Un proyecto busca prohibir en Argentina los testeos en animales para cosméticos y perfumes

: Un conejo blanco de ojos rojos se encuentra sujeto dentro de un dispositivo de contención transparente en un laboratorio, mientras una persona le sostiene una oreja. Crédito: iStock

Argentina podría prohibir las pruebas en animales para evaluar cosméticos, productos de higiene personal y perfumes. Un proyecto presentado en el Congreso propone impedir estos ensayos y establecer restricciones para la fabricación, importación y comercialización de los productos alcanzados por la medida. El cambio podría modificar las reglas para las empresas que participan del mercado local y abrir un nuevo capítulo en la regulación de la industria cosmética.

La iniciativa, identificada con el expediente 4511-D-2026, a la que accedió Economía Sustentable, fue presentada con el patrocinio de la diputada Gabriela Estévez (PJ). También contempla un plazo de 36 meses desde la promulgación para entrar en vigencia. Ese período permitiría que los actores alcanzados se adapten a las nuevas disposiciones si el Congreso finalmente aprueba la propuesta.

El proyecto cuenta con el respaldo de la campaña También Sienten Argentina y de las organizaciones Animal Interseccional, DifusiónV, PM Fauna Urbana y Te Protejo. Además, la petición impulsada para promover la iniciativa reúne más de 7.000 adhesiones. Detrás de ese acompañamiento hay un reclamo concreto: evitar que animales como conejos, cobayos, ratas y ratones sean utilizados en ensayos para evaluar ingredientes o formulaciones cosméticas.

Si el Congreso aprueba la propuesta, el país se incorporaría al grupo de naciones que cuentan con legislación específica para prohibir las pruebas cosméticas en animales. Según las estimaciones difundidas por la campaña, la Argentina podría convertirse en el país número 46 del mundo y el octavo de América Latina en adoptar una medida de este tipo.

La propuesta toma como referencia las regulaciones aprobadas en países como Chile, Brasil y México, y busca establecer reglas para las distintas etapas de producción y comercialización de los productos cosméticos. La discusión también alcanza a los artículos importados, un punto que amplía el alcance de la iniciativa más allá de los fabricantes locales.

Actualmente, Argentina no cuenta con una ley nacional que prohíba de manera general las pruebas en animales con fines cosméticos ni la importación de todos los productos vinculados con estas prácticas. La verdad es que esa diferencia entre los mercados internacionales y la normativa local explica buena parte del debate: mientras algunos países ya establecieron restricciones, en la Argentina todavía se busca definir un marco legal específico para el sector.

Qué propone el proyecto de ley sobre las pruebas en animales

El proyecto de Ley impulsado por la diputada Estevez plantea prohibir el uso de animales para realizar pruebas destinadas a determinar la seguridad o eficacia de cosméticos, productos de higiene personal y perfumes.

La propuesta también contempla regular la fabricación, la producción, la importación y la comercialización de estos artículos en todo el territorio nacional. De esta manera, el proyecto busca establecer condiciones que abarquen tanto los productos elaborados en el país como aquellos que llegan desde el exterior.

El proyecto de Ley impulsado por la diputada Estevez plantea prohibir el uso de animales para realizar pruebas destinadas a determinar la seguridad o eficacia de cosméticos, productos de higiene personal y perfumes. Crédito: Pixabay

Uno de los puntos previstos es que la norma entre en vigencia 36 meses después de su promulgación. El plazo funcionaría como un período de transición para que las empresas puedan adecuar sus procedimientos a las nuevas exigencias. La aplicación concreta dependerá, de todos modos, del texto que eventualmente apruebe el Congreso y de las disposiciones que se establezcan para su implementación.

El proyecto se inscribe en una tendencia internacional que busca limitar o eliminar los ensayos con animales para la industria cosmética. En América Latina, Chile, Brasil y México figuran entre los países que avanzaron con regulaciones sobre esta materia.

Para la Argentina, la aprobación de una ley de estas características supondría incorporar una prohibición específica al marco normativo nacional. Además, permitiría establecer criterios comunes para las empresas que producen, importan o comercializan los artículos alcanzados.

Por ahora, la iniciativa debe atravesar el trámite legislativo correspondiente. Su presentación representa el inicio de ese proceso, pero no implica que las restricciones propuestas ya estén vigentes.

Qué dicen los fundamentos del proyecto contra el testeo animal

La diputada Gabriela Estévez, patrocinadora del proyecto, sostuvo que la propuesta busca evitar el sufrimiento animal en los ensayos destinados a evaluar productos cosméticos y promover el uso de métodos alternativos.

“Los animales sienten, sufren y merecen que los protejamos. No podemos seguir aceptando que sean sometidos a prácticas crueles para probar un cosmético cuando existen otros métodos y gran parte del mundo ya está avanzando en ese camino”, señaló la legisladora.

Estévez también relacionó la presentación con el trabajo que las organizaciones proteccionistas vienen desarrollando desde hace años para impulsar cambios en la legislación.

“Este proyecto recoge una lucha que las organizaciones proteccionistas vienen dando hace muchos años y busca convertirla en una política de Estado. Queremos una Argentina donde producir e innovar nunca implique hacer sufrir a un animal”, agregó en diálogo con Economía Sustentable.

El planteo busca trasladar esa demanda al ámbito regulatorio. En otras palabras, apunta a que la protección animal no dependa únicamente de las decisiones voluntarias de cada empresa, sino que esté respaldada por una norma que defina qué prácticas están permitidas y cuáles quedarían prohibidas.

La discusión incluye, además, el desarrollo de alternativas para evaluar la seguridad de los productos. La industria necesita comprobar que sus formulaciones cumplen determinados requisitos, pero existen procedimientos que permiten estudiar ciertos efectos sin recurrir necesariamente a animales.

Cuántos países prohibieron las pruebas cosméticas en animales

Según los datos difundidos por la campaña También Sienten y Te Protejo, el 23% de los países del mundo cuenta con prohibiciones relacionadas con las pruebas de seguridad y los ensayos toxicológicos para la industria cosmética.

En América Latina, las organizaciones mencionan a Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, México y Panamá entre los países que avanzaron con regulaciones de este tipo.

Nicole Valdebenito, directora de Incidencia de Te Protejo, sostuvo que estas leyes pueden responder a las demandas de los consumidores y favorecer el desarrollo de nuevas herramientas de evaluación.

“Prohibir por medio de leyes y regulaciones las pruebas cosméticas en animales, es una señal de que la industria está avanzando, porque a la par de responder a las demandas de la ciudadanía por productos cosméticos éticos, también habilita el desarrollo de innovación, mediante la generación de capacidades locales para métodos alternativos. Argentina tiene la oportunidad de sumarse a esta tendencia”, afirmó.

El debate no se limita a la protección animal donde existe preocupación por el maltrato animal en testeos cosméticos. También involucra la investigación científica y la capacidad de las empresas para incorporar procedimientos alternativos a los ensayos tradicionales.

Entre las herramientas disponibles se encuentran las pruebas con células, los modelos de tejidos reconstruidos y determinados métodos computacionales. Estos recursos permiten estudiar diferentes respuestas biológicas y evaluar algunos riesgos sin utilizar animales.

Sin embargo, no todos los métodos sirven para responder las mismas preguntas. Su aplicación depende de la sustancia que se analiza, del efecto que se busca identificar y de los requisitos regulatorios correspondientes. Por eso, la transición requiere criterios técnicos que permitan determinar qué procedimientos son adecuados para cada evaluación.

En ese contexto, el proyecto argentino busca establecer una prohibición legal y definir nuevas reglas para los productos comprendidos en la iniciativa.

Cuáles son los testeos cosméticos en animales que se buscan prohibir

La campaña También Sienten Argentina trabaja para difundir información sobre el uso de animales en ensayos de seguridad y toxicología relacionados con la industria cosmética.

Según investigaciones de Te Protejo citadas por la campaña, más de 22 millones de animales mueren cada año por su utilización en laboratorios de América Latina. Entre las especies empleadas en pruebas relacionadas con cosméticos se encuentran conejos, cobayos, ratas y ratones.

Uno de los procedimientos mencionados es el test de Draize, utilizado para evaluar posibles efectos irritantes de determinadas sustancias sobre los ojos o la piel. En las pruebas oculares, se aplican ingredientes o formulaciones sobre los ojos de los animales para observar las reacciones que provocan.

Según investigaciones de Te Protejo citadas por la campaña, más de 22 millones de animales mueren cada año por su utilización en laboratorios de América Latina. Crédito: iStock

Los resultados permiten estudiar los posibles efectos adversos de las sustancias examinadas. Sin embargo, estos procedimientos son cuestionados por organizaciones de protección animal debido al dolor, la irritación y las lesiones que pueden causar.

Otro ensayo es el denominado DL50, sigla de dosis letal media. Su objetivo es determinar qué cantidad de una sustancia provoca la muerte del 50% de los animales incluidos en las condiciones definidas para la prueba.

Durante estos procedimientos, los animales pueden ser obligados a ingerir o inhalar determinadas sustancias. El ensayo busca estimar la toxicidad aguda de un compuesto, aunque su aplicación depende de los protocolos correspondientes.

Estos ejemplos ayudan a entender por qué las organizaciones impulsan cambios en la industria. La discusión no gira solamente alrededor del producto que llega a una góndola, sino también de los procedimientos utilizados para comprobar sus características antes de que se comercialice.

Frente a estas prácticas, los métodos alternativos permiten estudiar distintos efectos mediante otras herramientas científicas. Entre ellas figuran los cultivos celulares, los tejidos reconstruidos y los modelos informáticos, aunque su utilidad depende de cada evaluación.

Qué ocurre actualmente con el testeo de cosméticos en la Argentina

La Argentina todavía no cuenta con una ley nacional que prohíba de manera general las pruebas en animales con fines cosméticos y la importación de todos los productos vinculados con esa práctica.

De acuerdo con la información difundida por las organizaciones que promueven el proyecto, los fabricantes locales suelen recurrir a métodos alternativos o trabajar con ingredientes que ya cuentan con antecedentes de evaluación y aprobación.
La situación, sin embargo, cambia cuando se consideran las actividades internacionales de algunas compañías. Las multinacionales que venden sus productos en distintos países deben desenvolverse en mercados con requisitos regulatorios diferentes, y ciertas jurisdicciones pueden exigir pruebas específicas para autorizar la comercialización.

La campaña señala que algunas corporaciones pueden financiar, realizar o contratar ensayos en animales en otros mercados, incluso cuando sus marcas se venden en la Argentina. La situación depende de cada empresa, de los productos involucrados y de las exigencias vigentes en cada país.

Entre los grupos empresariales presentes en el mercado argentino que requieren revisar sus políticas globales de experimentación se mencionan L’Oréal, Procter & Gamble, Johnson & Johnson y Estée Lauder, junto con algunas de sus marcas comerciales.

De todos modos, la pertenencia a un grupo empresarial no permite determinar por sí sola si todos los productos de una marca cumplen los criterios de certificación libre de crueldad animal.

Si se aprueba el proyecto, la normativa establecería obligaciones específicas para los actores alcanzados y definiría las condiciones aplicables a la producción, la importación y la comercialización de cosméticos. El alcance definitivo dependerá del texto que se convierta en ley.

Cómo identificar cosméticos que no testean en animales

Mientras avanza el debate legislativo, los consumidores pueden consultar las certificaciones de organizaciones que evalúan las políticas de experimentación animal de las marcas.

Entre las entidades que trabajan en este ámbito se encuentran Cruelty Free International, responsable del programa Leaping Bunny, PETA y la organización regional Te Protejo.

Estas entidades publican información sobre marcas y empresas que cumplen determinados criterios relacionados con las pruebas en animales. Sus requisitos pueden variar, por lo que conviene revisar qué aspectos contempla cada certificación.

La presencia de un sello en el envase sirve como referencia, aunque también es recomendable comprobar su vigencia y consultar los listados oficiales. Así se puede verificar si una marca figura entre las empresas certificadas y conocer el alcance de ese reconocimiento.

En los productos importados, además, conviene distinguir entre las políticas que declara una marca y las exigencias legales que rigen en los países donde vende sus artículos. Una misma compañía puede operar en mercados con reglas diferentes, de modo que resulta necesario analizar cada situación.

La campaña También Sienten Argentina busca ampliar el acceso a esta información y promover una regulación que establezca criterios generales para el mercado nacional.

Cómo apoyar el proyecto para prohibir las pruebas en animales

Las personas interesadas en respaldar la iniciativa pueden adherir a la petición de la campaña También Sienten Argentina.

La propuesta cuenta con el acompañamiento de Animal Interseccional, DifusiónV, PM Fauna Urbana y Te Protejo, organizaciones que trabajan en la difusión de información y en la promoción de medidas de protección animal.

Leonardo Coscia: