Sustentabilidad o quiebra: la industria cervecera entra en ajuste y ya no alcanza con producir más
Con una caída del consumo del 35% y costos en alza, las cervecerías argentinas reconfiguran su negocio. El ingeniero Matías Hallu advierte que la eficiencia -y no el volumen- será la clave para sobrevivir.
La industria cervecera en Argentina atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Con una caída del consumo cercana al 35% en apenas dos años y un fuerte aumento de costos en energía, logística y salarios, el modelo tradicional -basado en volumen y expansión- empieza a mostrar signos de agotamiento.

El impacto ya es visible: plantas trabajando por debajo de su capacidad, proyectos frenados y una reconfiguración que obliga a repensar cómo producir. En este nuevo escenario, la pregunta ya no es cuánto se produce, sino cómo se produce.
Para Matías Hallu, ingeniero químico y director del Centro Tecnológico de los Alimentos, el cambio es estructural. “En la práctica, la sustentabilidad deja de ser un ‘discurso’ y pasa a ser una herramienta. En contextos de presión económica, las inversiones puramente ambientales suelen postergarse, pero todo lo que está vinculado a eficiencia gana protagonismo”, explicó en diálogo con Economía Sustentable.
Según el especialista, hoy el foco está puesto en reducir costos operativos a través de mejoras concretas. “Reducir consumo de vapor, optimizar el uso de agua o minimizar pérdidas de producto no solo hace a la cervecería más sustentable, sino que baja costos de forma inmediata”, detalló.
Producir mejor: el nuevo mantra de la industria
En este contexto, el concepto de “producir mejor” gana terreno frente al viejo paradigma de escalar producción. Y en esa transición, la eficiencia energética se vuelve central.
“Producir mejor implica sacarle más valor a cada litro, y eso está directamente ligado a la eficiencia del proceso”, sostuvo Hallu. “La energía es uno de los principales costos en una cervecería, especialmente en cocción, refrigeración y servicios auxiliares. Mejorar su uso impacta doble: reduce costos y huella ambiental”, agregó.

El agua también aparece como un factor crítico. “Hoy se mide cuántos litros se consumen por litro de cerveza, y hay mucho margen de mejora. Por cada litro elaborado se requieren entre 3 y 8 litros de agua, dependiendo del nivel de eficiencia. Las plantas más eficientes logran estar en el rango más bajo, lo que implica menos costo por litro producido”, explicó.
Para el especialista, ya no tiene sentido separar sustentabilidad de eficiencia: “Son dos caras de la misma decisión operativa”.
Ajuste, oportunidad y cambio de paradigma
La reestructuración que atraviesan muchas plantas abre un dilema: recortar o transformar. Según Hallu, la diferencia está en el enfoque.
“Si la reestructuración es reactiva y solo apunta a bajar gastos, muchas veces se postergan inversiones clave. Pero cuando se hace con una mirada técnica, es una gran oportunidad. Hoy la mayoría de las consultas que recibo van en ese sentido”, señaló.
Entre las mejoras posibles, mencionó la recuperación de calor entre procesos, la optimización de sistemas de limpieza (CIP) y el redimensionamiento de equipos sobredimensionados. “Es hacer lo mismo con menos recursos. Muchas de estas mejoras no requieren grandes inversiones, sino mejor ingeniería de proceso”, afirmó.
También hay medidas concretas con impacto directo en la rentabilidad: reutilización de energía térmica, optimización del consumo de agua, reducción de mermas, mejora en sistemas de refrigeración y valorización de subproductos como bagazo o levaduras.
“Todas estas medidas tienen algo en común: son sustentables porque son eficientes”, resumió.
De cara al futuro, el escenario parece claro. “En el corto plazo, el precio manda. Pero en el mediano plazo, la eficiencia -que muchas veces coincide con la sustentabilidad- termina imponiéndose”, concluyó Hallu.
Lejos de una transformación impulsada por la conciencia ambiental, el cambio parece venir por necesidad. Y en esa lógica, sobrevivir ya no depende de producir más cerveza, sino de hacerlo mejor que el resto.















