Empresas B: cinco firmas que nacieron en el interior y hoy se expanden en todo el país
Con más de 290 compañías certificadas en Argentina, cómo funciona este modelo de negocios que genera más de 45.000 puestos de trabajo y factura más de US$ 5.000 millones.
El decir popular afirma que “Dios atiende en Buenos Aires”. Sin embargo, no son pocas las empresas que surgen en las provincias y desde allí inician su crecimiento y expansión bajo un modelo de “Empresas B” (Benefit corporations), un movimiento que promueve que los resultados económicos estén alineados con los beneficios para las personas y el planeta.
Se trata de un paradigma en el que las empresas utilizan las herramientas del mercado para resolver problemáticas sociales y/o ambientales. En Argentina ya hay más de 290 compañías en 15 provincias que cuentan con la “certificación B”.
Para obtener este sello, “las compañías deben definir un propósito (el ‘para qué’ existen); modificar sus estatutos para comprometer a sus accionistas a tomar decisiones teniendo en cuenta las variables socio-ambientales; y medir y gestionar su impacto (el “cómo” lo hacen)”, explica Cecilia Peluso, directora de Sistema B Argentina.
Finalmente, a través de la Evaluación de Impacto B, se analizan cinco áreas relevantes del negocio: Gobernanza, Trabajadores, Clientes, Comunidad y Ambiente, con el fin de identificar oportunidades de mejora.
Pese a un contexto difícil por la caída del consumo, las ventas, la producción; y el aumento de los costos y la presión impositiva, empresas de diversos puntos del país que surgieron o adoptaron el esquema B, logran crecer y expandirse. Aquí cinco casos
Valor agregado en Río Negro

Canelo surgió en 2018, a partir del proyecto de darle valor agregado a una plantación de almendras de la empresa familiar Tierras S.A., fundada hace 30 años en Cipolletti, Río Negro.
Actualmente la marca produce almendras gourmet bañadas con chocolate, aceite y pastas de almendra y una línea de cosmética natural en base a ese fruto seco. Además, producen miel y brindan el servicio de pelado a otros productores de almendra de la zona.
Al certificarse como Empresa B, la firma pudo sistematizar y medir el impacto de prácticas de sustentabilidad como: el uso de energías renovables para su planta de secado, el riego por aspersión para cuidar el agua, y el reaprovechamiento de las cáscaras y otros desechos de la cosecha para asentar los caminos internos de la finca y devolver nutrientes al suelo.
“El esquema de negocios de triple impacto no es opcional si queremos seguir viviendo en este planeta”, afirma Helena Pinós, socia fundadora de Canelo. “Si bien muchas de las acciones de sustentabilidad requieren una alta inversión al principio, como el caso de las energías renovables, a la larga redundan en un ahorro de costos”, señala.
Inclusión laboral en Mendoza

Grupo Broda fue fundado hace 75 años por Fernanda y Teresa Barbera (madre e hija), quienes abrieron el primer restaurante “La Marchigiana” en Mendoza. Hoy, liderado por la cuarta generación, los hermanos Joaquín, Santiago y Martín Barbera, es un conglomerado empresario que incluye gastronomía, servicios financieros, retail, facility management y desarrollos inmobiliarios.
En 2015, La Marchigiana fue el primer restaurante en certificarse como empresa B, y en 2023 lo hizo todo el grupo. Algunas prácticas comunes a todas las empresas son: la eficiencia energética, la reducción de desperdicios y la inclusión laboral.
De hecho, la cadena FRAT de almacenes ofrece viandas saludables con un mínimo packaging y emplea en sus locales a mujeres jefas de hogar mayores de 40 años, un segmento con dificultades para acceder al empleo formal.
“La gestión ambiental reduce desperdicios, optimiza recursos y profesionaliza procesos. En un escenario de márgenes ajustados, la eficiencia operativa no es ideología: es competitividad”, dice Martín Barbera. “El triple impacto no es un lujo de tiempos prósperos. Es la base que nos permite atravesar la incertidumbre con coherencia, reputación sólida y visión de largo plazo”, enfatiza.
Desarrollo local en el interior bonaerense

Luego de trabajar varias décadas en el sector corporativo, Ricardo Parra decidió volver a Las Heras, su pueblo natal en la provincia de Buenos Aires, con un proyecto productivo integral. Así fundó Las Quinas, un emprendimiento que elabora miel orgánica, mermeladas, dulce de leche y otros alimentos basados en plantas, cuidando la huella de carbono, los vínculos humanos y la accesibilidad de los productos. El 100% de los trabajadores y proveedores son de la zona; y los alimentos se venden en comercios de cercanía, con un valor más bajo en los barrios vulnerables.
“La certificación B nos permitió ordenar, medir y trabajar en una mejora continua en el cuidado del agua, la reducción de desperdicios y aprovechamiento de subproductos: la cera de la miel vuelve a la colmena y los restos de fruta se destinan a compost. Además, alimentamos la planta con energía solar y volcamos el excedente a la red”, comenta Parra. “Nuestro modelo demuestra que se pueden producir alimentos de calidad, generando empleo local y un impacto ambiental medible”.
Comercio justo y bienestar animal desde Córdoba

La Primera es una fábrica de productos lácteos en base a leche de cabra fundada en 2009 por Julio Ruiz y Carlos Buschini en la localidad cordobesa de Mendiolaza.
Sus productos (leche fluída y en polvo, y dulce de leche) se venden en forma directa al público, y los derivados como el suero lácteo se comercializan a otras industrias alimenticias.
“La empresa nació con un fuerte compromiso social y ambiental que se traduce en prácticas de comercio justo y bienestar animal (el ordeñe se realiza a mano, para reducir el estrés de las cabras), y el hecho de certificar como empresa B implicó poner por escrito nuestras acciones, medir su impacto, y obtener un sello que las respalda y nos incorpora a una comunidad de empresas con intereses similares”, cuenta Juan Gregorio Ruiz, Gerente General de esta Pyme que hoy emplea a 20 personas en forma directa.
Agricultura y turismo regenerativo en Entre Ríos

La Reserva El Potrero, a 30 kilómetros de la ciudad de Gualeguaychú, inició sus actividades en 2007, tras la adquisición de una estancia de 18.000 hectáreas por parte de Marcos Pereda y Azul García Uriburu.
El establecimiento se dedica a la agricultura y la forestación regenerativas, y también ofrece visitas guiadas educativas y para grupos reducidos. Se trata de la reserva natural privada más grande de Entre Ríos, con un 70% de su territorio bajo esquemas de protección ambiental; y en 2017 fue declarada “Reserva de Usos Múltiples”.
Esto le permite a la compañía realizar actividades productivas, al tiempo en que se conservan y regeneran recursos naturales. Entre sus logros, se plantaron más de 20 mil árboles nativos, y cerca de 500 animales silvestres fueron liberados y reintroducidos al territorio.
Luego de tres años de evaluaciones y aprendizajes, la firma obtuvo la certificación B en noviembre de 2024. “Nuestra actividad se basa en los tres pilares (económico, social y ambiental) y esta es la única manera de garantizar la resiliencia del proyecto a largo plazo, apuntan Agustín Prunotto y Ladislao Foldesi, coordinadores de la Reserva.
Negocios resilientes
Pese al contexto económico adverso, las empresas consultadas afirman que mantener un modelo de negocios que no sólo mira el costado económico, sino que tiene en cuenta los aspectos sociales y ambientales, les otorga mayor resiliencia y los prepara para un cambio de ciclo en el que estas cuestiones tengan una valoración central.
De hecho, mercados más sofisticados como el europeo, y las empresas de ese origen cuando seleccionan proveedores, miran la huella ambiental y la reputación en la comunidad de los productos y servicios a la hora de tomar decisiones de compra o inversión.
Sin ir más lejos, dentro del acuerdo Mercosur – Unión Europea que el parlamento argentino deberá ratificar este año, existen cláusulas de no regresividad y compromisos sociales y ambientales. Los países de la UE exigen cada vez más certificaciones que avalen estas buenas prácticas y han comenzado a cobrar Impuestos en el Borde de la Frontera a productos con una alta huella de carbono.















