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Impacto ambiental

Google pone en jaque el agua de una ciudad con un megacentro de datos

El gigante tecnológico proyecta invertir 15.000 millones de dólares en un centro de datos en India, pero el emprendimiento enfrenta resistencia por su consumo de agua y la cercanía de un santuario de vida silvestre.

Google enfrenta una creciente resistencia en India por el proyecto de un centro de datos de 15.000 millones de dólares que planea desarrollar junto al grupo empresarial de Gautam Adani en Visakhapatnam. La iniciativa es presentada como una de las mayores inversiones en infraestructura digital del mundo y promete generar hasta 188.000 empleos, pero también despierta cuestionamientos por el impacto que podría tener sobre el agua y los ecosistemas de la zona.

El conflicto se desarrolla en una ciudad de alrededor de 2,5 millones de habitantes que ya atraviesa restricciones en el suministro de agua. Actualmente recibe unos 410 millones de litros diarios, frente a una demanda estimada en 480 millones.

El proyecto de Google para construir un centro de datos de 15.000 millones de dólares en India enfrenta resistencia por el consumo de agua y su cercanía a un santuario de vida silvestre

Ante este escenario, organizaciones ambientalistas y vecinos temen que la instalación de un centro de datos de gran escala profundice la presión sobre un recurso que ya resulta insuficiente para la población. Una de las principales preocupaciones es que el agua disponible termine destinada al enfriamiento de servidores en lugar de cubrir las necesidades de los hogares.

El gobierno estatal aseguró que garantizará el abastecimiento de agua para el proyecto durante los próximos 20 años y sostuvo que no se desviará agua potable destinada a las zonas rurales. Sin embargo, los críticos cuestionan la viabilidad de ese compromiso frente a la actual situación de escasez.

Centro de datos de Google amenaza un santuario de vida silvestre

La preocupación ambiental no se limita al consumo de agua. El proyecto también se encuentra a apenas 860 metros del Santuario de Vida Silvestre Kambalakonda, un área que alberga especies como leopardos y pangolines.

Los conservacionistas advierten que la construcción del complejo, el movimiento de maquinaria pesada y el ruido generado por las obras podrían alterar el hábitat de las especies que viven en el santuario.

El conflicto ya llegó a los tribunales. Se presentaron diferentes impugnaciones ante organismos ambientales y está prevista una audiencia ante el Tribunal Superior a finales de este mes.

Frente a las críticas, Google sostiene que el diseño del centro de datos incorpora sistemas avanzados de enfriamiento por aire para reducir la presión sobre los recursos hídricos locales. Esta tecnología permite disminuir el consumo de agua, aunque no elimina completamente las necesidades de refrigeración de una instalación de hiperescala.

La oposición de los habitantes quedó sintetizada en una consigna que comenzó a aparecer durante las protestas: “No podemos beber DATOS”. La frase resume el conflicto entre los empleos y las inversiones prometidas por la compañía y las necesidades básicas de una población que ya enfrenta problemas de abastecimiento.

El consumo de agua de los centros de datos crece con la inteligencia artificial

El conflicto en Visakhapatnam refleja un problema que se extiende mucho más allá de India. El crecimiento de la inteligencia artificial está impulsando una expansión acelerada de los centros de datos y, con ella, una demanda cada vez mayor de energía y agua para mantener refrigerados los servidores.

El conflicto expone el impacto ambiental de la expansión de la inteligencia artificial y la creciente presión que los centros de datos ejercen sobre recursos hídricos cada vez más escasos

Según Control Associates, el agua se convirtió en la segunda mayor limitación para el desarrollo de nuevos centros de datos, solo por detrás de la disponibilidad de energía. Un campus de hiperescala puede llegar a evaporar diariamente más agua que una ciudad de 10.000 habitantes.

En Estados Unidos, los centros de datos consumieron directamente entre 17.000 y 20.000 millones de galones de agua durante 2024 y 2025, según las estimaciones citadas. Las proyecciones apuntan a que ese volumen podría cuadruplicarse para 2030.

A escala global, la Agencia Internacional de Energía estima que las extracciones de agua vinculadas a los centros de datos podrían superar los 1.200 millones de litros anuales hacia el final de la década.

El crecimiento de esta infraestructura ya comenzó a generar consecuencias concretas. En distintos lugares se registraron rechazos de permisos, protestas de comunidades, retrasos en proyectos y rediseños que implicaron inversiones millonarias.

Para las empresas tecnológicas, el desafío ya no pasa solamente por conseguir energía suficiente para sostener la expansión de la inteligencia artificial. La disponibilidad de agua, la infraestructura local y la aceptación de las comunidades se convierten también en factores decisivos para determinar dónde pueden instalarse los nuevos centros de datos.

El caso de Visakhapatnam muestra así una de las principales tensiones de la expansión de la IA: la carrera por aumentar la capacidad de procesamiento puede generar oportunidades económicas y tecnológicas, pero también profundizar la presión sobre recursos naturales esenciales.

India busca posicionarse como uno de los grandes polos mundiales para el desarrollo de infraestructura vinculada a la inteligencia artificial. La evolución del proyecto de Google en Visakhapatnam podría convertirse, en ese sentido, en una señal sobre las condiciones ambientales y sociales que deberán enfrentar las futuras inversiones de este tipo.

Para las compañías tecnológicas, incorporar criterios de eficiencia hídrica desde el diseño de la infraestructura puede ser cada vez más importante. Tecnologías como el enfriamiento por inmersión o el enfriamiento directo al chip pueden reducir significativamente las necesidades de agua, mientras que la utilización de agua reciclada o no potable aparece como otra alternativa para disminuir la presión sobre las fuentes destinadas al consumo humano.

La discusión también plantea una cuestión más amplia: cuánto puede crecer la infraestructura necesaria para sostener la inteligencia artificial en territorios donde recursos básicos como el agua ya son escasos. En Visakhapatnam, esa pregunta dejó de ser una proyección sobre el futuro y se convirtió en un conflicto que ya enfrenta a una de las mayores empresas tecnológicas del mundo con una comunidad preocupada por el destino de sus recursos.

Fecha de publicación: 12/08, 12:30 pm