Textil de los Andes: la empresa B que apuesta por fibras naturales y rescata saberes ancestrales en Argentina
Desde Catamarca, la compañía impulsa el desarrollo de la industria textil sustentable con fibras andinas de alto valor, articulando producción local, impacto social y proyección internacional.
En un contexto donde la sustentabilidad gana protagonismo en la industria de la moda, Textil de los Andes se posiciona como un actor clave en Argentina. La empresa -primera Empresa B de Catamarca- se dedica al procesamiento y comercialización de fibras naturales andinas, combinando tradición, innovación y un fuerte compromiso social y ambiental.

Con producción íntegramente realizada en la región andina, la firma busca no solo agregar valor a materias primas locales, sino también preservar saberes ancestrales y generar oportunidades para comunidades rurales. En diálogo con Economía Sustentable, su CEO, Luciano Galfione, analiza el presente y el futuro del sector.
¿Cómo surge Textil de los Andes y cuál fue la oportunidad que detectaron en el mercado de fibras andinas?
Textil de los Andes surge por la necesidad de darle valor agregado a las fibras naturales sudamericanas, en especial a aquellas originarias de nuestro país y que principalmente provienen de animales de la zona de la cordillera de los Andes, tanto en la Puna en el norte argentino como en el Sur Argentino. Estas fibras están muy poco explotadas en nuestro país, lo que hace que se pierda no sólo la producción de las mismas sino también los saberes ancestrales que nos caracterizan. La paradoja es que son fibras muy valoradas en el exterior por sus características naturales.
¿Qué tipo de fibras naturales trabajan y qué las diferencia en términos de calidad y valor agregado?
Trabajamos principalmente con fibras de llama, vicuña, guanaco, lana de cabra, lana de oveja y algodón. Las fibras animales camélidas (llama, vicuña, guanaco) especialmente tienen particularidades técnicas que las hacen únicas: respiran naturalmente, funcionan como aislantes térmicos -frescas en verano y cálidas en invierno-, son livianas, elásticas, resistentes a las arrugas, duraderas y además ignífugas.
Ser la primera Empresa B de Catamarca es un logro importante: ¿qué implica ese compromiso en el día a día?
Nuestro compromiso es principalmente con todo el entorno que hace a nuestro proyecto: las comunidades, el medio ambiente y la difusión de este tesoro natural que tenemos. Buscamos que nuestras raíces se plasmen en un producto de moda y de lujo, y que quien lo adquiera sienta que se lleva un pedacito de Catamarca y de Argentina. Eso nos obliga a ser fieles a nuestros principios y a incentivar a que otros se sumen.
¿Cómo articulan su producción con las comunidades locales y los productores de la región?
Es un trabajo continuo y cotidiano, difícil pero posible. Queremos que esto sea un medio de vida y de progreso para las comunidades, que puedan transmitir sus saberes de generación en generación y desarrollarse en su lugar de origen. No los vemos solo como proveedores: buscamos asistirlos, darles previsibilidad y fomentar un trabajo ordenado e integrado.
¿Cómo ven la demanda global de fibras naturales frente a la creciente preocupación por la sustentabilidad en la industria textil?

La demanda es creciente, pero todavía predomina el precio por sobre lo sustentable. Es un mercado al que acceden quienes pueden elegir estos valores. Hay mucho trabajo por hacer: estas fibras son costosas por naturaleza debido a su proceso productivo. A medida que el impacto social y ambiental tenga mayor peso -también a nivel regulatorio-, el crecimiento del sector puede ser enorme.
¿Qué desafíos enfrentan al competir con materiales sintéticos o con grandes productores internacionales?
No competimos directamente con ese sector, porque la masividad está asociada al precio. Nuestro principal desafío es la confusión que generan algunos sellos de sustentabilidad utilizados por grandes productores. Es clave avanzar en sistemas de trazabilidad demostrable que garanticen procesos realmente sustentables.
¿Qué oportunidades ven para posicionar a Argentina como un referente en fibras naturales de alta calidad?
Hay muchísimas oportunidades, pero es fundamental contar con políticas públicas que impulsen el sector. Se necesita inversión en desarrollo técnico, trazabilidad y mejora de especies. Países como Perú, Nueva Zelanda o Australia lo vienen haciendo hace décadas. Desde el sector privado es muy difícil reemplazar una estrategia integral de ese tipo.
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