Cuál es la nueva moda para tomar fernet en Argentina y que agrava el problema de consumo de alcohol entre jóvenes

Los argentinos consumimos más del 75% de todo el fernet producido globalmente y tenemos la única destilería de Fratelli Branca fuera de Italia. El “fernet con coca” es tan popular en el país que se lo podría considerar la bebida no oficial de la Argentina.

Originario de Italia, y concebido como una bebida digestiva en un inicio, hoy se consume habitualmente como aperitivo o trago, en cóctel con gaseosas, tónica o soda. Su llegada a la Argentina fue durante la ola inmigratoria europea del siglo pasado, de la mano de los italianos. En dúo con Coca-Cola, a partir de los años 80 y sobre todo en los 90, se volvió un clásico absoluto, especialmente en la provincia de Córdoba donde se lo llama “Fernando” o “Fernandito” popularmente. Córdoba es la capital nacional y podría decirse que también mundial del fernet. Mientras -según la propia industria- se consumen más de 60 millones de litros anuales a nivel nacional, alrededor de 20 millones de ese total se beben en Córdoba. Cerca de un tercio de todo el fernet que se toma en el país, concentrada en una provincia con el 9% de la población.

En Argentina se consume el 75% del fernet mundial, una bebida que oscila entre el 39% y 45% de graduación alcohólica.

La maniobra para instalar el Fernet en la juventud

La historia del boom del fernet entre los jóvenes está muy documentada, y su inserción no fue espontánea. Fue una operación de marketing deliberada y agresiva. Hernán Mutti, jefe de marketing de Fratelli Branca desde 1992, lo dijo sin eufemismos en un artículo de la revista Fortune de 2016: “Si entendés lo que hicimos con el producto, vas a entender lo que es una revolución”. Bajo su conducción, Branca transformó el fernet de un digestivo anticuado, que se tomaba solo y generalmente en una población madura, a prácticamente la bebida nacional argentina, mezclada en grandes cantidades con Coca-Cola en boliches y asados. El giro fue explícitamente hacia los jóvenes.

La carbonatación de las gaseosas acelera el ingreso del alcohol a la sangre y enmascara la embriaguez.

El público consumidor original era sobre todo de hombres de más de 40 años, pero mediante diferentes estrategias, Branca logró capturar a un nuevo público objetivo compuesto principalmente por hombres y mujeres de entre 18 y 35 años que disfrutan reunirse con amigos, salir a bares o de fiesta. Desde entonces, estudios de mercado detectaron que los jóvenes de 18 a 24 años comenzaron a desplazar su preferencia de la cerveza hacia el fernet. Con una diferencia fundamental en esta transición: la cerveza tiene 5% de alcohol contra el 39-45% del fernet. Es decir: la estrategia de marketing logró que adolescentes y jóvenes migraran hacia un destilado de mucha mayor graduación alcohólica.

El boom del fernet en los jóvenes implicó una migración de la cerveza (5% de alcohol) a un destilado que supera el 39%.

Por qué el fernet “pega más”

El fernet tiene entre 39% y 45% de alcohol; eso lo hace un destilado. Un fernet con cola puede tener el equivalente alcohólico de tres o cuatro cervezas, pero se bebe con igual facilidad y con la misma actitud social despreocupada. Varios factores contribuyen a que ese tenor de alcohol pase más desapercibido que en otras bebidas fuertes, y se lo llegue a ingerir en cantidades mucho más pronunciadas.

Las hierbas amargas del fernet tienen propiedades que estimulan los jugos gástricos y provocan efectos particulares sobre la percepción sensorial: la persona no “siente” que está bebiendo alcohol de la misma forma que con una cerveza, lo que conduce a consumir en mayor cantidad. Ese sabor herbal también puede generar la fantasía de estar ante un producto más saludable o incluso medicinal, cuando en la realidad no sucede nada parecido.

La “Fercerveza”, que mezcla fernet y cerveza rubia, genera un trago peligroso con hasta un 20% de graduación alcohólica.

Al combinarse para formar fernet cola, la carbonatación acelera la intoxicación alcohólica. La combinación de alcohol con bebidas gaseosas como la Coca-Cola potencia la embriaguez. Esto significa que mezclar fernet con soda o bebidas carbonatadas hace que el alcohol pase más rápido a la sangre que si se tomara el fernet solo o con agua, pero el consumidor no lo percibe así porque el sabor amargo del fernet “engaña” al paladar, y más aún si la combinación es con refrescos dulces.

Una lata de Coca-cola aporta alrededor de 35g de azúcar. Mezclado con alcohol, ese azúcar no genera saciedad y el combo genera un pico glucémico más intenso que cualquiera de los dos por separado, con implicancias para el metabolismo hepático. El procesamiento simultáneo de azúcar y alcohol satura al hígado, que es el principal órgano encargado de metabolizar el alcohol. El consumo excesivo y prolongado puede provocar enfermedades hepáticas graves, incluyendo cirrosis. El daño no se produce de manera inmediata sino como resultado de un consumo prolongado, que muchos no asocian con su hábito “social”.

El procesamiento simultáneo de grandes dosis de azúcar y alcohol satura al hígado y eleva el riesgo de daño hepático.

Combinar grandes cantidades de alcohol y azúcar en una bebida facilita la ingesta descontrolada, ya que el dulzor enmascara el sabor del etanol. No es que las bebidas dulces emborrachen más, sino que las personas las consumen con menos control. Esto provoca picos de glucosa seguidos de hipoglucemia, aumenta el riesgo de aumento de peso y, como el azúcar agrava la deshidratación que ya produce el alcohol en sí mismo, multiplica las probabilidades de sufrir una resaca severa.

Entre los sectores más jóvenes, una tendencia creciente es el consumo de mezclas alcohólicas más complejas, como  la “Fercerveza” o “Cerferveza” de fernet y cerveza rubia, en proporciones de 1 a 4 o 2 a 3. La graduación alcohólica total que llega al vaso puede alcanzar un 20% de alcohol, muy elevada. Nada de esto parece llamar la atención de las instituciones reguladoras ni de las sanitarias dedicadas a adolescencia y juventud.

Natalia Kiako: