9 de cada 10 animales capturados mueren. Dramático informe sobre el tráfico ilegal de fauna en Argentina
Aves Argentinas presentó un relevamiento que expone el negocio detrás del comercio ilegal de fauna silvestre.Cuáles son las especies más capturadas y qué hay que hacer si conocemos un caso
Un relevamiento de la ONG Aves Argentinas muestra la magnitud del tráfico de fauna silvestre en el país, su impacto económico y cómo esta actividad ilegal afecta a la biodiversidad al poner en riesgo de desaparación a especies vulnerables.
La captura y venta de animales silvestres está prohibida en Argentina a través de la Ley 22.421/81 de Conservación de la Fauna Silvestre, reglamentada por el Decreto 666/97.
Aún así, el comercio ilegal de estos animales es un importante negocio y constituye una de las principales amenazas de conservación para muchas especies.
Al extraer ejemplares de su ambiente natural, se agrega mayor presión a la ya grave degradación del hábitat, llevando a muchas especies al borde de la extinción, como es el caso del cardenal amarillo (Gubernatrix cristata) y la tortuga terrestre (Chelonoidis chilensis), erróneamente considerada durante años como un animal doméstico.

Cifras que espantan
El relevamiento, que se basó en el análisis de decomisos publicados en medios digitales durante los últimos 12 años, identificó un total de 15.597 individuos decomisados pertenecientes a 226 especies distintas, incluyendo tanto animales nativos como exóticos.
Más allá de los ejemplares vivos, el 11% de los decomisos registrados consistió en derivados como pieles, cueros, taxidermias, carne faenada e incluso colmillos.
Lo dramático del caso es que se estima que 9 de cada 10 animales mueren tras ser capturados, debido a las condiciones extremas de encierro y transporte.

Especies y provincias más afectadas
El informe destacó que las aves son el grupo más afectado, teniendo al Cardenal copete rojo a la cabeza de la lista de las especies más traficadas; pero también son buscadas otras especies en peligro de extinción, como el Cardenal amarillo y la Tortuga terrestre.
Además, el tráfico no se limita a los animales; especies vegetales globalmente amenazadas como el Palo santo y el Pino del cerro también son parte del comercio ilegal.
A nivel geográfico, las provincias con mayor incidencia de registros y operativos policiales son Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe y Mendoza.
Una red criminal
Lejos de ser un delito menor, el tráfico de fauna involucra una cadena delictiva estructurada que comprende desde los captores y acopiadores hasta los transportistas, vendedores y consumidores finales.

«Es preocupante la cantidad de individuos que son extraídos de la naturaleza y cómo esta práctica representa una amenaza directa para la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas», apuntó Cecilia Maqueda, del Programa Tráfico Ilegal de Fauna Silvestre de Aves Argentinas. «Visibilizar estos datos es clave para dimensionar el problema y reforzar los controles, pero también se necesita más educación y compromiso social para enfrentar este flagelo.»,
Por este motivo, la prevención y el combate del tráfico de fauna debe acompañarse con actividades de difusión y concientización buscando modificar hábitos y reducir la demanda ya que, como todo comercio, si disminuye el consumo, caerá la oferta.















