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Innovación

Una científica del CONICET desarrolló un sistema de bajo costo para reciclar plásticos contaminante

La investigadora Elangeni Gilbert diseñó un sistema de reciclado químico que transforma plásticos contaminantes en moléculas y ganó un premio internacional.

Como ingeniera química, Elangeni Gilbert estudió la polimerización de moléculas para convertir el petróleo en plástico. Pero en un momento de su carrera, consciente de los problemas ambientales y de salud que los residuos plásticos están generando en el mundo, decidió recorrer el camino inverso.

Elangeni Gilbert junto al equipo de de investigadores del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC, UNL-CONICET) en la Universidad Nacional del Litoral.

Así, junto a un equipo de investigadores del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (INTEC, UNL-CONICET) en la Universidad Nacional del Litoral, diseñó un sistema de reciclaje químico para transformar residuos plásticos en compuestos que pueden reutilizarse en la generación de nuevos materiales degradables que no contaminan.

Cómo funciona el método para convertir plásticos en nuevos materiales degradables

Se trata de un método de depolimerización química del policarbonato de bisfenol A (PC-BPA), un material muy utilizado en bidones de agua y como reemplazo del vidrio en ventanas y techos, que al degradarse en condiciones naturales libera microplásticos y bisfenol A (BPA), un disruptor endócrino asociado a daños en la salud humana y ambiental.

Lo que logró el equipo de investigadores de la UNL liderados por Gilbert, fue romper los polímeros mediante una reacción química, para obtener nuevamente macromoléculas que pueden usarse como materia prima para fabricar nuevos plásticos, solventes o aditivos para baterías de litio, sin liberar microplásticos ni sustancias tóxicas.

1. Trozos de policarbonato de un bidón de agua; 2. Inicio del proceso de reciclado químico. 3. Fin del reciclado químico: se obtienen moléculas pequeñas, para fabricar nuevos plásticos y solventes. (Crédito: gentileza Elangeni Gilbert)

Y lo hicieron mediante un catalizador, a una temperatura de 80°C, sin requerir condiciones de mayor temperatura, alta presión ni atmósfera inerte.
“En el mundo hay otros grupos que trabajan con reciclado químico. Pero sus métodos son mucho más costosos, ya que requieren altas temperaturas y presiones, largos tiempos de reacción, el uso de atmósferas inertes, microondas y equipamiento complejo”, explicó la investigadora a Economía Sustentable.

“Nosotros utilizamos agentes depolimerizantes derivados de la biomasa (residuos vegetales), y desarrollamos un método que, a baja temperatura y presión y en tiempos cortos, logra depolimerizar completamente los residuos de policarbonato. Este proceso permite recuperar el BPA evitando su liberación al ambiente, y obtener moléculas de alto valor para la industria”, destacó.

Super-reciclaje, ¿cuál es la ventaja?

Para transformar hidrocarburos derivados del petróleo (nafta) en plásticos hay que unir pequeñas moléculas llamadas monómeros (etileno, propileno) en largas cadenas (polímeros) mediante reacciones químicas con calor, presión y catalizadores.

El proceso diseñado por Gilbert y su equipo trabaja exactamente a la inversa, al romper químicamente los polímeros y obtener nuevamente moléculas, bajo un concepto de “upcycling” o súper-reciclado. “Esto implica la revalorización de residuos plásticos al transformarlos en moléculas de mayor valor que el material original”, apuntó Gilbert. “En lugar de reconvertir el plástico en materiales de características similares o inferiores, se recuperan sus constituyentes químicos y se obtienen materias primas de alta demanda”, describió.

El proceso trabaja exactamente a la inversa, al romper químicamente los polímeros y obtener nuevamente moléculas, bajo un concepto de “upcycling” o súper-reciclado

Una de las ventajas de este método -además del menor costo- es que permite hacer un “reciclado secuencial selectivo”, solucionando uno de los principales problemas del reciclado actual: el hecho de que los plásticos suelen estar compuestos por distintos materiales con diferentes propiedades, tiempos y condiciones de degradación.

“El reciclado secuencial selectivo aprovecha las diferencias estructurales de los distintos plásticos. Así, ajustando determinados parámetros como la temperatura, el agente depolimerizante o el tipo de catalizador, es posible reciclar una mezcla de a un componente por vez”, explicó Gilbert y enfatizó que para que este proceso se pueda llevar a cabo, es crucial la separación de residuos en origen, para que los plásticos lleguen limpios y secos y se puedan reciclar”.

Del problema a la solución

Los orígenes de esta línea de investigación, por la cual Gilbert recibió el premio a la Innovación Franco Argentina a fines de 2025, se remontan a 2020, en plena pandemia.

Por entonces, la investigadora, oriunda de Santa Fe, junto a sus colegas de la Universidad Nacional del Litoral, estudiaban las propiedades del amonio cuaternario, un desinfectante eficaz contra virus, bacterias y hongos, en busca de combatir al Coronavirus.

Gilbert recibió el premio a la Innovación Franco Argentina a fines de 2025.

“En aquel momento había fondos y apoyo para la Ciencia a nivel nacional”, recuerda la investigadora. Así, el equipo sintetizó una molécula de carbonato, que al romperse en ciertas condiciones de presión y temperatura, no liberaba sustancias tóxicas.

A partir de allí, decidió abrir una nueva línea de investigación sobre la despolimerización del poli-carbonato. “La idea es avanzar luego hacia otros tipos de plástico como el PET, que es de uso muy frecuente en envases descartables, y luego hacia otros tipos de plástico”, comentó. Para esto necesitan fondos ya que desde hace 2 años el gobierno nacional no ejecuta las partidas correspondientes, y actualmente sólo cuentan con el apoyo de la Agencia Santafesina de Ciencia, Tecnología e Innovación”.

. “La idea es avanzar luego hacia otros tipos de plástico como el PET, que es de uso muy frecuente en envases descartables, y luego hacia otros tipos de plástico”, comentó.

“Queremos hacer una transferencia tecnológica del método a empresas y cooperativas para que puedan implementarla en contextos reales y sumar a su línea de reciclado mecánico, la posibilidad de hacer reciclado químico”, sostuvo la investigadora santafesina.

“Nuestro método no complejiza los procesos de reciclado actuales, ni exige grandes inversiones en equipamiento; promueve la creación de empleo local y de nuevas oportunidades productivas y, en última instancia, permite que los residuos dejen de acumularse como un problema ambiental y pasen a convertirse en insumos reduciendo la cantidad de plástico que llega a basurales o rellenos sanitarios”, apuntó.

Y concluyó: «Al obtener el premio, nos llegaron consultas de empresas de varios países; entre otros, de España y Arabia Saudita. Pero también nos gustaría que se implemente en Argentina”.

Fecha de publicación: 12/02, 3:58 pm