Bomba ambiental en Gran Buenos Aires: revelan el lugar con mayor emisión de metano del mundo

El problema de la basura en Buenos Aires tiene ahora una dimensión global. El Complejo Ambiental Norte III de la CEAMSE, ubicado en Campo de Mayo, quedó bajo la lupa internacional luego de que un estudio elaborado por el proyecto STOP Methane, con participación de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), lo identificara como uno de los principales focos de emisión de metano entre los sitios analizados a nivel mundial.

El complejo del CEAMSE, a cargo de Chiqui Tapia.

La advertencia surge de un relevamiento realizado con tecnología satelital de alta precisión, una herramienta que permite detectar grandes concentraciones de gases contaminantes desde la atmósfera.

El trabajo puso el foco sobre un predio que durante décadas funcionó como la principal salida para los residuos generados por la Ciudad de Buenos Aires y gran parte del conurbano bonaerense.

La señal de alarma

El alerta generado tras conocerse los resultados de esta investigación no está relacionada con un basural abierto. Norte III es un relleno sanitario controlado, con sistemas de impermeabilización y tratamiento.

El problema es la escala: la enorme cantidad de residuos acumulados genera procesos de descomposición que producen grandes volúmenes de metano, un gas con fuerte impacto sobre el calentamiento global.

En este sentido, el informe de STOP Methane volvió a poner en discusión el funcionamiento de Campo de Mayo. La organización a cargo de su elaboración está impulsada por el Emmett Institute on Climate Change and the Environment de la Facultad de Derecho de UCLA.

El alerta generado tras conocerse los resultados de esta investigación no está relacionada con un basural abierto

El objetivo del programa es detectar grandes fuentes de emisión de metano mediante nuevas tecnologías de observación, especialmente imágenes satelitales capaces de identificar concentraciones de gases que no siempre son visibles mediante los controles tradicionales.

El grupo trabaja sobre la idea de que existen “superemisores” de metano: instalaciones donde pequeñas mejoras en la captura y reducción de emisiones pueden generar un impacto climático significativo.

Qué genera el metano

En sus informes, los investigadores remarcan que la reducción del metano es una de las herramientas más rápidas para disminuir el ritmo del calentamiento global debido al fuerte efecto que tiene este gas en la atmósfera durante los primeros años posteriores a su emisión.

“El metano es responsable de aproximadamente un tercio del calentamiento actual provocado por la actividad humana”, es una de las advertencias que forma parte del enfoque del proyecto, que busca generar información para que gobiernos y empresas puedan actuar sobre los principales puntos de emisión.

El metano se genera principalmente cuando materia orgánica se descompone sin presencia de oxígeno (un proceso llamado descomposición anaeróbica).
En el caso de un relleno sanitario como Norte III, el gas aparece por la degradación de los residuos enterrados.

Los principales generadores son:

  • Restos de comida: frutas, verduras, carne, lácteos y otros residuos orgánicos.
  • Poda y residuos verdes: ramas, hojas y pasto.
  • Papel y cartón: cuando están mezclados con humedad y residuos orgánicos también pueden degradarse y producir metano.
  • Madera y otros materiales biodegradables.
  • Dentro del relleno sanitario, las bacterias consumen esa materia orgánica y liberan una mezcla de gases conocida como biogás, compuesta principalmente por Metano (CH₄); Dióxido de carbono (CO₂) y otros gases en menores cantidades.

Además de los residuos, el metano también se genera en otras actividades como la ganadería (especialmente por la digestión de rumiantes como vacas); extracción y transporte de petróleo y gas (fugas durante producción, almacenamiento y distribución) y humedales naturales y arrozales.

En el caso de Norte III, el punto central del informe de STOP Methane es que la enorme cantidad de residuos orgánicos acumulados durante años crea las condiciones para una producción masiva de metano.

El relevamiento utiliza información obtenida por sensores satelitales que permiten localizar columnas de metano liberadas desde instalaciones industriales, energéticas y rellenos sanitarios.

El gigante donde termina la basura

Norte III funciona como el gran receptor del sistema de residuos del Área Metropolitana de Buenos Aires. Allí llega aproximadamente el 85% de la basura que genera el AMBA, una región habitada por más de 14 millones de personas. El complejo recibe residuos provenientes de la Ciudad de Buenos Aires y de unos 35 municipios bonaerenses.

Entre ellos se encuentran distritos como San Martín, San Miguel, Tigre, Hurlingham, José C. Paz, Malvinas Argentinas, Vicente López, San Isidro, Morón, Moreno, Pilar, Quilmes, Lanús y Lomas de Zamora, entre otros.

La magnitud del flujo explica el desafío ambiental ya que el predio procesa alrededor de 436.325 toneladas de residuos por mes, una cantidad que convierte al lugar en una de las mayores concentraciones de basura urbana de la región.

Según el informe internacional, las mediciones satelitales detectaron niveles críticos de liberación de metano y señalaron incrementos recientes en la tasa de emisiones.

Aunque el metano permanece menos tiempo en la atmósfera que otros gases, el documento revela que su impacto climático es mucho más intenso en el corto plazo.

Por eso la reducción de emisiones de metano se convirtió en una de las prioridades de las políticas ambientales internacionales.

El informe advierte que una parte significativa del gas generado en Norte III no estaría siendo capturada y aprovechada, sino que terminaría liberándose al ambiente.

Desde la lógica de STOP Methane, la importancia del hallazgo no está solamente en medir cuánto metano emite un predio, sino en identificar dónde existen oportunidades concretas para reducir esas emisiones mediante captura de biogás, mejoras operativas y nuevas tecnologías.

La empresa detrás del sistema

La CEAMSE (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado) fue creada en 1977 y es la empresa estatal responsable de gestionar la disposición final de residuos del área metropolitana.

La CEAMSE (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado) fue creada en 1977.

Su propiedad está compartida entre la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires, que participan de su conducción. La compañía administra complejos ambientales, rellenos sanitarios y plantas vinculadas al tratamiento de residuos. Su actual presidente es Claudio “Chiqui” Tapia, representante del gobierno bonaerense.

Durante casi medio siglo, la CEAMSE fue una pieza central para resolver un problema que durante años estuvo asociado a basurales abiertos y falta de planificación. Pero el crecimiento urbano y el aumento de residuos modificaron el escenario.

De problema a oportunidad energética

Uno de los puntos centrales del debate es que el metano no necesariamente debería ser un residuo. Cuando es capturado correctamente, puede transformarse en energía mediante plantas de generación eléctrica o aprovechamiento térmico.
Ese modelo forma parte de la transición que impulsan varios países: convertir los rellenos sanitarios en instalaciones donde la basura genera recursos en lugar de solamente acumular impactos.

Uno de los puntos centrales del debate es que el metano no necesariamente debería ser un residuo.

En Argentina, la discusión vuelve a plantear la necesidad de acelerar inversiones en captura de biogás, separación en origen, reciclado y compostaje para reducir la cantidad de residuos que terminan enterrados.

Olores, gases y presión sobre los vecinos

Pero en el caso del complejo denunciado, su impacto no se limita al cambio climático. Las localidades cercanas conviven con una infraestructura que recibe diariamente miles de toneladas de residuos y cientos de camiones.

Los vecinos de la zona plantean desde hace años reclamos vinculados a olores, calidad del aire y las consecuencias del funcionamiento del predio. Además del metano, los rellenos generan otros gases derivados de la degradación de residuos y producen lixiviados: líquidos contaminantes que requieren tratamiento para evitar filtraciones hacia las napas o cursos de agua cercanos. La cercanía con la cuenca del Río Reconquista suma otro elemento de preocupación ambiental.

Fin del modelo de “enterrar y olvidar”

Por otra parte, el informe internacional volvió a poner en discusión un esquema que fue pensado para solucionar un problema urgente: dónde colocar la basura de millones de habitantes.

Pero el crecimiento del consumo y la falta de reducción de residuos hicieron que los rellenos sanitarios enfrenten nuevos límites. El caso Norte III muestra una de las tensiones centrales de la economía sustentable: cómo pasar de una lógica basada en enterrar residuos a otra donde la basura sea tratada como un recurso.

La “bomba ambiental” de Campo de Mayo no solo expone un problema de emisiones. También obliga a revisar un modelo que durante décadas fue la respuesta para la basura de Buenos Aires y que ahora enfrenta el desafío de adaptarse a una agenda marcada por la reducción de carbono, la energía limpia y la economía circular.

Andrés Sanguinetti: Periodista especializado en negocios