La trampa del Bio-Oil, el aceite que debieron rebautizar por publicidad engañosa
La palabra "bio" sugiere un origen ecológico o vegetal, pero el ingrediente principal del famoso aceite para estrías Bio-Oil es un derivado del petróleo. Qué dice su fórmula, y por qué en varios países debieron cambiarle el nombre.
Cuando una persona ve la palabra “bio” en un envase, tiende a asociarla con un origen natural o ecológico. Pero no existe una normativa que regule el uso de esta palabra en los cosméticos; razón por la cual las marcas pueden usarla como herramienta de marketing, sin que ninguno de sus ingredientes cumplan con la expectativa de un consumidor que lee “bio” en la etiqueta.
Bio-Oil, uno de los aceites para estrías más famosos del mundo, es un ejemplo claro de este tipo de marketing engañoso conocido como greenwashing: a través de su comunicación, Bio-Oil transmite una imagen de producto ecológico, saludable, o sustentable que no se corresponde con las características reales del producto.

En Alemania, la Justicia le puso un límite al famoso Bio-Oil: en 2012, el tribunal regional de Hamm resolvió que llamar “Bio-Oil” a un producto compuesto mayormente por sustancias sintéticas induce a error al consumidor, porque el prefijo genera la expectativa de que al menos la mitad de la fórmula sea de origen natural. El fabricante debió cambiar el nombre a “Bi-Oil” en ese país, y lo mismo ocurrió en Austria, República Checa, Eslovaquia y Suiza; en Japón el Bio-Oil se vende como “Bioil”. En España, la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) lo incluyó entre sus ejemplos de “ecopostureo” en cosmética. En Argentina y el resto de Latinoamérica, sigue vendiéndose bajo su nombre original.
Qué ingredientes reales tiene el aceite Bio-Oil
Analizar la lista de ingredientes de Bio-Oil permite comprobar si el nombre “bio” tiene sustento. Su base es un aceite mineral, al que se suman otros componentes igual de alejados de lo natural y lo ecológico:
- Parafina líquida (Paraffinum Liquidum): un aceite mineral que se obtiene por destilación del petróleo, no de ninguna fuente vegetal.
- Parfum (fragancia): bajo esta única palabra puede esconderse una mezcla de cientos de compuestos sintéticos, sin obligación de detallarlos.
- Colorante CI 26100: un tinte sintético azoico derivado de la industria petroquímica, que le da a Bio-Oil su tono anaranjado característico.
Frente a estas críticas, la marca lanzó una versión “Natural” del Bio-Oil que reemplaza la parafina por una combinación de aceites vegetales —soja, girasol y cártamo, entre otros—. Es una mejora en el origen de los ingredientes, pero tampoco cumple con la promesa de “bio”: el envase no incluye ninguna certificación ecológica, y la lista de ingredientes (INCI) no aclara que esos aceites sean de cultivo orgánico.
¿Es efectivo el Bio Oil según estudios científicos?
Que una marca haya tenido que cambiar de nombre en varios países por publicidad engañosa abre una pregunta más amplia: ¿aplica el mismo criterio laxo en otras áreas de su comunicación, como el respaldo científico a sus productos?

En los estudios que la propia empresa publica en su sitio, la falta de rigor se repite. El ensayo de la fórmula original suena riguroso: doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo, el estándar de referencia en metodología científica. El de Bio-Oil Natural, en cambio, no fue ciego: las participantes sabían qué producto estaban usando. En ninguno de los dos casos se especifica qué contenía el placebo, un dato clave: el simple hecho de masajear la piel con cualquier producto puede explicar buena parte de la mejora reportada.
El caso de Bio-Oil muestra cómo una marca dispuesta a practicar el greenwashing puede mostrar la misma falta de rigor en otras áreas, como la manera en que respalda sus promesas de eficacia. Mientras no exista una regulación específica para términos como “bio” o “natural” en el packaging cosmético, la decisión seguirá recayendo en la lectura atenta de la etiqueta por parte de cada consumidor.
Referencias:
https://www.bio-oil.com/ar/es/products/SCO/information
https://nrwe.justiz.nrw.de/olgs/hamm/j2012/I_4_U_193_11urteil20120327.html
https://www.un.org/es/climatechange/science/climate-issues/greenwashing
https://www.ocu.org/salud/higiene-diaria/noticias/bio-oil
Por: Marina Alejandra González Besteiro, divulgadora científica en Lena















