Tiburones en un volcán: el descubrimiento que hace pensar en una nueva especie
El fenómeno, que desconcierta a la ciencia, abre interrogantes sobre posibles adaptaciones inéditas y la existencia de una nueva forma de vida marina.
En un descubrimiento que desafía los límites de la biología conocida, científicos confirmaron la presencia de tiburones viviendo dentro del volcán submarino Kavachi, uno de los más activos del océano Pacífico.

Ubicado a unos 32 kilómetros de las Islas Salomón, en Oceanía, este volcán presenta condiciones extremas de acidez, temperatura y actividad eruptiva que, en teoría, harían imposible la vida animal.
El hallazgo, conocido mundialmente como “Sharkcano” desde 2015, motivó una nueva expedición científica con tecnología robótica de última generación para comprender cómo estos depredadores logran sobrevivir en un entorno tan hostil.
Un volcán donde la vida parece imposible
El ingeniero oceánico de National Geographic, Brennan Phillips, regresó al Kavachi junto a Alistair Grinham, de la Universidad de Queensland, y Matthew Dunbabin, de la Universidad Tecnológica de Queensland, con el objetivo de profundizar el estudio del fenómeno. Según explicó Phillips, la misión busca recolectar datos clave sobre el pH del agua, la concentración de dióxido de carbono y las variaciones de temperatura previas a una erupción, variables fundamentales para entender el funcionamiento de estos ecosistemas extremos.
La presencia de tiburones sedosos y tiburones martillo en 2015 sorprendió a la comunidad científica. “Encontrar animales grandes en un ambiente con alta acidez, turbidez, temperaturas elevadas y erupciones violentas entra en conflicto con todo lo que sabemos sobre Kavachi”, señaló Phillips. Este escenario plantea interrogantes sobre los límites de adaptación de las especies marinas y los mecanismos que les permiten detectar y evitar episodios eruptivos.

Robots diseñados para sobrevivir -o perderse- en el intento
Para explorar lo que Phillips definió como “un entorno que fácilmente podría matarte”, el equipo recurrió al uso de robots especialmente diseñados para operar en condiciones extremas. Dunbabin destacó la necesidad de desarrollar dispositivos de monitoreo de bajo costo y casi descartables, ya que las probabilidades de que sobrevivan a una erupción son mínimas. “Kavachi está en una zona remota. Necesitamos robots que incluso entren en el equipaje de mano de un avión Twin Otter”, explicó.
Algunos de estos dispositivos, fabricados con materiales simples como tuberías de PVC recicladas, cuestan apenas unos cientos de dólares. Están equipados con sondas acústicas de profundidad, sensores de temperatura, acelerómetros y cámaras. Las primeras mediciones revelaron una fuerte caída del pH en la superficie y temperaturas del agua hasta diez grados más altas de lo habitual cerca de los respiraderos volcánicos. Además, se confirmó que Kavachi es un importante emisor de gases de efecto invernadero y que los robots lograron recuperar muestras de roca adheridas a su estructura tras una erupción.
Los científicos no descartan que los tiburones hayan desarrollado adaptaciones únicas -o incluso mutaciones- para tolerar estas condiciones extremas. La investigación en curso apunta a medir las ondas de choque cerca del respiradero volcánico y a diseñar nuevos módulos capaces de depositar sensores directamente en el volcán. Estos avances podrían aportar claves inéditas sobre la resiliencia de la vida marina y ampliar nuestra comprensión de los límites de la vida en la Tierra.















