Un informe de la OMS lanzó seis medidas climáticas y sanitarias que podrían salvar 1,6 millones de personas

Seis medidas comprobadas para enfrentar el cambio climático y proteger la salud podrían evitar 1,6 millones de muertes al año y generar billones de dólares en beneficios económicos y fiscales, según un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las propuestas cobran relevancia en un contexto en el que el mundo se encamina a superar el límite de calentamiento global de 1,5 °C, aunque todavía existen alternativas para reducir sus impactos.

El informe, titulado Beneficios y costos globales de las acciones prioritarias sobre cambio climático y salud, es el primer análisis integral de los retornos económicos y fiscales que podrían generar seis medidas recomendadas por la OMS si se aplicaran a gran escala.

La OMS identificó seis medidas climáticas y sanitarias que podrían evitar 1,6 millones de muertes al año

En conjunto, sus resultados identifican un triple beneficio de estas políticas climáticas: mejorar la salud de la población, reducir las emisiones contaminantes y fortalecer las economías.

“La crisis climática es una crisis sanitaria, pero gran parte del daño que causa puede prevenirse con herramientas que ya tenemos”, afirmó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

“Este informe muestra que ampliar las medidas probadas y asequibles podría salvar millones de vidas, con los mayores beneficios en los países que más las necesitan. Mientras los gobiernos se preparan para la próxima ronda de negociaciones climáticas, la protección de la salud debe estar en el centro de la acción climática”, agregó.

Cambio climático y salud, las seis medidas que podrían salvar 1,6 millones de vidas

Publicado antes de la COP31, donde se espera que los gobiernos presenten sus compromisos climáticos, el documento advierte que muchos de los impactos del cambio climático sobre la salud pueden prevenirse mediante soluciones que ya están disponibles.

Sin embargo, la OMS señala que estas medidas deben aplicarse tanto en los sistemas sanitarios como en otros sectores que determinan las condiciones de salud de la población. El objetivo es anticipar, prevenir y reducir los riesgos sanitarios asociados con el calentamiento global.

Según las estimaciones del organismo, la implementación de las seis medidas a escala mundial podría evitar 1,6 millones de muertes por año. La cifra equivale a una de cada 40 muertes, de acuerdo con las proyecciones de los modelos utilizados.

Las acciones identificadas son:

  • Sistemas de alerta sanitaria ante olas de calor: permiten anticipar episodios de temperaturas extremas y reducir los riesgos para la población.
  • Servicios de agua potable resistentes al cambio climático: buscan garantizar el acceso al agua segura incluso frente a eventos climáticos extremos.
  • Servicios básicos de saneamiento: permiten mejorar la gestión de los residuos y las aguas residuales para prevenir enfermedades.
  • Instalaciones de higiene y lavado de manos: contribuyen a reducir la propagación de enfermedades.
  • Combustibles y tecnologías más limpias para los hogares: promueven alternativas menos contaminantes para cocinar y calefaccionar.
  • Políticas eficientes de precios para los combustibles fósiles: incluyen la eliminación de subsidios ineficientes y la aplicación de impuestos adecuados a estos combustibles.

Además de los beneficios sanitarios, la aplicación de estas medidas podría evitar la emisión de 16.700 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂). Ese volumen representa el 31% de las emisiones mundiales anuales de gases de efecto invernadero, sin contar las provenientes del uso del suelo, los cambios en su utilización y la silvicultura.

Cuál es el retorno económico de las medidas climáticas, según la OMS

Su implementación global podría generar US$ 3,9 billones anuales en beneficios económicos

El informe también analiza el impacto económico de estas intervenciones. Según las estimaciones de la OMS, por cada dólar invertido en cinco de las seis medidas se podrían obtener 24 dólares en beneficios.

Los retornos serían incluso mayores en los países de ingresos bajos y medios, donde estas políticas podrían contribuir a reducir las desigualdades sanitarias y económicas.

Entre las acciones evaluadas, los sistemas de alerta sanitaria ante olas de calor aparecen como una de las alternativas con mayor retorno económico. Por cada dólar invertido, podrían generar beneficios estimados en US$ 835, debido a que aprovechan estructuras de alerta existentes y permiten prevenir enfermedades relacionadas con las altas temperaturas a un costo relativamente bajo.

Sin embargo, las mayores ganancias económicas y fiscales estarían asociadas con las políticas de precios para los combustibles fósiles. La eliminación de subsidios ineficientes y la aplicación de impuestos adecuados podrían evitar 1,2 millones de muertes y generar US$ 3 billones anuales en beneficios económicos, además de US$ 5,4 billones en ingresos fiscales.

La OMS advierte que, durante 2026, distintos países enfrentan fenómenos climáticos extremos y temperaturas récord. Frente a este escenario, el organismo convocó a los gobiernos, socios para el desarrollo e instituciones financieras a utilizar esta evidencia económica para impulsar inversiones en medidas que protejan la salud, reduzcan las emisiones y fortalezcan las economías.

Las seis medidas que pregona la OMS, ¿se pueden aplicar en Argentina?

En Argentina, las seis recomendaciones de la OMS podrían encontrar distintas posibilidades de aplicación, aunque su implementación depende de las capacidades de infraestructura, financiamiento y coordinación entre los distintos niveles del Estado. Algunas de estas medidas ya cuentan con herramientas en funcionamiento, como el Sistema de Alerta Temprana por Temperaturas Extremas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que permite advertir sobre los riesgos sanitarios asociados a las olas de calor y orientar acciones preventivas.

Sin embargo, otras propuestas evidencian desafíos estructurales que todavía persisten en el país. El acceso al agua potable y a los servicios de saneamiento, por ejemplo, continúa siendo desigual. Según datos del INDEC correspondientes al primer semestre de 2024, el 10,3% de las personas que viven en los 31 principales aglomerados urbanos no tenía acceso a la red pública de agua corriente, mientras que el 28,5% no contaba con conexión a la red pública de cloacas. Estas brechas muestran que ampliar la infraestructura sanitaria también es una condición necesaria para reducir los riesgos asociados al cambio climático.

La transición hacia tecnologías y combustibles más limpios para cocinar y calefaccionar también representa un desafío. Las diferencias en el acceso a la red de gas y a otras fuentes de energía pueden limitar la posibilidad de reemplazar tecnologías contaminantes, especialmente en los hogares de menores ingresos. A esto se suma la recomendación de revisar los incentivos fiscales a los combustibles fósiles, una medida que involucra decisiones de política energética y tributaria y que requiere contemplar tanto los objetivos ambientales como el impacto económico sobre la población.

En este contexto, las propuestas de la OMS no parten de cero en Argentina, pero su aplicación requiere profundizar políticas públicas que integren la agenda climática con la sanitaria. Fortalecer los sistemas de prevención ante eventos extremos, ampliar el acceso a servicios básicos y avanzar hacia una matriz energética más limpia son algunos de los desafíos para trasladar estas recomendaciones a la realidad local. La posibilidad de alcanzar beneficios sanitarios dependerá, en última instancia, de la escala y continuidad de las medidas que se implementen.

Iván Mónaco: Periodista