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¿Fin?

Se esfuma el sueño de un «Vaca Muerta» en el Mar Argentino: malas noticias para Shell y QatarEnergy

El Estado dio de baja las concesiones en los bloques CAN 107 y 109 frente a Mar del Plata. Shell y Qatar se retiran del mar argentino.

En silencio, pero con impacto, dos de las principales petroleras del mundo se retiraron de la exploración offshore en Argentina. En los últimos días, el Estado nacional dio de baja los permisos para operar en los bloques CAN 107 y CAN 109 de la Cuenca Argentina Norte, áreas ubicadas a unos 300 kilómetros de la costa de Mar del Plata.

Las concesiones habían sido otorgadas en 2019 a Shell Argentina y QatarEnergy (ex Qatar Petroleum). Con esta decisión, ambas áreas vuelven a manos del Estado, cerrando -al menos por ahora- un capítulo de la expansión hidrocarburífera en el mar.

La medida se suma a la reciente extinción de otros permisos en la misma cuenca y refuerza una tendencia: el retroceso de proyectos offshore que durante años fueron presentados como una promesa de desarrollo económico y energético.

Atlanticazos y rechazos desde el primer día

Para Ariel Slipak, coordinador de investigación de la FARN, lo ocurrido confirma advertencias que ya se venían haciendo: “La explotación offshore en las áreas CAN ha sido inviable desde su inicio. Desde organizaciones académicas y socioambientales, planteamos que se trataba de un mal negocio por las características geológicas de los bloques, y por el daño socioambiental y del tejido social que siempre generan los extractivismos. Eso se enmarcó en el rechazo social que generó. Quedó demostrado con los Atlanticazos, marchas en defensa del mar en todo el país”, señaló en diálogo con Economía Sustentable.

En ese sentido, interpretó la salida de las empresas como una consecuencia lógica: “Lo que ha sucedido es que Shell y Qatar han decidido abandonar la actividad y el área vuelve al Estado Nacional, que considera el proyecto extinto. Las áreas se pueden volver a licitar, pero queda sin efecto el permiso a esas empresas. Afortunadamente, no creo que vuelvan”.

El efecto del pozo “seco”

El abandono de estos bloques no es un hecho aislado. En 2024, la empresa noruega Equinor confirmó que el pozo exploratorio Argerich, ubicado en el bloque CAN 100, no arrojó resultados positivos.

“Si bien se ha podido confirmar el modelo geológico, no se han encontrado indicios claros de hidrocarburos”, informó la compañía, que clasificó el pozo como “seco”.

Ese resultado marcó un punto de inflexión. A la falta de hallazgos se sumaron devoluciones de áreas por parte de otras empresas como Total y BP, tanto en la Cuenca Argentina Norte como en la Cuenca Malvinas Oeste.

Qué pasa con las otras áreas

A pesar de estas bajas, el mapa offshore argentino aún no está completamente desactivado. “El permiso del CAN 100 aún no está extinguido. Sigue vigente, aunque no se registra actividad por el momento”, explicó Slipak.

Además, detalló que existen otros bloques con concesiones activas: “El área CAN 102 tiene como socios a YPF y Equinor; CAN 108 pertenece a Equinor; y CAN 114 también está en manos de Equinor e YPF”.

Sin embargo, el especialista duda de que estos proyectos avancen en el corto plazo:
“Entre el pozo seco de Argerich y los resultados de la sísmica, no creo que avancen en este sentido. Quizás mantengan la concesión como estrategia, pero no necesariamente con actividad concreta”.

El costo ambiental de explorar el mar

Más allá de los resultados económicos, el offshore tiene impactos concretos desde su etapa inicial. La exploración sísmica -necesaria para detectar posibles reservas- implica la emisión de potentes ondas sonoras en el fondo marino.

Estas operaciones utilizan cañones de aire comprimido que generan explosiones acústicas capaces de recorrer cientos de kilómetros bajo el agua. Su objetivo es mapear el subsuelo, pero el efecto sobre la fauna marina es significativo.

Diversos estudios señalan que estos “bombardeos sonoros” pueden provocar daños físicos, alteraciones en el comportamiento, desorientación e incluso la muerte de especies marinas, afectando especialmente a mamíferos como ballenas y delfines.

El impacto no es menor: especialistas advierten que una campaña sísmica puede abarcar áreas de hasta 300.000 km², una superficie comparable a la de una provincia entera.

Una exploración con fuerte rechazo social

El impulso al offshore en Argentina tuvo uno de sus momentos más críticos en 2021, cuando el gobierno nacional habilitó la exploración sísmica en la Cuenca Argentina Norte.

La decisión desató una fuerte reacción social. En distintas ciudades costeras surgieron movilizaciones bajo la consigna “Atlanticazo”, que incluyeron protestas masivas, intervenciones artísticas y acciones frente a organismos públicos.

Uno de los puntos más visibles fue frente a la Casa Rosada, donde manifestantes denunciaron los riesgos del avance petrolero sobre el mar. Las críticas apuntaban no solo al impacto ambiental, sino también a la falta de consulta a las comunidades costeras y a la ausencia de información transparente sobre los riesgos.

“Para llevar adelante las exploraciones se ignoraron advertencias técnicas, jurídicas y sociales”, señalaron en su momento organizaciones ambientales.

“La decisión de dar de baja estos permisos no repara los daños causados, pero deja una señal clara: en un contexto de crisis climática, insistir en falsas soluciones no es solo un error, sino una forma de profundizar los problemas”, sostuvieron desde organizaciones socioambientales.

Fecha de publicación: 05/05, 7:01 am