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Solución

Casas contenedor: cuánto cuestan y qué tener en cuenta antes de elegir esta alternativa habitacional

Con valores que arrancan en los 13.000 dólares y plazos de obra reducidos, el sistema modular gana terreno en el país.

En un escenario marcado por costos todavía elevados en la construcción tradicional y una mayor previsibilidad macroeconómica, las casas contenedor comenzaron a consolidarse como una alternativa concreta dentro del mercado inmobiliario argentino. Lo que hace algunos años aparecía como una solución experimental o vinculada a proyectos temporales, hoy gana espacio tanto para vivienda permanente como para segunda casa o inversión, especialmente en zonas suburbanas y destinos turísticos.

Las casas contenedor se pueden comprar por 13 mil dólares el metro cuadrado

El sistema, basado en módulos fabricados a partir de contenedores marítimos, ofrece ventajas claras: plazos de obra más cortos, presupuesto cerrado desde el inicio y una intervención mínima en el lote. Estas características resultan atractivas para compradores que buscan rapidez de ejecución y control del gasto, así como para inversores que priorizan soluciones transportables, reutilizables y con potencial de renta. Sin embargo, también presenta limitaciones que conviene analizar antes de tomar una decisión.

Cuánto cuesta una casa contenedor y qué incluye el precio

El valor de una vivienda contenedor varía según la superficie, el nivel de terminación, el diseño y el equipamiento. De acuerdo con Sergio Rodríguez, de la empresa Bamboo Containers, actualmente es posible acceder a módulos base desde los 13.000 dólares para unidades de 15 metros cuadrados. En el caso de un módulo de 30 m² con terminaciones completas, el precio ronda los 30.000 dólares.

Desde Importainer, su gerente Alejandro Vázquez explicó que el costo promedio por metro cuadrado se ubica entre los 800 y 850 dólares, con entrega llave en mano y estándares de calidad premium. Al tratarse de un sistema modular, el valor por metro cuadrado tiende a reducirse a medida que aumenta la superficie total. Bajo esta lógica, ya se desarrollaron viviendas de hasta 150 m² mediante la combinación de varios módulos, lo que amplía las posibilidades de diseño y uso.

El precio final depende de múltiples factores: cantidad de ambientes, calidad de los materiales, tipo de aberturas y, especialmente, el nivel de aislación térmica y acústica. Este último punto es determinante para el confort en el uso permanente y suele marcar una diferencia importante en el presupuesto. Una vivienda contenedor bien aislada puede ofrecer niveles de confort comparables a los de una construcción tradicional, incluso en climas exigentes.

Qué tener en cuenta antes de avanzar con una vivienda contenedor

Antes de comprar o encarar un proyecto de este tipo, uno de los primeros aspectos a revisar es la aptitud municipal. Si bien las casas contenedor pueden instalarse en prácticamente cualquier punto del país, cada municipio cuenta con su propio código de edificación. Rodríguez señaló que “en los últimos años muchos distritos comenzaron a actualizar sus normativas para permitir este tipo de construcciones, aunque el trámite previo sigue siendo indispensable”.

También es clave evaluar el tipo de suelo, la preparación del terreno y las conexiones a los servicios básicos. Si bien el sistema de fundación suele ser más simple que el de la obra húmeda tradicional, requiere igualmente un estudio técnico para garantizar estabilidad y durabilidad. La logística de traslado y montaje del módulo es otro punto a considerar, especialmente en terrenos de difícil acceso.

En cuanto al equipamiento, las viviendas contenedor actuales ofrecen prestaciones similares a una casa convencional. Importainer detalla que sus unidades incluyen cocina equipada, baños completos, instalaciones eléctricas bajo norma, conexiones de gas, agua y cloaca listas para uso, aberturas de aluminio de alta prestación, pisos SPC (vinílico rígido de alta resistencia) y sistemas de aislación térmica y acústica en paredes y techos.

Los especialistas coinciden en que abaratar la aislación es uno de los errores más frecuentes cuando se prioriza el precio por sobre la ingeniería. En climas extremos, una aislación deficiente puede traducirse en mayor consumo energético y una pérdida significativa de confort.

Entre las ventajas frente a la construcción tradicional, el tiempo de ejecución aparece como el principal diferencial. Según Rodríguez, los plazos pueden reducirse hasta un 70%, ya que los módulos se fabrican en planta y luego se montan en el terreno en pocos días. A esto se suma el presupuesto cerrado por contrato, sin desvíos por inflación de materiales o cambios de obra.

Frente a la construcción tradicional, estas casas tienen tiempos de obra más cortos

Desde el punto de vista económico, los valores pueden resultar hasta un 30% más bajos que los de una vivienda tradicional equivalente, con un mantenimiento prácticamente nulo, limitado en general a pintura exterior cada tres o cuatro años por una cuestión estética.

No obstante, el sistema también tiene restricciones. La medida estructural del contenedor estándar condiciona el diseño si no se combinan varios módulos, y la flexibilidad para futuras ampliaciones es menor si no se planifica desde el inicio. Además, la dependencia normativa puede demorar proyectos en municipios donde la regulación aún no está actualizada.

En definitiva, las casas contenedor se consolidan como una alternativa viable y en expansión, siempre que el proyecto esté bien planificado y se evalúen tanto sus ventajas como sus límites antes de avanzar.

Fuente: iProfesional

Fecha de publicación: 03/02, 10:29 am