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Hasta el 2027

Cómo es la nueva “hoja de ruta” del Gobierno para gestionar los parques nacionales

El objetivo de la administración libertaria está orientado a mejorar la gestión y el control de las áreas protegidas. ¿Hay plata?

A partir de la llegada del gobierno libertario se ha fortalecido la idea de que la conservación debe integrarse con el uso público de los Parques Nacionales, promoviendo experiencias que acerquen a la ciudadanía a la naturaleza de manera responsable.

Según las autoridades nacionales, este enfoque abre la oportunidad de mejorar la gestión y el control de las áreas protegidas, destinando más recursos a su cuidado, fortaleciendo la infraestructura de uso público y asegurando que el turismo se desarrolle de manera sostenible y en armonía con el ambiente.

Cómo es la nueva “hoja de ruta” del Gobierno para gestionar los parques nacionales

Teniendo en cuenta este nuevo enfoque, el directorio de la Administración de Parques Nacionales (APN) acaba de formalizar su hoja de ruta para los próximos años mediante la aprobación de las «Políticas y Lineamientos Estratégicos del Directorio para el período 2024-2027» (Resolución 25/2026).

Se trata de un documento que no solo actualiza los marcos operativos anteriores, sino que introduce un cambio de paradigma hacia una gestión por resultados con un fuerte énfasis en la sostenibilidad económica y la apertura al sector privado.

La estrategia 2024-2027 marca una clara tendencia hacia la autosustentabilidad, promoviendo que la conservación de la naturaleza se convierta también en un motor de desarrollo económico sostenible para las comunidades locales.

En su prólogo, el documento define objetivos estratégicos claros, orientados a optimizar la gestión institucional, fortalecer la conservación, mejorar la experiencia de los visitantes y avanzar hacia un esquema de sostenibilidad financiera.

También destaca que, en la actualidad, se reconoce la importancia de avanzar hacia esquemas de articulación público-privada, que contribuyan al financiamiento de la conservación y a la promoción de actividades económicas compatibles con la protección del patrimonio natural y cultural, como el turismo de naturaleza.

Pilares estratégicos

El enfoque del actual directorio del organismo se asienta sobre cinco columnas que buscan equilibrar la conservación ambiental con la eficiencia administrativa:

  • Expansión de la oferta turística: Se busca diversificar las experiencias y destinos dentro de las áreas protegidas para reducir la saturación de los «puntos calientes» (como Iguazú o Glaciares) y potenciar economías regionales.
  • Innovación en la gestión: Implementación de nuevas tecnologías para el monitoreo de fauna, control de incendios y simplificación de trámites administrativos.
  • Alianzas estratégicas: Fomento de la colaboración público-privada y con organizaciones de la sociedad civil para el desarrollo de infraestructura y servicios.
  • Autonomía financiera: Uno de los puntos más disruptivos, enfocado en que el organismo genere recursos propios genuinos que reduzcan la dependencia exclusiva del presupuesto nacional.
  • Protección activa del patrimonio: Refuerzo de la vigilancia y el control territorial, con especial foco en el combate de especies exóticas invasoras e incendios forestales.

Lineamientos operativos

Para alcanzar estos objetivos, la APN ha definido criterios específicos de acción como el de llevar adelante una gestión de conservación y patrimonio o de restauración de ecosistemas.

También pone el foco en la recuperación de ambientes degradados y el monitoreo científico mediante el Sistema de Información de Biodiversidad (SIB).

Otro aspecto fundamental de esta nueva política es el control de amenazas mediante el fortalecimiento del rol de los guardaparques como agentes de control y respuesta ante ilícitos ambientales y emergencias.

Los guardaparques de Misiones fueron reconocido entre los mejores de América Latina y el Caribe
Otro aspecto fundamental de esta nueva política es el control de amenazas mediante el fortalecimiento del rol de los guardaparques como agentes de control y respuesta ante ilícitos ambientales y emergencias.

En cuanto al desarrollo y sostenibilidad económica, el objetivo es poner en marcha un proceso de revisión de los contratos de servicios turísticos para atraer inversiones que mejoren la calidad de la atención al visitante bajo normas de bajo impacto ambiental.

Este objetivo va de la mano de la necesidad de eficientizar el gasto por medio de la aplicación de una metodología de seguimiento de metas que permita evaluar el impacto real de cada peso invertido en las áreas protegidas.

El documento funciona como un instrumento técnico indispensable para dar previsibilidad a las direcciones operativas.

Según los considerandos de la resolución, esta planificación es «complementaria» a los planes de gestión individuales de cada parque, pero funciona como el marco macro que alinea todas las decisiones del Directorio.

Ejemplos internacionales

Para fortalecer los nuevos lineamientos, las autoridades de APN tomaron ejemplos de otros países y, en especial, de la experiencia de los parques nacionales de Estados Unidos.

Según el informe, “ese caso muestra cómo una inversión sostenida en infraestructura adecuada -senderos, centros de visitantes, servicios y sistemas de control permite ordenar la visitación, reducir impactos ambientales y mejorar la experiencia del visitante, sin perder de vista el objetivo central de conservación”.

La nueva planificación es «complementaria» a los planes de gestión individuales de cada parque.

De manera complementaria, se asegura que algunos de los países que mejor conservan sus áreas protegidas han logrado superar la dicotomía histórica entre conservación y turismo, integrando ambos enfoques dentro de modelos de gestión consolidados.

Entre estos sistemas pueden citarse, a modo de ejemplo, el National Park Service (NPS, Estados Unidos); el African Parks Model (APМ, 4 Escaneado con CamScanner presente en 13 países de África); la Fédération des Parcs Naturels (FPN, Francia) y Parks Australia (PA, Sistema Federal de Parques de Australia).

Según el directorio de APN, “el análisis de estos cuatro sistemas de administración de áreas protegidas permite identificar parámetros comunes que resultan de utilidad para la definición de las directrices de nuestras Políticas y Lineamientos Estratégicos”.

A los efectos comparativos, se utilizan las siglas que identifican a cada organismo y se evidencia que, en términos de superficie administrada, el NPS gestiona aproximadamente 19,3 millones de hectáreas; el APM 20 millones de hectáreas; la FPN 7,8 millones de hectáreas (incluyendo parques nacionales y regionales) y PA 173,5 millones de hectáreas.

En cuanto a los recursos humanos, el NPS cuenta con alrededor de 20.000 empleados, de los cuales el 27% corresponde a guardaparques; el APM emplea 5.900 personas, con un 36% de guardaparques.

En los casos de la FPN y de PA, la gestión se realiza de manera descentralizada, a través de gobiernos subnacionales.

Respecto al turismo, el NPS recibe anualmente 312 millones de visitantes, mientras que el APM registró 230.000 visitantes en 2024, en tanto que para la FPN y PA no se cuenta con datos consolidados.

Financiamiento y recursos

Además, el documento detalla que los cuatro sistemas analizados cuentan con recursos propios provenientes de tarifas de ingreso, concesiones, permisos y otros ingresos asociados a los servicios turísticos.

En el caso del NPS, el financiamiento se compone principalmente de fondos asignados por el Congreso de los Estados Unidos, tanto a través del ciclo anual de asignaciones presupuestarias como de fondos obligatorios.

E documento detalla que los cuatro sistemas analizados cuentan con recursos propios provenientes de tarifas de ingreso, concesiones, permisos y otros ingresos asociados a los servicios turísticos.

Los fondos se complementan con ingresos generados por tarifas de entrada, derechos de explotación comercial y aportes de la filantropía privada o donaciones que representan aproximadamente el 8% de sus ingresos totales.

El NPS administra un presupuesto anual del orden de u$s2.300 millones, lo que equivale a un ratio aproximada de u$s103 por hectárea administrada.

El APM, por su parte, se financia a través de aportes y donaciones provenientes de 33 alianzas estratégicas vigentes con ONGs, organismos internacionales y subvenciones de los 13 gobiernos que integran la alianza.

La FPN se financia mediante las contribuciones de los miembros del sindicato mixto -que agrupa a regiones, departamentos y municipios adheridos a la Carta—, complementadas con aportes del Ministerio de Medio Ambiente y subvenciones por operaciones de diverso origen.

Asimismo, tanto empresas privadas como particulares pueden colaborar económicamente con acciones específicas en parques nacionales y regionales.

En el caso del PA se financia principalmente mediante una combinación de fondos gubernamentales federales y estatales, ingresos generados por los propios parques (tasas de entrada y actividades turísticas) e iniciativas de conservación que atraen inversión privada y alianzas estratégicas para proyectos específicos, como la restauración de ecosistemas de carbono azul, diversificando así sus fuentes de financiamiento.

En materia de conservación, protección y restauración de especies, ambientes y activos culturales, todos los sistemas analizados cuentan con planes específicos.

En este marco, el APM destaca por su programa de reintroducción de rinocerontes, que alcanzó en 2024 un crecimiento anual del 7,8% de la población, así como por el control del 90% de la caza furtiva de elefantes, registrando que el 83% de las especies protegidas se encuentran estables o en crecimiento.

Problemática de los incendios

Otro parámetro relevante es el grado de satisfacción de los visitantes y de los grupos de interés. En el caso del APM, se realizaron encuestas de satisfacción que arrojaron en 2024 un 75 % de impacto positivo, sobre una muestra de 11.700 personas pertenecientes a comunidades locales.

En este marco, el documento oficial que lleva la firma de Sergio Álvarez, presidente Administración de Parques Nacionales, pide “no perder de vista la problemática de los incendios forestales, que se presentan de manera recurrente y constituyen una de las principales amenazas para la conservación de los ecosistemas, la infraestructura, los bienes de terceros y la seguridad de las personas, lo que exige una Administración enfocada y capacidades modernas para su prevención, detección temprana y combate”.

Sergio Álvarez, presidente Administración de Parques Nacionales.

En este contexto, para las autoridades nacionales los incendios forestales constituyen una problemática estructural que se repite año a año y representa uno de los principales desafíos para la gestión de las áreas protegidas.

“Estos eventos ponen en riesgo la vida de las personas -personal de la APN, visitantes, pobladores y concesionarios-, afectan de manera directa la infraestructura crítica del Parque y de terceros, y generan impactos severos y, en muchos casos, irreversibles sobre los ecosistemas protegidos”, se advierte en el informe.

También se asegura que la recurrencia y magnitud creciente de los incendios, asociadas a factores climáticos, antrópicos y a limitaciones operativas, exigen un abordaje integral que fortalezca las capacidades de prevención, detección temprana, respuesta y restauración ambiental.

Para atacar este problema, en el documento se propone fortalecer la prevención, detección temprana, combate y recuperación post incendio.

El plan implica el desarrollo de capacidades técnicas y operativas, la incorporación de tecnologías, la mejora de la infraestructura estratégica y la articulación con los organismos competentes del país y del exterior, los diferentes estamentos gubernamentales nacionales, provinciales y locales, así como con concesionarios, actores estratégicos y las comunidades involucradas, con el objetivo de proteger la vida humana, la infraestructura y la integridad de los ecosistemas en las áreas protegidas.

Compromiso histórico

Por ese motivo, se explica que la gestión de la APN “se concentrará en el cumplimiento de los objetivos señalados por el perito Francisco Moreno cuando donó tierras al Estado Argentino para destinarlas a la conservación de áreas naturales protegidas y que puedan ser disfrutadas por las actuales y futuras generaciones”.

Se trata, según los autores de este informe, de una perspectiva innovadora, pero a la vez fiel a los objetivos originales “que fundaron la creación de nuestros Parques Nacionales, integra la conservación del entorno con la promoción de actividades turísticas sostenibles, buscando potenciar la calidad y el atractivo de estos espacios naturales, garantizando el goce, la contemplación y la concientización sobre el cuidado de estos”.

En este contexto, se asegura que el turismo de naturaleza se presenta como una herramienta estratégica, capaz de generar ingresos que pueden ser reinvertidos en la puesta en valor del territorio, así como en programas de protección, restauración y educación ambiental.

Se asegura que el turismo de naturaleza se presenta como una herramienta estratégica

Por eso se buscará orientar las políticas a largo plazo hacia la expansión de la oferta turística, ampliando la oferta de destinos y experiencias para descentralizar el turismo y generar beneficios en distintas regiones del país.

También se pondrá en marcha un plan de gestión de visitantes (enfoque cualitativo y cuantitativo) en armonía con los objetivos de conservación del área protegida.

A la vez, se simplificarán trámites, se eliminarán reglamentaciones innecesarias, se mejorarán y estandarizarán procesos y se aprovechará la tecnología representan grandes oportunidades de modernización institucional.

Mirada estratégica

En el caso de la articulación con organismos internacionales y el sector privado, el directorio de la ANP considera que se trata de mecanismo que “abren el camino para proyectos conjuntos que potencien la conservación y el turismo de naturaleza”.

Lo mismo ocurre con la necesidad de potenciar la inversión privada en los parques para lograr la autonomía financiera, por medio de la consolidación de un modelo económico basado en concesiones, permisos y apadrinamiento.

El Gobierno tiene la necesidad de potenciar la inversión privada en los parques para lograr la autonomía financiera.

“Esto permitirá a la APN incrementar su autonomía y capacidad de inversión en conservación e infraestructura y tender hacia el equilibrio presupuestario buscando la eficiencia entre los ingresos corrientes y la reducción de gastos corrientes”, se agrega.

De todos modos, se aclara que este proceso va de la mano con la protección activa del patrimonio natural y cultural.

Es decir, de la preservación de ambientes naturales, incluyendo la prevención y restauración de los recursos ante daños causados por la naturaleza o el hombre.

Objetivos estratégicos

Los lineamientos estratégicos del organismo dan cuenta de los resultados que su directorio se propone alcanzar y que se vinculan a la necesidad de incrementar la visibilidad y el acceso a los Parques Nacionales.

En el documento se asegura que este objetivo se alcanzará “mediante una estrategia integral de comunicación y promoción nacional e internacional, priorizando los parques menos conocidos e instalando la marca Parques Nacionales como una garantía de excelencia internacional”.

Los lineamientos estratégicos del organismo dan cuenta de los resultados que su directorio se propone alcanzar y que se vinculan a la necesidad de incrementar la visibilidad y el acceso a los Parques Nacionales.

En este sentido, se buscará mejorar la experiencia del visitante a través de infraestructura moderna, servicios básicos de calidad y mayor conectividad.

Otro de los objetivos es el de alcanzar la autosuficiencia económica de la APN, mediante un esquema diversificado de ingresos, concesiones, permisos y mecanismos de apadrinamiento, alineado con políticas de incentivo a la inversión privada y reducción de costos, y promoviendo un aumento de la visitación en equilibrio con los objetivos estratégicos de las áreas protegidas.

En el plano institucional, se pondrá en marcha una estrategia para optimizar la gestión y capacitar a la totalidad del personal, unificando criterios y procesos en línea con los objetivos estratégicos.

“Estos lineamientos estratégicos para el período 2024–2027 constituyen una herramienta de conducción y gestión orientada a ordenar prioridades, guiar la toma de decisiones y alinear los esfuerzos institucionales en torno a objetivos comunes”, detalla el informe a modo de conclusión.

Asimismo, asegura que ofrecen un marco concreto para fortalecer la planificación, mejorar la asignación de recursos y consolidar un modelo de gestión más eficiente, integrado y orientado a resultados en todo el Sistema Nacional de Áreas Protegidas.

“La implementación de estos lineamientos requerirá compromiso, coordinación y seguimiento permanente, así como la capacidad de adaptar las acciones a las particularidades territoriales y a un contexto dinámico”, agrega.

En ese sentido y según sus autores, el documento sienta las bases para una gestión previsible y sostenible, que permita enfrentar desafíos críticos -tales como la conservación de los ecosistemas, la seguridad de las personas y la gestión del riesgo- y avanzar de manera consistente hacia el cumplimiento de los objetivos institucionales definidos para el período.

Fecha de publicación: 10/02, 2:40 pm