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Vehículos autónomos, 5G y tráfico más fluido: expertos revelan cómo serán las rutas del futuro

En los últimos años, la disrupción ha sido clave en el ámbito del transporte. Junto con las nuevas alternativas de movilidad, la futura perspectiva del coche conectado y autónomo aparece como una revolución definitiva. Así, las tradicionales señales de tráfico abren paso a nuevos elementos que incorporan componentes tecnológicos, como las redes inalámbricas y la inteligencia artificial, aspectos que perfilan las carreteras del futuro

Estas vías inteligentes permitirán reducir los accidentes de tráfico de manera drástica: según la Dirección General de Tránsito (DGT), el 90% son causados por el factor humano. Estas fueron las conclusiones más destacadas de la mesa redonda «Innovación en las carreteras», donde se subrayó el papel fundamental que juegan estas vías en el marco de la seguridad vial. 

El encuentro contó con la participación de Marta Martínez Cámara, ingeniera especialista de la Subdirección General de Gestión de la Movilidad y Tecnología de la DGT; Juan José Potti Cuervo, presidente de la Plataforma Tecnológica Española de la Carretera y vicepresidente europeo de EAPA (Asociación Europea de Fabricantes de Mezclas Asfálticas); Leticia López Domingo, experta en comunicaciones vehiculares de Telefónica España; Félix Herrera, coordinador del grupo de trabajo ‘smart cities/smart regions’ del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación y responsable del área de Ingeniería Telemática de la Universidad de La Laguna, y Mario Lombán, director de Relaciones Institucionales y de la División de Seguridad Vial de 3M Iberia.

«La DGT siempre ha apostado por la tecnología, tanto para mejorar la seguridad vial como para la propia gestión del tráfico», explicó Marta Martínez Cámara. Aunque su despliegue de sistemas inteligentes de transporte se concentra hoy en una red de alrededor de 12.000 kilómetros, añadió que «la apuesta de futuro es cubrir todo el territorio nacional» con el apoyo de tecnologías como el 5G. En paralelo, aseveró que el organismo potenciará el desarrollo de su plataforma de movilidad conectada, DGT 3.0, para «generar un mayor valor de la información en la carretera y que todos los conductores accedan a ella».

A partir de 2022, la normativa de la UE establece que todos los coches deberán incorporar el sistema que limita la velocidad (asistente de velocidad inteligente) y el asistente de cambio involuntario de carril. Sin embargo, el elevado nivel de autonomía de estos vehículos requiere una adaptación de las carreteras. Aunque resaltó que la innovación dará una contribución clave a la seguridad vial y la sostenibilidad.  

En la misma línea, la experta en comunicaciones vehiculares de Telefónica España, Leticia López Domingo, afirmó que «la movilidad conectada no solo requiere que los usuarios conecten sus vehículos, sino que la propia infraestructura esté también conectada». López Domingo apuntó que la compañía ya realiza pilotos en algunos tramos viarios, con la instalación de sensores y cámaras que captan información y la transmiten a los coches conectados para alertarles de aspectos como las condiciones meteorológicas. 

«El despliegue de esta tecnología estará en marcha de aquí a una década», planteó López Domingo. «2030 puede ser un escenario realista para que el coche conectado circule por carreteras inteligentes, pero será en carreteras con un carril reservado», indicó Félix Herrera, desde el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones. La convivencia entre los vehículos modernos y otros que no disponen de la tecnología necesaria obligará a que el sistema sea híbrido al principio.

Si las nuevas formas de movilidad contribuirán a una movilidad más eficiente y sostenible, el estado de las infraestructuras también es un factor clave. «La incidencia que presenta un pavimento mal conservado en el consumo de combustible supone entre el 5% y el 6% más respecto a un pavimento que pueda estar en un estado adecuado», aseguró Juan José Potti, presidente de la Plataforma Tecnológica Española de la Carretera. De este modo, las emisiones asociadas se suman a las tradicionales exigencias de seguridad y confort de las carreteras: «Cada usuario podría ahorrarse entre 20 y 30 euros de su gasto mensual en combustible si se hiciese un mantenimiento adecuado».

Además de contribuir a la reducción de los accidentes, el vehículo autónomo está llamado a minimizar la congestión y la contaminación, dos graves problemáticas alimentadas por los más de 600 millones de coches que poblarán el mundo en 2020, según el Foro Económico Mundial. Frente a esto, las carreteras integrarán elementos para prevenir, informar y dar respuesta a ciertas condiciones, desde cambios meteorológicos hasta el volumen de tráfico e incidencias en las vías.

Por su parte, Félix Herrera incidió en la concienciación y la educación en materia vial para evitar el abuso de los desplazamientos unipersonales, entre otras cuestiones. Por lo tanto, argumentó que «hace falta un plan estratégico que ponga el foco en cargar los coches con más personas, segmentar los carriles y mejorar las infraestructuras». 

De igual modo, la renovación de las señales y marcas viales resulta esencial para la transformación hacia la movilidad del futuro. «Hay tres fases a corto plazo para que el vehículo autónomo pueda leer bien la señalización vial: las marcas viales en el asfalto tienen que perdurar más en el tiempo, deben verse bien bajo la lluvia y, si esto no funcionase, las señales deberían incluir algún tipo de chip, sensor o elemento detectable que garantice que el coche lo recibe», comentó Mario Lombán.

Las necesidades de conectividad dilatan la llegada de esta nueva movilidad. Acerca de estos requisitos, Leticia López Domingo concluyó que «el coche autónomo no será viable hasta que el 5G no esté desplegado de forma masiva».

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Fecha de publicación: 17/12, 11:39 am