ley, hecha la trampa

El mercado mundial de fórmulas infantiles alcanzó los 55.000 millones de dólares, según datos recientes. Su publicidad para menores de un año está prohibida en casi todo el mundo para que la lactancia materna no se vea interferida. Es por eso que se creó el Código de Sucedáneos de la Leche Materna: un documento de 1981 al que adhieren 180 países. Hoy en día, esto está incorporado como ley nacional en el Código Alimentario Argentino. La regulación no está orientada a prohibir la venta de esos productos, sino a impedir la comercialización agresiva que pueda amenazar la lactancia y la salud de los infantes. Prohíbe que los profesionales regalen muestras, por ejemplo.

Además, aprovechan vacíos regulatorios y estrategias de marketing para posicionarse como necesarias, pese a que pueden desplazar una alimentación variada y afectar hábitos saludables en la infancia

En 2013 se sanciona la ley 26873 de Promoción y Concientización de la Lactancia Humana. El Código de sucedáneos abarca hasta los 36 meses, y esta ley, hasta los 24. En esa diferencia de alcance entre ambas normativas se forma un paréntesis, una especie de agujero legal, que la industria aprovecha creando estas leches de vaca modificadas.

Lo que se hace en la práctica es respetar el marco regulatorio en los productos dirigidos a niños de 0 a 6 meses y de continuación (6 meses al año) pero no para las llamadas leches 3 y 4, como Nutrilón o Vital 3, dos leches de vaca con aditivos, que ya no son fórmula. Prometen más nutrientes que la leche en sí y protección al sistema inmune. Se autoexcluyen de la normativa incorporando una leyenda a los paquetes que reza “no es un sucedáneo de la leche humana”. Sin embargo, ni Nutrilón 3 o 4 ni Vital 3 o 4 tienen sellos negros, aprovechando que las fórmulas sí están alcanzadas por el código de sucedáneos y amparándose en su marco regulatorio por conveniencia. Así, quedan libres de esos rótulos que deberían llevar.

Estéticamente, las leches 3 y 4 de Nutrilón y Vital son casi idénticas a las 1 y 2, que sí son fórmulas que se usan cuando no hay lactancia materna o para lactancia materna mixta. El producto es completamente distinto, pero la apariencia es la misma. Otra forma más de oscilar entre la identificación con la fórmula y el distanciamiento que la marca utiliza a capricho.

Una trampa para niños

“Desde el consultorio no recomendamos esas leches, que en realidad son ultraprocesados”, explica la médica pediatra Sabrina Critzmann, MN 148279, autora de los libros Hoy no es siempre y Comer y criar (Planeta). “Un niño que toma leche materna puede continuar lactando todo el tiempo que se desee, y luego del destete, en caso de continuar tomando leche (lo que obviamente no es necesario, sino solamente una posibilidad), se recomienda que tome leche de vaca sin ninguna clase de agregados: ni cacao, ni miel (más allá del riesgo de botulismo), ni azúcar, nada«, añade.

A partir del año de vida, los niños sin patologías puntuales pueden tomar leche de vaca entera con todas las vitaminas y minerales que puede ofrecer en su forma natural y entera: fundamentalmente calcio y vitamina D. Lo que un niño sano sí requiere es una alimentación variada. Pero la noción de que este producto puede suplantarla no solo es falsa, sino capaz de propiciar el escenario inverso: obstruyen la relación de muchos niños con una mesa completa y saludable.

“Esa leche enriquecida no debería suplir la falta de nutrientes de la alimentación: lo que habría que trabajar es justamente la dieta”, explica Critzmann. “Muchas veces, el consumo de productos como Nutrilón 3 y Vital 3 (que además, son realmente caros y posiblemente impidan la compra de alimentos mejores y nutritivos) coarta la posibilidad de una mejor alimentación por la saciedad que provocan, por el grado de dulzor y palatabilidad que ofrecen. Generan más caries, por los distintos tipos de azúcar que contienen, y tienen una monotonía sensorial muy específica que orienta a los niños a determinado perfil de consumo«, comenta.

Composición de Nutrilón 3: la maltodextrina es una forma de azúcar. Además, contiene aceite de pescado entre otros aceites vegetales, aroma artificial a vainilla, lecitina y otros aditivos. 

El efecto sustitución es una de las mayores preocupaciones pediátricas. Al volverse protagónicas en el día a día, pueden provocar que el niño no quiera comer sólidos, disminuir la masticación y aumentar el riesgo de sobrepeso y malnutrición.

Fecha de publicación: 30/04, 7:57 am