Conocer cómo funciona un ecosistema antes de evaluar los efectos de la contaminación o del cambio climático es una condición indispensable para comprender los cambios que ocurren en la naturaleza. Con esa premisa, investigadores del CONICET La Plata realizaron un inédito monitoreo de peces en distintos sectores del Río de la Plata durante un año completo, un trabajo que permitió construir una valiosa base de información sobre la dinámica ambiental de este sistema.
La investigación, publicada recientemente en la revista Environmental Biology of Fishes, fue desarrollada por especialistas del Instituto de Limnología de La Plata (ILPLA, CONICET-UNLP asociado a la CICPBA), quienes analizaron las comunidades de peces y múltiples variables ambientales para entender cómo se relacionan entre sí.
“¿Cómo podríamos averiguar cuánto impacta el cambio climático en un determinado ambiente, por ejemplo, sin saber qué elementos lo integran o qué transformaciones ha sufrido a lo largo de su existencia? El riesgo de sacar conclusiones equivocadas sería enorme”, advirtió el equipo de investigadores.
Para el investigador del CONICET Tomás Maiztegui, uno de los autores del estudio, el principal valor de este tipo de trabajos radica en la información que generan para futuras investigaciones.
“El mayor aporte de este tipo de investigaciones no son los resultados en sí, sino todo el caudal de información nueva que arrojan, y que pasa a formar parte del saber más básico sobre algo, ese que dará contexto y servirá de parámetro para avanzar hacia otros conocimientos más específicos”, explicó.
El monitoreo de peces en el Río de la Plata reveló cómo cambian las especies según el ambiente
Los investigadores realizaron muestreos en seis puntos distribuidos a lo largo de unos 35 kilómetros entre Boca Cerrada, en Ensenada, y la playa Bagliardi, en Berisso. Las muestras fueron tomadas en dos profundidades diferentes y durante las cuatro estaciones del año para registrar las variaciones naturales del ecosistema.
“Identificamos a todas las especies de peces que habitan esos espacios, y caracterizamos sus relaciones con el ambiente teniendo en cuenta una multiplicidad de variables que no pueden tomarse en consideración de manera aislada”, señaló Ariel Paracampo, investigador del CONICET en el ILPLA.
El relevamiento permitió identificar 49 especies de peces. En promedio, diez fueron consideradas dominantes, cuatro frecuentes, dos ocasionales y 33 raras.
El análisis también mostró que la profundidad del agua fue el principal factor que determina la composición de las comunidades de peces, seguida por la transparencia y la temperatura del agua. En cambio, la cercanía a descargas cloacales y efluentes industriales tuvo una influencia menor a la esperada.
“Pensamos que este factor tendría mayor influencia en la configuración de los ensambles de peces por la combinación de condiciones particulares como deficiencia de oxígeno y exceso de materia orgánica, pero no se vio que tuviera un efecto puntual”, explicó Darío Colautti, investigador del CONICET y director del ILPLA.
Entre las especies más abundantes se destacaron el porteño (Parapimelodus valenciennis), la mandufia (Ramnogaster melanostoma), el bagre amarillo (Pimelodus maculatus) y el buzo (Auchenipterus osteomystax).
El estudio del CONICET aporta información clave para evaluar el impacto ambiental
Los investigadores destacan que disponer de una línea de base sobre el funcionamiento natural del Río de la Plata permitirá detectar con mayor precisión futuras alteraciones provocadas por factores ambientales o por la actividad humana.
“Determinar esta jerarquía de especies en relación a una cierta temporalidad y condiciones ambientales, pero a la vez también a aspectos de su biología como si es época de reproducción o migración, nos brinda una base valiosísima para entender las causas de los cambios que puedan ocurrir, como la disminución de ejemplares de un grupo de peces, por ejemplo, y saber qué parámetro es el que se modificó: la turbidez del agua, su densidad, su conductividad, entre otros indicadores”, explicó Andrés Jaureguizar, investigador de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CICPBA).
Otro de los aspectos innovadores del trabajo fue el método de muestreo utilizado. Los científicos emplearon un ranio, una red de arrastre tradicional poco utilizada en investigaciones de este tipo, lo que permitió obtener registros homogéneos y comparables entre sí.
“Lo que suele suceder es que se hacen registros discontinuos y mediante diferentes métodos, y eso no permite comparar los datos obtenidos”, indicó Maiztegui.
Los especialistas remarcaron que el Río de la Plata es un ambiente altamente dinámico, condicionado por las mareas, los vientos y una intensa actividad humana que incluye pesca, navegación y el ingreso de distintos tipos de residuos.
“El Río de la Plata es altamente dinámico; tiene mareas y vientos muy cambiantes, a la vez que está inserto en una zona urbana, con mucha influencia de la acción humana, desde la pesca artesanal y deportiva hasta el vertido directo e indirecto de todo tipo de residuos”, afirmó Paracampo.
Finalmente, los autores coincidieron en que contar con información de base resulta esencial para interpretar correctamente cualquier cambio futuro.
“Si las variaciones naturales que ocurren en un determinado ambiente son más grandes que las generadas por otros factores, es esencial saberlo, para que entonces todas las investigaciones tomen dimensión real. Conocer el funcionamiento de un sistema es el ABC del conocimiento”.