Energía en tensión: el Gobierno cambia las reglas del juego eléctrico por la crisis global de combustibles
Con la Resolución 99/2026, la Secretaría de Energía ajusta el mercado eléctrico para enfrentar problemas de abastecimiento, suba de costos y fallas logísticas.
En medio de un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y disrupciones en las cadenas logísticas, el Gobierno argentino decidió recalibrar el funcionamiento del sistema eléctrico. A través de la Resolución 99/2026, la Secretaría de Energía introdujo cambios clave en el Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) para adaptarlo a un contexto donde conseguir y transportar combustibles es cada vez más complejo y costoso.

La medida apunta a corregir desajustes entre los costos reales que enfrentan los generadores y los valores reconocidos por el sistema. En otras palabras, busca evitar que el esquema actual quede desfasado frente a un mercado global volátil, donde variables como fletes, seguros o disponibilidad de insumos pueden cambiar de forma abrupta.
El nuevo marco se inscribe dentro del proceso de normalización del MEM y busca sostener la confiabilidad del sistema eléctrico, incorporando mayor flexibilidad sin alterar su estructura de fondo. Además, pone el foco en una gestión más descentralizada del abastecimiento de combustibles, en línea con la creciente complejidad del contexto internacional.
Cambios en el mercado eléctrico argentino: qué implica la Resolución 99/2026
Uno de los puntos centrales de la normativa es el reconocimiento explícito del impacto que tienen las disrupciones globales sobre el abastecimiento de combustibles clave como gas natural, gasoil y fuel oil.
Para ello, se incorpora un nuevo criterio en el recupero de costos que permite reflejar mejor situaciones extraordinarias que afecten la disponibilidad o encarezcan el suministro. El objetivo es claro: sostener previsibilidad regulatoria incluso cuando el contexto internacional introduce incertidumbre.
Desde la lógica de la cadena de suministro, el cambio implica admitir que factores externos -como conflictos geopolíticos o cuellos de botella logísticos- ya forman parte estructural del funcionamiento del sistema energético.
Eliminación de penalidades y nuevo esquema de costos en el sistema eléctrico
Otro cambio relevante es la eliminación del esquema “Deliver or Pay” (DOP), que penalizaba a los generadores cuando no podían cumplir con el abastecimiento comprometido.
La decisión busca evitar sanciones en situaciones donde la falta de combustible no responde a fallas propias, sino a problemas externos como restricciones logísticas o dificultades de acceso a mercados internacionales.
Con esta modificación, se mejora la relación entre costos reales, disponibilidad de insumos y remuneración, reduciendo distorsiones y promoviendo decisiones operativas más alineadas con la realidad del sistema.
La implementación quedará a cargo de CAMMESA, que deberá adaptar procesos técnicos y administrativos para incorporar estos cambios en un contexto donde la logística energética gana cada vez más protagonismo.
En definitiva, la resolución no redefine el mercado, pero sí introduce herramientas para hacerlo más resiliente frente a un escenario global que dejó de ser estable y empieza a condicionar, cada vez más, la energía que llega a los hogares y a la industria.















