Usaron envases que habían contenido fitosanitarios para manipular chorizos en una fiesta de Buenos Aires
El municipio reconoció lo ocurrido, calificó la práctica como “inadecuada” y asumió la responsabilidad por los controles.
Lo que debía ser una celebración popular terminó bajo cuestionamiento por una práctica que involucra la manipulación de alimentos y envases que habían contenido productos fitosanitarios. Durante la primera Fiesta del Chorizo a la Pomarola, realizada el 26 de septiembre en La Colina, partido de General La Madrid, se utilizaron estos recipientes para trasladar parte de los alimentos que luego fueron cocinados para el público.
El evento se desarrolló en el marco del 115° aniversario de la localidad y reunió la preparación de alrededor de 1.000 chorizos. Imágenes difundidas por vecinos muestran a trabajadores utilizando un balde para volcar los alimentos dentro de un paellero de grandes dimensiones. También aparecen otros recipientes asociados a productos agroquímicos en el sector destinado a la preparación de la comida.
La situación generó repercusión en redes sociales y llevó al municipio a emitir un comunicado en el que reconoció que los recipientes habían pertenecido a un producto fitosanitario.
La Municipalidad de General La Madrid calificó el uso de los recipientes como “inadecuado” y asumió la responsabilidad correspondiente por la supervisión y el control de la organización del evento. Además, pidió disculpas a la comunidad y anunció que reforzará los controles en futuras actividades.
Envases de fitosanitarios y qué dice la ley argentina
El episodio adquiere relevancia porque en Argentina existe un régimen específico para los envases vacíos de fitosanitarios. La Ley 27.279, sancionada en 2016, establece los presupuestos mínimos para su gestión y contempla un circuito diferenciado para el almacenamiento, transporte, tratamiento y disposición final.
El objetivo de este sistema es evitar que los envases que estuvieron en contacto con productos fitosanitarios sean reutilizados de manera inadecuada y puedan generar riesgos para las personas o el ambiente.
La reglamentación de la ley, establecida mediante el Decreto 134/2018, también determina condiciones específicas para el almacenamiento temporal de estos residuos. Entre otras exigencias, establece que deben mantenerse alejados de lugares destinados al almacenamiento de alimentos para consumo humano o animal.
La normativa apunta, por lo tanto, en una dirección opuesta a lo ocurrido durante la fiesta. Un recipiente que estuvo en contacto con un producto fitosanitario no debería regresar al circuito de manipulación de alimentos.
Además, la regulación contempla restricciones para el destino del material recuperado de estos envases. El Decreto 134/2018 prohíbe determinados usos del material valorizado o reciclado cuando pueda entrar en contacto con alimentos humanos o animales.
La Resolución Conjunta 2/2019 profundizó esas restricciones para productos destinados al uso humano y para aquellos que puedan entrar en contacto con agua de consumo o alimentos.
Qué se sabe sobre los chorizos manipulados con estos recipientes
Las imágenes y el reconocimiento oficial permiten establecer que se utilizaron recipientes que habían contenido un producto fitosanitario para trasladar alimentos. Pero esa información no alcanza para determinar que los aproximadamente 1.000 chorizos hayan quedado contaminados ni que quienes los consumieron hayan sufrido una intoxicación.
Para establecer una eventual contaminación serían necesarios análisis específicos sobre los alimentos y los recipientes utilizados.
La ausencia de esos análisis tampoco permite considerar segura la práctica. El sistema de gestión establecido para los envases de fitosanitarios busca precisamente evitar que sean reutilizados para actividades que puedan generar riesgos.
El punto central, entonces, no es afirmar que hubo contaminación cuando no existen análisis que lo demuestren, sino que un recipiente que había contenido un producto fitosanitario terminó siendo utilizado para manipular alimentos destinados al consumo público.
El municipio reconoció el error y anunció más controles
La Municipalidad de General La Madrid reconoció públicamente lo sucedido y no negó la utilización de los recipientes. En su comunicado calificó la práctica como “inadecuada” y asumió la responsabilidad correspondiente a la supervisión y el control de la organización del evento.

El gobierno local también pidió disculpas a la comunidad y anunció que reforzará los controles para futuras actividades.
El episodio abre además un interrogante sobre los controles previos a la preparación y comercialización de alimentos durante eventos masivos. En este caso, no se trató de una preparación doméstica, sino de una celebración pública en la que se cocinaron alrededor de 1.000 chorizos para los asistentes.
La gestión de los envases vacíos de fitosanitarios contempla justamente procedimientos específicos para evitar que estos residuos terminen reutilizados de manera incompatible con su tratamiento. Que uno de esos recipientes haya terminado en una cocina comunitaria expone una falla en ese circuito de control.















