“Nunca pasó algo así”: un científico del Conicet alertó que la seguidilla de tormentas en la Costa Atlántica es consecuencia del cambio climático
El geólogo Federico Isla aseguró que la ciclogénesis que golpeó al sur bonaerense fue una anomalía inédita y vinculó el fenómeno con el cambio climático.
La violenta ciclogénesis que azotó a la costa bonaerense la semana pasada no fue un fenómeno aislado ni casual. Así lo afirmó el doctor en Ciencias Naturales y geólogo Federico Iñaki Isla, integrante del Conicet, quien aseguró que el temporal fue consecuencia directa del cambio climático y advirtió sobre una recurrencia inédita de tormentas extremas en el sudeste de la provincia de Buenos Aires.
“Tuvimos cuatro tormentas fuertes en los primeros cuatro meses del año, es una anomalía”, sostuvo el especialista. Y fue más allá: “Es la primera vez que ocurre, nunca había pasado algo así, esta recurrencia de tormentas”.
Según explicó en diálogo con LA CAPITAL, el fenómeno respondió a una ciclogénesis, es decir, la formación de una depresión atmosférica anómala que derivó en fuertes vientos y un temporal que se extendió durante cuatro días.
“Se trató de una depresión anómala, lo vimos con imágenes satelitales. Se formó un ciclón en el sur de la provincia de Buenos Aires. Estaba previsto y ocurrió: fuertes vientos del sur y eso castigó fuertemente a los municipios del sur de la provincia de Buenos Aires”, describió.

Cambio climático y tormentas extremas: la advertencia del Conicet sobre la costa bonaerense
El investigador aseguró que el episodio confirma las proyecciones científicas que desde hace años realiza el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que anticipa más lluvias, temperaturas elevadas y suba del nivel del mar para el sudeste de Sudamérica.
Asimismo, recordó que durante el último Congreso Nacional del Agua ya se había advertido sobre el incremento de eventos climáticos extremos en la región.
“Tuvimos una tormenta fuerte en enero, otra en febrero, una tercera en abril y ahora, cuatro tormentas fuertes en menos de cuatro meses. Es una anomalía”, reiteró.
El también integrante del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario (CIC–UNMdP) detalló que los municipios más afectados fueron “General Pueyrredon, General Alvarado, Lobería, Necochea, San Cayetano, Tres Arroyos, Rosales y Monte Hermoso”.
Las consecuencias del temporal quedaron especialmente visibles en sectores costeros como Punta Iglesia y el Paseo Dávila, donde el oleaje provocó destrozos y desplazamientos de enormes bloques de piedra.
“Las olas llegaron a mover bloques de más de un metro cúbico y los levantaron por encima del muro costero”, afirmó.
Erosión, pérdida de arena y playas en riesgo en Mar del Plata
Además de los daños visibles, Isla alertó sobre el impacto que estos fenómenos tienen sobre la dinámica costera y la erosión de las playas.
El especialista explicó que gran parte de la arena arrastrada por el temporal podría recuperarse de manera natural en los próximos días mediante el movimiento de bancos submarinos.
“Entonces lo ideal es esperar una semana o diez días porque se forma una barra o un banco que, con olas de buen tiempo, empieza a migrar hacia la parte más alta”, explicó.
Sin embargo, aclaró que parte de esa arena también podría desplazarse hacia otras zonas, agravando la erosión en determinados sectores del litoral marplatense.
“Puede ir a zonas antagónicas, como el norte de Punta Mogotes o la Reserva Natural de Punta Mogotes. Ahí hubo mucha pérdida de arena y también en las playas del sur de la ciudad”, indicó.
En ese contexto, adelantó que se analiza utilizar arena acumulada en otras áreas para intentar recomponer playas afectadas.
“La idea de la administración de Punta Mogotes es ver de cuánta arena se puede disponer en el norte para llevarlas a las playas donde falta”, señaló.
Por último, Isla también cuestionó algunas obras costeras utilizadas para frenar la erosión, como los rompeolas desvinculados, al advertir que terminan alterando la dinámica natural del mar.
“Bloquearon la deriva y juntaron mucha arena pero al norte de esos rompeolas falta arena, ahí la erosión está aumentando”, sostuvo.
Y concluyó: “La solución sería hacer ese tipo de obras pero un poco más lejos, mar adentro”.















