De los residuos al mercado europeo: la empresa argentina que convierte desechos agrícolas en energía limpia
Dosbio pasó de exportar conocimiento a radicarse en Alemania tras obtener una patente global para transformar efluentes en biogás, biofertilizantes y moléculas verdes.
La trayectoria de Dosbio condensa uno de los recorridos menos habituales -y más desafiantes- para las empresas tecnológicas argentinas: pasar de la exportación de conocimiento y servicios a la radicación efectiva en un mercado altamente competitivo, con reglas ambientales estrictas y una demanda creciente de soluciones energéticas sustentables. Fundada en 2015 y liderada por su CEO, Juan Khouri, la compañía logró insertarse en el corazón del ecosistema europeo de energías renovables tras obtener, en 2024, una patente global única para la solidificación de efluentes líquidos y su posterior conversión en biogás y biofertilizantes multinutrientes.

Este desarrollo tecnológico, con proyectos en marcha en Entre Ríos y Santa Fe, despertó el interés inmediato de la Comunidad Europea luego de su presentación en la feria Eurotier Energy, realizada junto a la Cámara de Industria y Comercio de Alemania (AHK). A partir de ese hito, Dosbio tomó una decisión estratégica poco frecuente: fundar Dosbio GmbH y radicarse en Alemania, más precisamente en Hamburgo, uno de los principales polos logísticos y energéticos del continente.
La elección no fue casual. Alemania y otros países como Francia, Dinamarca y los Países Bajos avanzaron más rápido en la adopción comercial de derivados biogénicos, que hoy se posicionan como una alternativa concreta frente a la etapa de consolidación que aún atraviesa el hidrógeno verde. Desde su base alemana -actualmente en construcción- la empresa gestiona acuerdos de comercialización para distribuir productos derivados del procesamiento de residuos orgánicos, transformando pasivos ambientales en activos energéticos de alto valor.
Este esquema de internacionalización se apoya en una estructura legal y corporativa diseñada para cumplir con las exigencias regulatorias europeas. Según explicó Verónica Tito, socia del proyecto, la tecnología argentina se presenta como una solución clave ante la futura implementación del mecanismo de ajuste en frontera de carbono de la Unión Europea, que penalizará a los productos con altas emisiones en su proceso de origen.
El biogás y el potencial local
Mientras avanza su despliegue internacional, la base técnica y productiva de Dosbio se mantiene anclada en la Argentina. El corazón de esta expansión está en el desarrollo de “yacimientos bioenergéticos” distribuidos en Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires. El proyecto más ambicioso prevé una inversión estimada de 200 millones de dólares para la construcción de dos plantas de biogás en las zonas productivas de Crespo y San José, en Entre Ríos.

Bajo el marco del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), al que la empresa busca adherir, el objetivo es alcanzar una producción de 300.000 metros cúbicos diarios de biometano en un plazo de ocho años. De acuerdo con los estudios técnicos de la firma, ese volumen equivale al de yacimientos convencionales de gas como Manantiales Behr, en la provincia de Chubut.
La ingeniería detrás de este proceso permite el aprovechamiento integral de Biogás, Biometano, BioGNL, BioGNC y BioCO₂, ofreciendo alternativas reales de sustitución de combustibles fósiles en sectores críticos como el transporte pesado y el marítimo. En Entre Ríos, la articulación con el gobierno provincial y el municipio de Crespo fue determinante para evaluar la factibilidad económica de transformar residuos como el guano aviar y la cama de pollo en energía renovable.
Además de resolver un problema ambiental recurrente para los productores, el modelo genera gas de origen no fósil que puede ser inyectado directamente en los gasoductos de distribución, bajo la normativa NAG 602 vigente en el país. El excedente de producción se somete a un proceso de licuefacción para su exportación como BioGNL, conectando la capacidad productiva local con la demanda logística de la filial alemana.
De los residuos a las moléculas verdes
En paralelo, Dosbio refuerza su presencia en Santa Fe con la construcción de una central térmica de biogás que funcionará como plataforma para un proyecto piloto de derivados de hidrógeno verde. Esta diversificación técnica busca asegurar que la viabilidad económica de las plantas no dependa exclusivamente de los contratos de compra de energía con Cammesa, sino de la industrialización de subproductos con alta demanda global.
Durante 2025, la compañía alcanzó hitos clave, como la firma de un Memorándum de Entendimiento con la provincia de Entre Ríos para soluciones de sustentabilidad y la puesta en funcionamiento de un biodigestor en Crespo. Estos avances permiten profundizar los estudios de prefactibilidad para proyectos de mayor escala, mientras la tecnología patentada de biofertilizantes comienza a integrarse en las cadenas de suministro europeas.
La capacidad de solidificar efluentes y convertirlos en insumos agrícolas de alta calidad cierra el círculo de la economía circular, al tiempo que otorga trazabilidad al origen del combustible y reduce la huella de carbono de los clientes internacionales. La visión de Khouri y su equipo apunta a posicionar a la Argentina como un proveedor confiable de moléculas verdes, demostrando que los desafíos ambientales de las economías regionales pueden transformarse en oportunidades de exportación de alto valor agregado.
En un contexto global de transición energética, el despliegue de Dosbio no solo exporta un producto, sino también un modelo de negocio que integra producción primaria, innovación tecnológica e inserción internacional, con potencial para redefinir el rol del país en el mapa energético del futuro.
Fuente: iProfesional















