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Consumo masivo

Argentina desperdicia 80.000 toneladas anuales de alimentos en góndolas y buscan frenarlo con inteligencia artificial

Un informe oficial del Ministerio de Economía expuso el enorme volumen de productos que se pierden en los comercios locales. Por qué la inteligencia artificial y el análisis de datos aparecen como herramientas clave para frenar esta crisis ambiental y económica.

En un contexto donde la crisis golpea con fuerza los bolsillos y los recursos escasean, las cifras del descarte de mercadería en el comercio minorista encendieron las alarmas. De acuerdo con el último informe sobre mermas de alimentos y bebidas en supermercados y autoservicios del país, elaborado por GS1 y el Ministerio de Economía, la pérdida operativa promedio del sector representa el 2,48% de las ventas totales.

Este porcentaje, que a simple vista parece menor, se traduce en una realidad alarmante: cada año se desperdician 80.224 toneladas de alimentos y bebidas en las góndolas argentinas. El impacto no es únicamente ambiental por los recursos, la energía y el transporte que se tiraron a la basura, sino también financiero, provocando pérdidas económicas estimadas en más de 287.000 millones de pesos por una administración inadecuada del stock.

Frente a este panorama, las empresas del sector minorista se ve obligadas a buscar alternativas para que la destrucción del stock sea la última opción. Martín Malievac, Director de Investigación y Desarrollo de TOTVS Napse, explicó que la gestión sostenible busca otorgar una segunda oportunidad a los productos que no se comercializaron a través de canales como liquidaciones, plataformas de reventa, donaciones a bancos de alimentos o el reciclaje de sus materiales.

Las mermas operativas en el comercio minorista argentino provocan el descarte de más de 80.000 toneladas de alimentos al año.

¿Las cadenas medianas y chicas están buscando tecnología para frenar estas pérdidas?

La adopción de estas herramientas muestra una realidad muy distinta según el tamaño del comercio. Las grandes cadenas de supermercados e hipermercados vienen invirtiendo en infraestructura analítica desde hace tiempo, acelerando sus procesos en la actualidad porque, con márgenes de ganancia reducidos, cada punto de mercadería perdida pesa mucho más en el balance final.

Sin embargo, el cambio más interesante se está observando en los jugadores medianos y pequeños. “Durante años estas herramientas se percibían como un lujo de las grandes superficies, y hoy la crisis las está empujando a buscar soluciones más accesibles”, afirmó Martín Malievac, en diálogo con Economía Sustentable.

En ese sentido, el directivo remarcó la importancia de entender el problema desde una perspectiva integral. “Lo que antes se discutía solo como eficiencia económica —no perder mercadería, no sobre-stockear— hoy es también una discusión ambiental, porque cada producto que se tira es un desperdicio de recursos, energía y transporte que ya se usaron para producirlo y moverlo“, agregó Malievac.

Los sistemas de inteligencia artificial emiten alertas tempranas para rebajar productos antes de que alcancen su fecha de vencimiento.

¿Cómo hace la inteligencia artificial para predecir que un producto va a sobrar?

La capacidad de anticiparse a que la comida termine en el camión de residuos radica en el uso de algoritmos predictivos. En lugar de reaccionar cuando el producto ya venció en la góndola, el software cruza de forma automática el historial de ventas de cada sucursal con variables externas como el clima, las promociones vigentes y la estacionalidad del año.

Con estos datos, el sistema proyecta la demanda específica de cada artículo y la compara con la fecha de vencimiento o vida útil del stock real en el depósito. Si la tecnología detecta que el ritmo de compra no será suficiente para agotar la mercadería a tiempo, dispara una alerta con días de anticipación.

“La clave para la sostenibilidad está justamente ahí: actuar sobre el producto días antes de que se venza, no cuando ya es una pérdida y termina en la basura“, explicó Martín Malievac a Economía Sustentable. A partir de ese aviso anticipado, los comercios pueden ejecutar tres acciones directas:

  • Bajas de precio dinámicas: Activar promociones o descuentos de forma inmediata para acelerar la salida de esos productos específicos.
  • Redistribución interna: Trasladar la mercadería hacia otras sucursales o puntos de venta donde la rotación de stock sea más rápida.
  • Ajuste de órdenes: Modificar de forma automática la próxima reposición con los proveedores para evitar volver a pedir de más.

¿Qué rubros comerciales en Argentina ya están aplicando este sistema?

En el mercado local, el uso de estos modelos predictivos avanza con mayor velocidad en los sectores que manejan grandes volúmenes de productos perecederos y necesitan un control en tiempo real en múltiples ubicaciones físicas. Los supermercados y los mayoristas lideran esta tendencia debido a la urgencia de evitar el desperdicio de alimentos frescos.

Asimismo, las cadenas de farmacias adoptaron con éxito el sistema debido a la complejidad que representa la gestión y el seguimiento de los vencimientos de medicamentos. Esta misma lógica analítica de reposición inteligente se expandió a las tiendas de conveniencia de las estaciones de servicio para optimizar sus surtidos. Los desarrolladores tecnológicos destacan que las herramientas actuales están pensadas para escalar a diferentes tamaños de empresa, permitiendo que la previsibilidad de los datos ayude a frenar el impacto del descarte comercial.

Fecha de publicación: 17/07, 8:14 pm