Científicos argentinos desarrollan una pasta capaz de regenerar huesos y reducir la dependencia de insumos importados
Investigadores de la UNSAM y el CONICET avanzan en la creación de un biomaterial inyectable que podría revolucionar el tratamiento de quistes óseos. El proyecto busca ofrecer una alternativa nacional, más accesible y menos invasiva para pacientes que requieren regeneración ósea.
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) trabaja en el desarrollo de una innovadora pasta reabsorbible para regeneración ósea que podría transformar el tratamiento de lesiones como los quistes óseos y reducir la dependencia de costosos insumos importados.
El proyecto, denominado Rebon-Mix, nació a partir de una necesidad planteada por médicos del Hospital Zonal General Belgrano: contar con un material que pudiera ser inyectado mediante una pequeña incisión y que, una vez dentro del organismo, se transformara progresivamente en tejido óseo.
La iniciativa es impulsada por investigadores y estudiantes del Laboratorio de Biomateriales, Bioingeniería y Biofabricación (Lab3Bio), perteneciente al Instituto de Tecnologías Emergentes y Ciencias Aplicadas (ITECA) de la UNSAM y el CONICET.
Aunque la investigación todavía se encuentra en una etapa inicial, los primeros ensayos realizados en laboratorio mostraron resultados alentadores. El objetivo es desarrollar una solución biocompatible, biodegradable y de producción nacional para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

“Buscamos lograr la mejor combinación posible de biomateriales teniendo en cuenta las necesidades y limitaciones. Entre ellas, que sea biocompatible, que el médico tenga tiempo para inyectarlo antes de que rigidice y que pueda degradarse con el tiempo”, cuenta la doctora en Química Beatriz Aráoz, investigadora del CONICET e integrante del equipo.
“Además, queremos hacer algo que pueda ser desarrollado en el país, porque importar productos de estas características es muy caro y los que hay no son tan buenos”, agrega.
Regeneración ósea: cómo funciona la pasta desarrollada por científicos de la UNSAM
Los quistes óseos son lesiones frecuentes en niños y adolescentes que generan cavidades llenas de líquido dentro de los huesos. Cuando alcanzan cierto tamaño, pueden debilitarlos y aumentar el riesgo de fracturas.
Actualmente, los traumatólogos suelen realizar una pequeña intervención para extraer el líquido y rellenar el espacio vacío. Sin embargo, no existe un material ideal que combine facilidad de aplicación, seguridad y capacidad de regeneración.
“Necesitan algo que sea lo suficientemente líquido para poder inyectarlo pero que, una vez en la zona de la lesión, se solidifique para tomar la forma del hueso”, explica la doctora en Física Élida Hermida, investigadora del CONICET y directora del Lab3Bio.
Para lograrlo, el equipo trabaja con mezclas de biomateriales que contienen calcio y fósforo, dos componentes fundamentales para la formación del tejido óseo. Uno de los principales desafíos es conseguir que el material se degrade de manera controlada a medida que el organismo genera hueso nuevo.
“La idea es que ayude a regenerar células y crear hueso nuevo pero que, eventualmente, el material se disuelva completamente”, indica Lara Gotthelf, estudiante avanzada de Ingeniería Biomédica e integrante del proyecto.
Otro reto clave es alcanzar la viscosidad adecuada para que la pasta pueda ser inyectada sin perder estabilidad una vez colocada.
“Tiene que tener suficiente viscosidad como para que, cuando el médico lo inyecte en la zona dañada, el material quede contenido allí y no se desparrame por todos lados”, precisa el doctor en Ciencias Exactas Marcos Bertuola, investigador del CONICET.

Ciencia argentina aplicada a la salud: el desafío de llevar el desarrollo a los hospitales
Los ensayos realizados hasta el momento indican que el material podría tardar entre siete y quince minutos en endurecerse luego de la mezcla de sus componentes.
“Yo lo imagino como un kit que contenga una parte sólida y una parte líquida. Desde el momento en que el médico empieza a mezclar ambas cosas, ya empieza a correr el tiempo. Después, quedaría cargarlo en la jeringa e inyectarlo directamente en el paciente”, detalla Gotthelf.
El proyecto obtuvo financiamiento de la convocatoria UNSAM Investiga 2025 y ya superó distintas pruebas in vitro destinadas a medir características fundamentales como la resistencia mecánica y el comportamiento estructural del material.
La próxima etapa será la realización de ensayos in vivo en modelos animales, para lo cual el equipo se encuentra buscando nuevas fuentes de financiamiento.
De superar con éxito todas las etapas de desarrollo y los futuros ensayos clínicos, la tecnología podría transferirse tanto al sistema público de salud como al sector privado.
“Lo ideal sería poder transferirlo al sector público de salud, pero también podría ser adoptado por alguna pyme o empresa”, sostiene Aráoz.
La investigadora remarca además la importancia de sostener la inversión en ciencia para que este tipo de innovaciones puedan llegar a los pacientes. “Los desarrollos en salud llevan tiempo, igual que la formación de profesionales. Con las capacidades y la industria que tenemos, es fundamental aprovechar todo lo construido para encontrar soluciones nacionales a los problemas que van surgiendo. Y para eso es indispensable tener financiamiento”, subraya.
La iniciativa se suma a otros desarrollos biomédicos impulsados por el Lab3Bio, un grupo con más de quince años de experiencia en ingeniería de tejidos y medicina regenerativa que ya logró avances destacados en regeneración de piel y dispositivos biomédicos personalizados.















