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CRISIS EN EL NORTE ARGENTINO

Alarma en Salta: derrames en pozos petroleros abandonados contaminan la reserva Aguaragüe

Una serie de derrames de crudo en pozos petroleros mal cerrados reavivó la emergencia ecológica y laboral en el Parque Nacional y Reserva Natural San Martín, en el norte de Salta.

El norte de la provincia de Salta enfrenta una crisis silenciosa que expone las deudas pendientes de la actividad hidrocarburífera en la región. En pleno territorio de la reserva natural Aguaragüe, un área protegida de enorme valor biológico, se registraron nuevos e importantes derrames de petróleo provenientes de yacimientos antiguos que nunca recibieron las tareas de sellado definitivo que exige la ley. Estos pozos, catalogados técnicamente como pasivos ambientales mal gestionados, presentan roturas en sus cañerías y válvulas obsoletas, lo que permite que el crudo emerja a la superficie de manera descontrolada.

El mayor peligro de estas filtraciones radica en el relieve de la zona. El cordón montañoso del Aguaragüe funciona como una gran esponja natural que abastece de agua dulce a los principales municipios del departamento General José de San Martín, como Tartagal y Mosconi. El petróleo derramado corre ladera abajo y entra en contacto directo con las vertientes y arroyos que nutren las plantas potabilizadoras locales, poniendo en jaque el suministro de miles de familias y deteriorando el hábitat de especies nativas de la yunga salteña.

Los derrames de petróleo se concentran en las zonas altas de la reserva natural Aguaragüe, en el norte salteño.

El reclamo de los trabajadores en la zona de desastre

A la par del descalabro ecológico, el conflicto sumó una fuerte tensión laboral. Cuadrillas de operarios locales fueron enviadas a la zona serrana para intentar frenar los desbordes mediante la colocación de barreras caseras y tareas de absorción manual. Sin embargo, gremios de la región denunciaron públicamente que los trabajadores realizan estas tareas críticas en condiciones de extrema precariedad, manipulando sustancias altamente tóxicas sin mamelucos especiales, máscaras de filtrado de gases ni calzado aislante.

Trabajadores locales denuncian que deben limpiar las zonas afectadas sin los trajes de seguridad necesarios.

Esta desprotección provocó que varios operarios presentaran síntomas de intoxicación, cefaleas y problemas dérmicos tras jornadas prolongadas de exposición a los vapores del crudo. Las comunidades originarias que habitan la reserva acompañan el reclamo de los trabajadores, señalando que la falta de un plan de contingencia serio por parte de las empresas responsables y del Estado provincial perpetúa una situación de abandono que ya lleva años sin resolverse.

Una solución de fondo que no llega

El saneamiento definitivo de un pozo petrolero petrolero de estas características requiere un proceso complejo de ingeniería que incluye el rellenado con cemento a gran profundidad para garantizar que los fluidos no vuelvan a subir a las napas. A pesar de los reiterados fallos judiciales y las promesas gubernamentales de remediación, el avance de las obras es casi nulo debido a las disputas sobre qué empresas deben hacerse cargo de los costos de los pozos heredados. Mientras la burocracia dilata las soluciones técnicas, la contaminación sigue ganando terreno en una de las reservas forestales e hídricas más importantes del noroeste argentino.

Fecha de publicación: 19/05, 5:22 pm