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En Chaco

“El monte en pie también produce”: el proyecto sustentable que genera trabajo en comunidades del Impenetrable

Más de 100 familias participaron de la iniciativa que rescata una práctica tradicional que hoy se consolida como una oportunidad de ingresos.

Diciembre en el Impenetrable no da tregua. Bajo el sol intenso del monte chaqueño, las familias se organizan para recolectar las chauchas que caen de los algarrobos. Durante dos semanas, el trabajo se concentra en juntar, limpiar y acopiar un fruto que históricamente formó parte del consumo familiar, pero que hoy empieza a representar algo más: una oportunidad concreta de ingreso en una de las regiones más postergadas del país.

Chauchas de algarrobo recién recolectadas en el área de influencia del Parque Nacional El Impenetrable. Crédito: Agustina Ojeda

Lo que comenzó hace seis años como una iniciativa para recuperar una práctica tradicional y evitar que se pierda en el tiempo, hoy reúne a 113 familias que lograron cosechar 16 toneladas de algarroba. El proyecto, impulsado por Fundación Rewilding Argentina en el área de influencia del Parque Nacional El Impenetrable, busca demostrar que el monte en pie no solo se conserva, sino que también puede producir trabajo, alimento y desarrollo local.

La “changa” que se convierte en sustento familiar

El crecimiento del programa no fue inmediato. Año a año, más familias comenzaron a sumarse a la cosecha al comprobar que podía convertirse en una fuente de ingreso estacional. “Sin romantizarlo, en un contexto de crisis muchas familias acudieron a esta changa”, explicó Lucía Kronhaus, coordinadora Regional de Comunidades de la Fundación Rewilding Argentina, en diálogo con Economía Sustentable.

El programa impulsa un modelo que busca demostrar que conservar el monte en pie también puede generar trabajo, alimento y desarrollo local. Crédito: Agustina Ojeda

La confianza en la iniciativa creció en paralelo a la necesidad económica. La recolección, que se realiza durante diciembre, no constituye un ingreso permanente, pero se consolida como una ayuda concreta en un momento del año donde cada peso cuenta.

“Son dos semanas de trabajo en un momento del año en el que el ingreso siempre se agradece”, señaló Kronhaus. Con seis años de trayectoria en el territorio, el programa logró instalar la algarroba no solo como alimento tradicional, sino también como una alternativa económica que permite permanecer en el monte sin desmontarlo.

Del monte al mercado: cómo se organiza la cosecha en medio del Impenetrable

El programa nació hace seis años como parte de una estrategia para fortalecer iniciativas productivas vinculadas a la conservación. Lo que en las comunidades criollas y originarias era una práctica destinada principalmente al consumo familiar o al ganado, comenzó a pensarse como una actividad productiva capaz de generar ingresos a mayor escala.

“Detectamos que había un potencial en el producto y que la práctica todavía permanecía, aunque empezaba a perderse. La idea fue trabajar sobre esa costumbre para que no desaparezca y, al mismo tiempo, convertirla en una oportunidad económica”, explicó Kronhaus.

En la última cosecha, más de 100 familias reunieron 16 toneladas del fruto nativo. Crédito: Agustina Ojeda

Hoy la dinámica incluye la conformación de cuadrillas recolectoras (una solución clave para familias con pocos integrantes), el acondicionamiento de los sitios de cosecha y la incorporación de herramientas que permiten aumentar el volumen recolectado sin afectar el monte. Según estudios realizados por el equipo técnico, el bosque nativo tiene un potencial productivo mayor al que históricamente se aprovechaba para consumo doméstico.

La cosecha se realiza durante diciembre y se concentra en la recolección de chauchas que luego pueden comercializarse o transformarse en harina. El desafío hacia adelante es avanzar en el agregado de valor en origen: contar con un molino en la provincia, fortalecer la red de recolectores y generar elaboraciones locales que permitan sostener la actividad durante el resto del año.

Conservar también es producir: el valor del árbol en pie

Durante décadas, el monte chaqueño fue asociado casi exclusivamente a actividades extractivas. En una región con pocas alternativas económicas, la venta de madera solía ser la salida inmediata cuando el bolsillo apretaba. El programa de recolección de algarroba busca demostrar que el bosque nativo, en pie, también puede generar ingresos.

“Encontrar modelos de producción sustentables y regenerativos empieza a cambiar el paradigma de que el monte no es productivo. Lo que tenemos es valioso por lo que es, y conservarlo puede significar una oportunidad de ingreso”, sostuvo Kronhaus.

“El algarrobo es el árbol”, agregó. A diferencia de otras especies a las que en las comunidades suelen llamar simplemente “palos”, el algarrobo ocupa un lugar central: “Les da alimento, sombra, leña y mejora la fertilidad del suelo. Donde hay algarrobos, la tierra es más fértil”. La propia comunidad reconoce ese valor, incluso sin necesidad de tecnicismos.

El desafío ahora es escalar el modelo: fortalecer la red de recolectores, avanzar en el agregado de valor y consolidar herramientas de protección del bosque. La meta es que la cosecha deje de ser solo una ayuda estacional y se convierta en una actividad sostenible.

Fecha de publicación: 26/02, 3:17 pm