Aunque la OMS clasifica a ambos como “azúcares libres”, una investigación reciente demuestra que la matriz natural de la fruta cambia las reglas del juego. Los componentes no azucarados del jugo 100% natural, como fibras y minerales, actúan como un regulador interno que frena los picos de glucosa, diferenciándolo radicalmente de las bebidas industriales.